Cómo lograr que tu negocio esté presente en Internet y sea rentable

por que nuestro negocio debe estar en internet

La “invasión de lo digital” ha puesto en una situación delicada a algunos empresarios que siempre se habían acercado a Internet con recelo.

Son numerosos los casos que conozco de mi entorno cercano, y los que me cuentan otros compañeros, en los que el dueño de un negocio creía hasta hace relativamente poco que Internet no era algo para él. Que no valía para nada, mucho menos para vender.

Sin embargo, el despegue de muchos ecommerce y, sobre todo, el protagonismo que éste ha tenido en los mass media, han provocado que sean muchos quienes quieran acercarse a lo digital sin tener una idea realista sobre la relación entre Internet y un potencial negocio.

Es por ello, que en algunos proyectos concretos me he visto obligado a puntualizar ciertas creencias a mi juicio erróneas que se han generado en algunos ambientes.

Creencias sobre la presencia en Internet

El desconocimiento, dicho por supuesto sin actitud, lleva a las personas a formarse ideas fantasiosas sobre ese vasto mundo del que sólo conocen una parte.

Seguro que todos conocemos a alguien que ha preguntado, ya sea en una charla informal o formal, “si realmente los youtubers ganan tanto dinero” tras haber leído algún artículo breve sobre el tema.

La pregunta en sí misma es ambigua. Sería como preguntar “si realmente los futbolistas ganan tanto dinero” después de haber leído un fabuloso reportaje sobre los coches que guarda en su cochera de Cristiano Ronaldo. Pues mire usted: sí y no.

Con los ecommerce sucede lo mismo que con el mundo real.

Aproximarse a Internet creyendo que nos hará ricos con muy poca inversión y trabajo por haber leído sobre unos cuantos negocios punteros tratados desde una óptica muy básica es como abrir una tienda de ropa con la idea de ser el nuevo Amancio Ortega.

Por qué debemos estar en Internet

Recientemente, me preguntaron sobre el sentido de estar en Internet siendo una constructora que no se había dedicado casi nunca a las reformas, si no en su mayoría a la obra nueva. Me reitero en mi respuesta. En Internet hay que estar.

Es algo básico en pleno 2017 que alguien busque en Google el nombre de nuestra empresa y le aparezca algo más que el listado de páginas amarillas.

Transmite imagen de malhacer, de desgana, de desactualización. Es como tener un negocio y ofrecer a los potenciales clientes nuestro número de teléfono escrito en un trozo de papel en lugar de una tarjeta de visita.

La efectividad abstracta es potencialmente la misma, ahí tiene usted mi número y puede marcarlo tanto si viene impreso en una tarjeta como garabateado en un papel. Sí. Pero nadie dudaría de la efectividad real, o más bien de la falta de ella, de un trozo de papel a la hora de cerrar un trato.

Estar en Internet, reitero, hay que estar. Asimismo, querer que nuestro negocio entre por la puerta grande exigiendo a gritos un trozo enorme del mismo pastel por el que todos pujan…es inútil.

Todos, sea como freelancers, o trabajando en una agencia, nos hemos encontrado con potencial clientela que exigía unas quiméricas obligaciones como “quiero ser el primer resultado en las posiciones de Google” (a veces incluso especificando un lapso de tiempo que a cualquiera con nociones de SEO jamás se le ocurriría pronunciar como: “en un mes”) o “mi intención es cerrar mi tienda física y operar sólo de forma online” dicho por algún empresario cuyo sector no era precisamente proclive a esa idea.

Los negocios online

Recientemente expliqué a un potencial cliente que, bajo mi juicio, abrir una tienda online en un lapso de un mes para vender los más de 1.000 productos que constituían su catálogo, entre los que se encontraban algunos cuyo coste llegaba incluso a superar los 3.000 euros, era un ejercicio de futilidad y un tremendo malgasto de su dinero.

En Internet en determinados sectores hay que estar como escaparate, agilizando el proceso de compra y llamando la atención de la potencial clientela.

Que ahora se hayan vuelto completamente cotidianas acciones que hace relativamente poco podrían parecer extravagantes, no quiere decir que todos los sectores vayan a experimentar ese proceso.

Y no, conviene aclarar una y mil veces que comprar ropa online sin habérsela probado primero, no es lo mismo que comprar ni un coche ni una casa, ni vamos a acabar en un mundo en el que algo así sea cotidiano a no ser que los turismos acaben valiendo 10 euros con gastos de envío. Algo tremendamente difícil de imaginar.

Nuestro negocio debe estar en Internet, sí. Pero en ocasiones con una buena página web bien optimizada en cuanto a pautas SEO, y un par de páginas en redes sociales (Facebook o Google +) es más que suficiente para una pequeña o incluso mediana empresa cuyo sector no es muy proclive a lo digital.

Francisco López Olmosfrancisco lopez olmos, alumno del Máster en Marketing y Comunicación Digital de IMF Business School.

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