Módulo 4: MODELOS ACTUALES DE GESTIÓN DE LOS RECURSOS HUMANOS

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ÍNDICE:

* TEMA 1: GESTIÓN POR COMPETENCIAS

* TEMA 2: GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y GESTIÓN DEL TALENTO

* TEMA 3: GESTIÓN POR OBJETIVOS

* TEMA 4: CUADRO DE MANDO PARA LA GESTIÓN DE PERSONAS

TEMA 1: GESTIÓN POR COMPETENCIAS

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1.0: INTRODUCCIÓN

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I INTRODUCCIÓN
Las organizaciones se desarrollan cada vez más, con una clara tendencia hacia la unificación de principios y de formas de hacer negocios.

Los procesos productivos, las acciones comerciales, la planificación financiera y otros factores son similares en las diferentes empresas, pertenezcan o no al mismo sector o al mismo país. En la actualidad, y por ese motivo, es posible que una organización implante en otra un sistema de gestión que esté funcionando con éxito, realizando simplemente algunas modificaciones de adaptación.

Cada empresa desarrolla sus actividades en un entorno propio, pero las técnicas de gestión de los negocios han alcanzado un nivel de unificación global que no se había conocido antes. Por ello, es fundamental que el equipo directivo sea consciente de su ubicación para poder conocer y definir el entorno de la empresa, dónde se encuentra, y su posible evolución, hacia dónde va. Es el primer paso antes de iniciar cualquier actividad diferente a los aspectos puramente operativos que permiten que la empresa funcione.

Llegados a la situación en la que están unificados o estandarizados los diferentes principios y técnicas de los procesos de gestión del negocio y, además, se ha aclarado la ubicación de la empresa en su entorno, podría parecer que queda poco por hacer en el seno de la empresa, que queda un estrecho espacio para la innovación. Sin embargo, mediante este planteamiento se olvida que hay cambios constantes que afectan al entorno de cada empresa y que suponen oportunidades aprovechables.

Fig. 1. Sentido de la ubicación

La unificación o estandarización de sistemas de gestión no impide que se puedan gestionar las diferentes actividades y tareas de forma innovadora. Quedan muchas actividades por realizar, muchas decisiones por tomar, muchas tareas por desempeñar y mucho dinero por ganar o perder, durante el continuo proceso de planificación que cada empresa diseña para alcanzar sus objetivos y llegar a ser la organización deseada, y necesaria, en el futuro.

* ¿Dónde está el reto?

El reto, para todas las áreas de la empresa, está en los procesos productivos o de comercialización, en los aspectos financieros y, por supuesto, en los resultados que se quieren obtener. Pero, ¿quién lleva a cabo todas estas acciones? Y ¿quién hace posible el incremento en la cifra de negocios, en la cuota de mercado, en la reducción de costes y en tantas otras actividades relevantes para el éxito de la empresa?

La respuesta señala al equipo de trabajo que integra la organización: sus personas.

Hoy, la fuerza de las organizaciones proviene de sus personas y el reto es, precisamente, formar e integrar un buen equipo de trabajo.

Las organizaciones no son un ente abstracto que produce bienes o servicios, y en algunas ocasiones hasta beneficios. Las empresas son un conjunto de personas que llevan a cabo actividades para la consecución de objetivos planificados.

Al igual que en un barco, la flotación es posible gracias al sustento de la estructura sumergida y no por lo que se ve desde fuera, la fuerza que sostiene una organización se encuentra en las personas, en sus sistemas de integración, en sus capacidades y en su grado de compromiso personal y hacia la organización.

En muchas ocasiones, el éxito o fracaso no reside en lo que se percibe a simple vista en las organizaciones, sino en el conocimiento y aprovechamiento de las capacidades y habilidades de las personas para la consecución de los objetivos que la empresa haya fijado.

