La contaminación ambiental en Madrid obliga a tomar medidas

medidas tomadas por la alta contaminación en Madrid

Alto nivel de contaminación en Madrid

Para todo hay una primera vez. Nunca antes había ocurrido, pero lo cierto es que, por primera vez se alcanzó un nivel tal de contaminación por NOx en Madrid que obligó al ayuntamiento de la ciudad, en cumplimento de la legislación establecida, a restringir el tráfico dentro de la M30.

Nunca antes se había prohibido a una serie de vehículos acceder a la ciudad, pero lo cierto es que el anticiclón unido a la época invernal y a las nulas precipitaciones hicieron que las concentraciones de gases nocivos fuesen muy altas.

Obviamente esto ha encendido todas las alarmas y se ha abierto un gran debate entre la ciudadanía acerca de lo excesivo o no de las medidas y de hasta qué punto era necesario tomar medidas tan extremas.

El motivo de las medidas

Analicemos un poco de qué gases se está hablando y de qué concentraciones hacen activas las medidas ya que solamente un análisis objetivo y pasado en cuestiones de salud puede permitir decidir si lo que se ha hecho es excesivo o si por el contrario es necesario.

Actualmente el protocolo establece que cuando se superen durante dos horas seguidas una concentración de más de 200 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno (el denominado NOx) se activan los escenarios anticontaminación.

Lo cierto es que, este nivel de los 200 microgramos no es una invención de algún político de turno, sino que dicho nivel se establece siguiendo las normativas de salud establecidas para toda la Unión Europea que determinan que por encima de los 200 microgramos soportados durante una hora empiezan  los problemas para la salud de los ciudadanos.

Restringir el tráfico por contaminación en las ciudades

Las medidas de limitar puntualmente el tráfico en los núcleos de las ciudades es habitual en todas las grandes urbes, así, París, Roma o Londres aplican habitualmente este tipo de restricciones cuando la contaminación se eleva por encima de determinados umbrales.

Lo que sorprende un poco es que estas medidas sean sólo como aislados destellos cuando la situación se hace insostenible. No se observa que haya un plan general para luchar de forma decidida contra la contaminación.

Una vez que pasan los episodios de alta contaminación parecería que el problema desaparece y no se vuelve a hablar del tema hasta que las estaciones de medición vuelven a hacer saltar las alarmas. Realmente haría decidido un plan sostenido y duradero en el tiempo que cambiase el modelo de movilidad en las ciudades.

Contribuir a una mejora

Obviamente habría que limitar el uso de los vehículos más contaminantes y los vehículos diesel, pero además se debería potenciar más el transporte público no contaminante (sobre todo el tren y el metro) y, cómo no, impulsar el vehículo eléctrico de forma decidida.

Realmente no hay soluciones mágicas y es la combinación de diversas medidas la que puede ayudar a encontrar una solución.

En Madrid, sin ir más lejos, siguen abundando las calefacciones de gasóleo que precisamente en invierno se suman a la contaminación de los vehículos.

Un plan de mejora de la calidad del aire debería atacar, sin duda la contaminación proveniente del sector residencial, pero no simplemente obligando al cambio de las las calderas de gasoil por otras menos contaminantes (esto haría las delicias de más de una compañía gasista), sino también reduciendo de forma importante la demanda mediante un plan decidido de mejora de la eficiencia energética de los edificios.

Según nuestros cálculos los edificios medios de una ciudad como Madrid podrían reducir su demanda energética entre un 60 y un 80% con algunas medidas sencillas de mejora de la eficiencia del edificio. Obviamente esto supondría que al necesitar menos calefacción la misma contaminaría mucho menos (independientemente del tipo de combustible que se utilice).

Qué decir tiene que si se combinase con el cambio de los sistemas energéticos el beneficio sería doble. Además, esto crearía sin duda múltiples puestos de trabajo y ayudaría a dinamizar una economía basada en le eficiencia energética y en la rehabilitación.

Vemos ciudades como Pekin en las que realmente empieza a haber muertes (sobre todo de niños y ancianos) debidos a la contaminación pero vemos que las medidas se toman de manera muy lenta y con poca decisión y consistencia. Realmente esto es un error pues apostar por un modelo más limpio, sostenible y vivibles de ciudad no hace sino crear oportunidades tecnológicas, laborales y económicas que permiten impulsar a los países.

Álvaro Rodríguez, Director de Energías Renovables de IMF

 

Álvaro Rodríguez , Director Área Energías Renovables y Medio Ambiente de IMF Business School.

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