El monje que vendió su ferrari: historia de un buen líder

El lider/coach no dirige, aprende a guiar.

el-hombre-que-vendio-su-ferrari El monje que vendió su ferrari: historia de un buen líder  Mucho se ha escrito y dicho en estos últimos años sobre las características y tareas del líder. Es la era del coaching empresarial, por que en realidad hace mucho tiempo que en el deporte se practica la idea originaria del entrenador personal.

Los coachs éramos todos aquellos que en alguna disciplina (en mi caso el tenis), preparábamos a los jugadores desde una perspectiva global. Primero se entrenaba la técnica y rendimientos físicos, después las capacidades mentales y psicológicas, y en conjunto se preparaba a una persona joven para competir.

No hay muchas diferencias en la actual aplicación del coaching para adultos en entornos laborales. Competimos con todo el mundo desde diferentes visiones, pero todos los días son una competición. Los primeros indicios del coaching fueron a través de publicaciones de autores como Robin Sharma (por ejemplo su primer éxito “El monje que vendió su Ferrari”) se centra en lo mismo que hacíamos con esos niños que jugaban el partido del domingo, ahora dirigido a directivos que “juegan” la reunión semanal.

Primero fomentando el cuidado y mejora de las condiciones físicas, el cuerpo en buena forma producirá una mente en forma, la mente fuerte nos abrirá el camino del control emocional y capacidades espirituales básicas cada vez más imprescindibles.

Pues bien, el líder es el coach natural de cada equipo de trabajo. Bajo unas tareas administrativas también se esconde la batuta del liderazgo efectivo, desde un simple estilo de saludo o despedida en un Email.

Una de las columnas del éxito del líder/coach es entender las diferencias entre los individuos de su equipo y convertirlas en fortalezas que multiplican el poder del grupo. Distintos caracteres y personalidades son una gran ganancia.

Cuando me decían que seleccionara un grupo de personas para un proyecto, veía cómo algunos compañeros buscaban perfiles muy similares, patrones de un modelo que les parecía el mejor para ese proyecto y que además fueran de fácil manejo. Yo era el bicho raro al que le gustaban los “difíciles”. Y sin embargo las ganancias de mis equipos no eran sólo por ser siempre los que obtenían los mejores resultados, la auténtica ganancia era que además el día a día de todos era muy enriquecedor en cuanto a desarrollo personal, todos mejoraban aun más y se creaba una corriente de continuo crecimiento.

En función de cada personalidad utiliza y maneja las motivaciones y emociones para sacar lo mejor de cada uno. No se trata de llevar al equipo en una sola dirección, sino saber ver en todas las direcciones y elegir cada vez las que más se acercan a los objetivos del grupo.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Redes sociales para buscar empleo

Cabe destacar que solo el 40% de los usuarios encuestados para este informe utiliza las redes sociales con fines profesionales.