El contexto para la creación de riqueza, en la actualidad, ha cambiado y ha evolucionado respecto a lo conocido hasta ahora. En el futuro, triunfarán las empresas que sepan desarrollar su potencial: sus personas, sus métodos y sus sistemas.
Por todas estas razones, en el mundo empresarial hay una tendencia cada vez más fuerte hacia la gestión de los recursos humanos, potenciando las características del personal que integra las organizaciones, en función de los puestos y tareas que deberán cubrir, es decir, humanizando esta gestión.

El modelo integrado de gestión de recursos humanos que se trata en este tema, se basa en el análisis de conductas observables y evaluables: las competencias.

* La gestión por competencias

Las empresas que gestionen correctamente sus recursos humanos se beneficiarán de una ventaja competitiva en el futuro, pues el éxito de una organización se basa en la calidad y en la disposición de su equipo humano. Cuanto mejor integrado esté el equipo y más se aprovechen las cualidades de cada uno de sus integrantes, más fuerte será la empresa. Esto es la gestión por competencias.

El concepto de las competencias no es nuevo, pero la gestión por competencias crece en importancia en el mundo empresarial. Su aplicación ofrece la novedad de un estilo de dirección en el que prima el factor humano, en el que cada persona, empezando por los propios directivos, debe aportar sus mejores cualidades profesionales a la empresa.

Este enfoque se basa en la comprensión de que toda empresa está constituida por personas, que darán a la organización su dimensión real, además de marcar las diferencias competitivas.

Para que la implantación de este enfoque sea posible, se requiere una Dirección global que tenga una visión completa de la empresa, que sea capaz de integrar adecuadamente los equipos de trabajo y de dirigirlos hacia el logro de los objetivos planteados en función de los retos y de las oportunidades del entorno.

Si los brazos y las manos de la organización son las personas que la integran, es necesario conocer las competencias que cada puesto exige y las que cada persona ofrece.

2.0: LAS COMPETENCIAS

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II LAS COMPETENCIAS

Las competencias son:

Características subyacentes de la persona, que están relacionadas con una actuación en su puesto de trabajo y que pueden basarse en la motivación, en los rasgos de carácter, en el concepto de uno mismo, en actitudes o valores, en una variedad de conocimientos o capacidades cognoscitivas o de conducta.

En definitiva, se trata de cualquier característica individual que se pueda medir de modo fiable y cuya relación con la actuación en el puesto de trabajo sea demostrable.

Veamos cada uno de los conceptos incluidos en la definición de competencias:

  • Motivaciones: una necesidad subyacente o una forma de pensar que impulsa, orienta y relaciona la conducta de una persona. Por ejemplo, la necesidad de logros.
  • Rasgos de carácter: una predisposición general a conducirse o reaccionar de un modo determinado. Por ejemplo, autocontrol o resistencia al estrés.
  • Capacidades: valores relacionados con las actitudes, valores y la autoimagen. Lo que se piensa de las cosas.
  • Conocimientos: necesarios para una buena actuación, aunque no diferencian a los buenos trabajadores de los extraordinarios.
  • Conductas y comportamientos: ya sean ocultas (por ejemplo, razonamiento deductivo) u observables (por ejemplo, escucha activa).

Así, se puede hablar de dos tipos de competencias:

  • Competencias diferenciadoras, que distinguen a un trabajador con una actuación superior de un trabajador con una actuación media. Son características causalmente ligadas a resultados excelentes en un puesto, rol o familia de puestos. En definitiva, lo que hacen los mejores en un puesto.
  • Competencias umbral o esenciales, que son las necesarias para lograr una actuación media o mínimamente adecuada.

Todas las personas poseen un conjunto de atributos y conocimientos, que pueden ser tanto adquiridos como innatos, y que definen sus competencias para una determinada actividad.

Ejemplo:
Si aplicamos este planteamiento al puesto de camarero de un restaurante, se pueden analizar e identificar las tareas implicadas en el puesto de trabajo, así como sus competencias esenciales y diferenciadoras.

¿Qué hace? (Competencias esenciales)
Acompaña a la mesa a los clientes, informa del menú, recoge los pedidos de los clientes, lleva los platos a y desde la cocina, sirve los alimentos y bebidas a los clientes, prepara la cuenta.

¿Qué debe saber? (Conocimientos)
El contenido de la carta o menú, la composición de los platos, el precio de los productos, los sistemas de cobro (efectivo, tarjeta…), etc.

¿Qué debe saber hacer? (Habilidades)
Servir los alimentos y bebidas, tratar a los clientes, utilizar la bandeja, etc.

¿Qué hace el mejor camarero? (Competencias diferenciadoras)
Tiene buena presencia. Es amable, comunicativo, educado y sonriente. Sabe aconsejar al cliente sobre la oferta, orientándolo, sin “presionarlo”. Está atento a las necesidades del cliente, y demuestra interés por la satisfacción del mismo. Trabaja de forma eficiente, sin ruido y está disponible cada vez que se le necesita.
No es el objetivo de las competencias estudiar exhaustivamente el perfil físico, psicológico o emocional de cada persona: se trata de identificar aquellas características que puedan resultar eficaces para las tareas de la empresa. Así se definirán las competencias clave (también denominadas core competencies) para la organización, estrechamente relacionadas con la estructura, estrategia y cultura de la empresa.

Las competencias clave tienen una influencia decisiva en el desarrollo del puesto de trabajo y, por tanto, en el funcionamiento de la empresa.
Si se produce una adecuación, es decir, un ajuste entre las competencias de la persona y las requeridas por su puesto, el ajuste será óptimo. Si, por el contrario, hay un desfase entre las competencias requeridas por el puesto y las características de la persona, su adecuación se verá afectada negativamente.

De acuerdo al grado de especificidad, las competencias se dividen en tres grandes bloques:

  • Conocimientos: conjunto de ideas y conceptos que un individuo adquiere a través de su experiencia profesional o académica y que le permite desempeñar sus funciones. Comprende dos dimensiones:
    • Conocimiento de procedimientos prácticos, técnicas especializadas y disciplinas aprendidas (especialización).
    • Capacidad de integrar y coordinar las diferentes funciones que implican las actividades de gestión.
  • Habilidades: capacidades específicas para realizar determinado tipo de actividades físicas o mentales que garantizan el desempeño en el puesto.
  • Capacidades: cualidades específicas precisas para garantizar el éxito en el puesto, relacionadas con los valores y las actitudes.

Fig. 2. Las competencias como predictor del éxito en el puesto

Lo que se pretende mediante el enfoque de competencias es lograr una gestión de la empresa más ajustada al activo humano, utilizando las características clave que tiene el personal actual y aquellas que hacen que, también, un determinado puesto de trabajo se desarrolle más eficazmente. La consecuencia de todo ello es la integración de un equipo de trabajo, que conseguirá alcanzar los objetivos a corto, medio y largo plazo de manera efectiva.

Para lograr esa integración del equipo, es necesario desarrollar el perfil de los puestos de trabajo desde la perspectiva de las competencias. El modelo de dicho perfil deberá incluir los siguientes pasos:

  • Definición del puesto.
  • Tareas y actividades principales.
  • Formación de base y experiencia requerida para su desempeño.
  • Competencias técnicas o conocimientos necesarios para un desempeño adecuado.
  • Competencias referidas a habilidades y actitudes.

Una vez definidos los modelos, se identificarán las competencias clave en función de la estrategia de la empresa y del perfil objetivo deseado para las personas que la integran. Esta lista restringida de competencias es una información que sirve tanto para orientar de forma global los procesos de selección y de promoción como para orientar el plan general de formación, que intentará cubrir la gestión estratégica de recursos humanos en la organización mediante el desarrollo del perfil de competencias de las personas.

3.0: OBJETIVOS DE UN SISTEMA DE COMPETENCIAS

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III OBJETIVOS DE UN SISTEMA DE COMPETENCIAS

El objetivo principal del enfoque de gestión por competencias es implantar un nuevo estilo de dirección en la empresa para gestionar los recursos humanos integralmente, de una manera más efectiva en la organización.

Por medio de la gestión por competencias de los recursos humanos se pretenden alcanzar los siguientes objetivos:

  • La mejora y la simplificación de la gestión global de los recursos humanos, integrando los procesos de gestión (selección, formación, desarrollo, compensación, etc.) bajo una perspectiva única, que además facilita la involucración de la línea de la empresa.
  • La generación de un proceso de mejora continua en la calidad y asignación de los recursos humanos.
  • Obtener un modelo de actuación que permita alinear las personas con la estrategia de la organización y sus cambios a través del tiempo (gestión del cambio).
  • La contribución al desarrollo profesional de las personas y de la organización en un entorno cambiante.
  • La toma de decisiones de forma objetiva y con criterios homogéneos.

4.0: UTILIDADES DE UN SISTEMA DE COMPETENCIAS

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IV UTILIDADES DE UN SISTEMA DE COMPETENCIAS

De acuerdo con las investigaciones en este campo, se ha comprobado que una correcta implantación de un sistema de gestión por competencias proporciona a la organización resultados satisfactorios a corto, medio y largo plazo.

A continuación se exponen las principales áreas de aplicación:

  • Descripción de puestos
    Se consigue un enfoque completo de las necesidades de cada puesto de trabajo y de la persona ideal para desarrollarlo, mediante la consideración de aspectos objetivos tanto de uno como de otra. A través del enfoque de competencias se plantean y se obtienen resultados a corto, medio y largo plazo:

    • Corto plazo. Considera las características de las personas para tomar decisiones organizativas: qué necesidades se tienen y con qué equipo se cuenta.
    • Medio plazo. Analiza el grado de adecuación de las personas a los requerimientos de los puestos y plantea un sistema de reasignación efectivo. Asimismo, identifica candidatos a cada puesto, detectando necesidades de formación y desarrollo.
    • Largo plazo. Identifica el proceso de evolución de la organización planteando un plan para adecuar el personal actual a las características y necesidades futuras de cada puesto de trabajo y, por tanto, de la organización.

    Ejemplo:
    Este proceso es similar al que realiza un entrenador de fútbol para su equipo. Tiene que conocer a cada jugador, con sus cualidades y deficiencias, así como los requerimientos de cada posición en el campo, con el objeto de planear el partido del domingo, la segunda vuelta de la Liga y realizar la planificación de competiciones como la Copa y los campeonatos europeos.

  • Integración de equipos de trabajo
    Una vez que se dispone de una descripción completa de puestos y ocupantes ideales, se asignarán las personas adecuadas a los puestos donde mejor encajen. Se obtendrá, así, un equipo de trabajo bien integrado, enfocado a la consecución de los objetivos del departamento y de la empresa, y no exclusivamente a los personales.
  • Implantación de una cultura organizativa
    La cultura organizativa es un concepto abstracto, difícil de apreciar y de medir, pero que afecta directamente al desarrollo y a los resultados de la empresa.Los estudios señalan que el 70% de los cambios culturales fracasan debido, principalmente, a dos factores:

    • Se plantea el futuro deseado de forma vaga y poco definida, es decir, no se determinan los objetivos hacia los cuales se desea conducir la empresa.
    • No se contemplan componentes no racionales, emocionales, ni otros aspectos del ser humano. Además, no se difunde claramente la información respecto al rumbo a seguir y el proyecto a conseguir.

    Una correcta utilización de un sistema de gestión por competencias posibilita que la organización implante y ponga en funcionamiento la cultura organizativa deseada pues, como se ha visto, se conoce a los integrantes del equipo, quienes, en definitiva, adoptan, moldean y conforman la cultura de la empresa. Los equipos de trabajo tienen una gran influencia en la implantación de esta cultura corporativa.

  • Barrera generacional
    En las organizaciones hay un distanciamiento generacional que impone barreras entre las personas. La experiencia de aquellos cuyas edades oscilan entre los cuarenta y cinco y los cincuenta y cinco años, que probablemente todavía tienen mucho que aportar a la empresa, choca con la agresividad y preparación de jóvenes en torno a treinta años, de amplio potencial, y que irrumpen con fuerza en la organización.La definición del potencial de las personas minimiza el choque generacional, entre otras posible tensiones, y facilita, además, el establecimiento de planes de carrera y de sucesión de manera objetiva, clara y sistematizada.
  • Apreciación del potencial
    Para la empresa, es un factor de éxito adicional la definición de las competencias clave requeridas para su funcionamiento y la localización de las personas que las posean, tanto en estado latente, porque no las estén utilizando, como en estado manifiesto, en activo.
  • Dirección por objetivos
    Una buena dirección por objetivos se apoya en la gestión por competencias, pues ésta proporciona la identificación de las características que contribuyen a la consecución de mejores resultados de negocio
  • Gestión del cambio
    Mediante el sistema de competencias se consigue una información necesaria y precisa con la cual contar en momentos de cambio. Además, la reducción de las tensiones generacionales y la obtención de una mayor integración del trabajo hace que las personas se comprometan más con la organización y, así, se reduzca la resistencia al cambio y se logre una mejor aceptación de las nuevas medidas que requiere el paso de una etapa a otra.Ejemplo:
    Es posible utilizar este enfoque de gestión por competencias en los procedimientos de privatización de empresas, reingeniería de procesos, fusiones y muchas otras situaciones en las que sea necesario realizar cambios en cualquier organización.
  • Competencias clave de la organización
    Las empresas plantean la estrategia de su negocio en función del desarrollo de sus competencias clave que aportan ventajas competitivas. La gestión de recursos humanos es, también, una macro competencia clave y el enfoque mediante competencias reportará beneficios en la implantación de estrategias a corto, medio y largo plazo.

5.0: TIPOS DE COMPETENCIAS

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V TIPOS DE COMPETENCIAS

Por dificultad de adquisición

  • Conocimientos: adquisición de la competencia según la aplicación de una técnica específica.
  • Habilidades: normalmente se adquieren mediante formación y experiencia.
  • Actitudes: algunas están relacionadas con rasgos o características personales, difíciles de obtener y modificar en el corto plazo.

Por similitudes temáticas entre competencias

Se clasifican siguiendo el desarrollo de un tema central:

  • Cognoscitivas: pensamiento analítico, pensamiento conceptual, adquisición de conocimientos.
  • Gerenciales: desarrollo de personas, dirección de personas, trabajo en equipo, liderazgo.
  • Influencia: impacto e influencia, construcción de relaciones, conciencia organizacional.
  • Eficacia personal: autocontrol, confianza en sí mismo, comportamiento ante fracasos, flexibilidad.
  • Logro y acción: orientación al logro, preocupación por el orden y calidad, iniciativa, búsqueda de información.
  • Ayuda y Servicio: comprensión interpersonal, orientación al cliente.

6.0: CARACTERÍSTICAS DE LAS COMPETENCIAS

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VI CARACTERÍSTICAS DE LAS COMPETENCIAS

Al determinar el modelo de gestión por competencias que se implantará en la organización, hay que tener presente cuáles son las características que deben poseer las competencias, con carácter general.

  • Adecuadas al negocio
    Es necesario identificar las competencias que tengan una influencia directa en el éxito de la empresa, tanto positiva como negativamente. El objetivo es mejorar el desempeño general de la empresa, así que hay que conocer las características de las personas implicadas.
  • Adecuadas a la realidad actual y futura
    Para considerar las adaptaciones y requerimientos que existirán en un futuro, se deben considerar la situación, las necesidades y las posibles deficiencias de la organización, así como el plan de desarrollo o evolución que tendrá la empresa.
  • Operativas, codificables y manejables
    Es necesario que cada competencia cuente con una escala de medición que se obtenga de manera clara y sencilla, pues las cualidades no deben ser atributos abstractos. Toda competencia debe tener la facultad de proporcionar una información que pueda ser medida y clasificada.
  • Exhaustivas
    La definición de las competencias debe tener en cuenta todos los aspectos de la organización y de las personas.
  • Terminología y evaluación
    Se debe utilizar un lenguaje y unos conceptos estándares en la organización, con el objeto de que todas las personas conozcan lo que se espera de ellos y el sistema con el que serán evaluados.
  • De fácil identificación
    Dentro del sistema se debe identificar el nivel o grado de la competencia de una manera fácil, es decir, que no sea necesario realizar un estudio profundo o complicado cada vez que se desea obtener información.

7.0: DISEÑO DE PERFILES

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VII DISEÑO DE PERFILES

7.1: Definición de las competencias
7.2: Definición de grados
7.3: Diseño de perfiles profesionales
7.4: Las competencias diferenciadoras

7.1: Definición de las competencias

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Hay diferentes métodos para identificar las competencias clave para el desarrollo adecuado de actividades dentro de la empresa. La información es conocida por las personas que desempeñan el puesto de trabajo, las que lo supervisan y alguien más de dentro y probablemente de fuera de la empresa. Para ello, es necesario realizar el inventario de competencias que exija el desarrollo de cada actividad.

Inicialmente, el procedimiento más adecuado para obtener la información sobre cada puesto sería realizar unas entrevistas en cascada, desde el máximo responsable del área hasta el ocupante del puesto en cuestión. Pero este sistema puede resultar menos eficaz por limitaciones de tiempo y en función del tamaño y la complejidad de la empresa.

Por ello, y sin renunciar a obtener información de primera calidad, existen otros métodos que minimizan la variable tiempo y sirven para recabar información de mucha calidad:

  • Panel de expertos.
  • Conocimiento de los superiores.
  • Assessment Center.
  • Pruebas de compatibilidad profesional.

De entre todos los métodos destacan dos para definir los conocimientos y cualidades que conforman las competencias de una empresa:

  • Reuniones con directivos y personal clave
    Este método permite conocer la información respecto a las actividades que cada puesto realiza y las competencias que debe tener.Es conveniente considerar los siguientes puntos para llevar a cabo las reuniones con directivos y personal clave:

    • Los Técnicos de Recursos Humanos de la empresa definen un primer borrador o propuesta de competencias. En caso de que la empresa no cuente con Técnicos de Recursos Humanos, el borrador puede redactarlo un asesor externo.
  • Esta propuesta debe incluir:
    • Una formulación de competencias de forma genérica, de manera que puedan ser aplicadas a todos los integrantes de un grupo.
    • La definición de las competencias seleccionadas, en términos de comportamientos explícitos contrastables en el desarrollo de la actividad, para reducir la ambigüedad sobre conceptos empleados.
    • Las definiciones deben reflejar aquellas cualidades e ideas que la empresa desee transmitir como cultura corporativa.
    • Entrevistas con cada director funcional, con técnicos y con mandos de amplia experiencia en la empresa, a efectos de completar y validar la información. La entrevista debe tener un formato definido con el que se obtenga el inventario de competencias del área.
    • Una vez que se tiene la información, es necesario analizarla y darle el formato adecuado. Este análisis puede proporcionar datos importantes acerca del estado actual de situaciones específicas dentro de la empresa.
    • Seguramente habrá diferencias entre la empresa que se quiere llegar a ser y la que realmente se es, por lo que resulta un buen momento para identificar esa diferencia y plantear una posible solución y evolución.
    • Una vez analizada la información, se debe realizar un inventario global del estado actual de los recursos humanos dentro de la empresa.
  • Selección a través de un inventario de competencias estándar
    Este método permite recoger la información referente a cada puesto de trabajo según un inventario de competencias estándar para la empresa. El equipo directivo desarrolla, junto con los responsables del proyecto, una lista de atributos sobre los que se desarrollará el enfoque por competencias, y por tanto, la operación y filosofía de negocio de la empresa.Ejemplo:
    A continuación se presenta un inventario estándar de habilidades y capacidades utilizado para la identificación de competencias, sobre las que una empresa plantea su éxito organizativo.

Fig. 3. Ejemplo de selección a través de competencias estándar

7.2: Definición de grados

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Los grados son los distintos niveles de exigencia de las competencias. A menudo se utilizan definiciones de carácter general aplicables a todas las competencias en sustitución de los grados. Si los grados requeridos necesitan una mayor explicación y detalle, han de tenerse en cuenta las características siguientes:

  • Definiciones elaboradas de forma clara y uniforme para cada una de las competencias.
  • Definir de tal forma que cada conocimiento, habilidad o actitud corresponda con un nivel de competencia concreto.
  • Se especificarán para que el evaluador disponga de elementos objetivos en los que basar sus juicios y apreciaciones.

Una propuesta de definición de grados podría ser la siguiente:

  • Insuficiente (1): muestra limitaciones y escasos puntos fuertes en las conductas básicas y características de la competencia analizada.
  • A mejorar (2): muestra algunos puntos fuertes y algunos puntos débiles en las conductas básicas y características de la competencia analizada.
  • Bien (3): muestra fortalezas y sólo algún punto débil en las conductas básicas y características de la competencia analizada.
  • Excelente (4): muestra una gran fortaleza en las conductas básicas y características de la competencia analizada.

7.3: Diseño de perfiles profesionales

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Definir y delimitar las tareas y responsabilidades que se demandan a cada persona en cada momento es imprescindible para conseguir una buena organización de los recursos humanos.

Se puede definir el perfil profesional como:

El conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes para desempeñar con éxito un puesto de trabajo.

El diseño del perfil permite identificar y difundir en qué consiste el trabajo de cada persona y qué se espera de ella dentro de la empresa.

En un sistema de gestión por competencias, lo relevante es analizar la ocupación de un puesto en términos de las competencias necesarias para garantizar el éxito en el desempeño del puesto de trabajo (competencias diferenciadoras). Por ello, es fundamental realizar un correcto diseño de perfiles con las competencias necesarias para desarrollar cada puesto en línea con la filosofía de la empresa.

Se puede diseñar un documento como el de la figura 4 para establecer las competencias básicas del puesto:

Fig. 4. Ejemplo de documento tipo para definición de perfil de competencias del puesto

Los procedimientos para diseñar los perfiles se pueden concretar en dos tipologías, de acuerdo al grado en que se desee profundizar:

  • Perfil desarrollado o descriptivo
  • Perfil simplificado o de grados

* a)Perfil desarrollado o descriptivo

A través de este proceso, se describe el perfil del puesto según su situación actual en distintos apartados. La recopilación de información se realiza mediante entrevistas con directivos y personas de la empresa en las que se describen y analizan los siguientes aspectos:

  • Actividades o funciones encomendadas

    • Formación requerida:

      • Formación básica.
      • Formación específica.
      • Experiencia.
    • Competencias:

      • Conocimientos específicos.
      • Capacidades o aptitud directiva.
      • Habilidades y actitudes.

Este proceso se caracteriza por no requerir necesariamente la definición previa del inventario de competencias, dado que en las entrevistas se puede recabar esta información al mismo tiempo que se diseñan los perfiles.

* b)Perfil simplificado o de grados

Este perfil consiste en definir y valorar las diferentes competencias tanto en grandes apartados como son la comunicación, la calidad, los conocimientos técnicos, la dirección, etc., como recogiendo y definiendo únicamente aquellos elementos imprescindibles para el éxito en el puesto de trabajo. Suele ser una evolución del perfil desarrollado y permite una mayor eficacia en la administración del sistema.

En este procedimiento, habitualmente, son los directivos los encargados de realizar el perfil de puestos dentro de su área de responsabilidad. Para ello, es necesario celebrar reuniones de formación con objeto de definir los criterios de elaboración de los perfiles.

7.4: Las competencias diferenciadoras

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La única forma de trabajar con el modelo de competencias utilizando el perfil como elemento de diagnóstico acerca de la adecuación de las personas a su puesto, es operativizar cada competencia, determinando cuáles son las conductas significativas y las características que constituyen dicha competencia.

Esto permite la observación discriminada, es decir, establecer los comportamientos y conductas básicas que se tienen que observar en un puesto para determinar las competencias del mismo.

Si el puesto para el que hay que seleccionar a los candidatos es de nueva creación o, si por alguna razón concreta, no es posible realizar una entrevista de incidentes crítico con los ocupantes actuales, se pueden aprovechar los resultados de una base de competencias.

A continuación se presenta un listado de competencias diferenciadoras, basado en las investigaciones de Hay Group, que pueden servir como base para el diseño del perfil de competencias del puesto, advirtiendo que no existe una lista única y universal de competencias.


* COMPROMISO CON LA ORGANIZACIÓN

Es la capacidad y voluntad de orientar los propios intereses y comportamientos hacia las necesidades y prioridades de la empresa, para contribuir al logro de los objetivos de ésta.

Conductas observables

  • Respetar normas y políticas

    • Aceptar y respetar la normativa y políticas de actuación de la empresa.
    • Esforzarse por adaptarse y encajar bien en la organización y mostrar una presencia adecuada.
  • Ser leal con la empresa

    • Demostrar lealtad y disponibilidad a ayudar a sus compañeros.
    • Respetar y actuar según los criterios de sus superiores.
  • Mantener una actitud de disponibilidad hacia las necesidades de la empresa.
  • Colaborar de forma activa

    • Contribuir activamente con la empresa.
    • Entender y colaborar activamente en la misión y objetivos de ésta.
    • Ajustar sus prioridades y actividades a las necesidades de la organización.
  • Buscar el beneficio de la organización

    • Hacer esfuerzos personales para satisfacer las necesidades surgidas en la empresa, que pueden afectar a sus preferencias, prioridades o intereses personales.
  • Defender los criterios de la empresa

    • Defender decisiones que benefician a la organización.
    • Renunciar a los intereses y objetivos de su unidad/departamento a corto plazo por el bien de la empresa y pedir a los demás que cedan lo necesario para resolver las necesidades de ésta a largo plazo.
  • Características

    • Respeto.
    • Honradez.
    • Nobleza.
    • Sinceridad.


* ORIENTACIÓN AL CLIENTE INTERNO Y EXTERNO

Es el deseo y esfuerzo por ayudar a los demás, averiguando sus necesidades y satisfaciéndolas.

Conductas observables

  • Mantener una comunicación fluida

    • Mantener una comunicación permanente con el cliente para conocer sus necesidades y su nivel de satisfacción.
  • Ofrecer información y buen servicio.

    • Responder a las preguntas del cliente, y a sus quejas o problemas.
    • Ofrecerle información útil y un servicio grato y amable.
  • Actitud de disponibilidad total

    • Mantener una actitud de total disponibilidad hacia el cliente, especialmente cuando éste tiene un momento difícil, o dedicarle tiempo extra para satisfacer sus necesidades.
  • Dar valor añadido

    • Actuar para mejorar la situación del cliente, haciendo esfuerzos por darle algún valor añadido, excediendo sus necesidades.
    • Expresar expectativas positivas acerca del cliente.
    • Buscar información sobre las verdaderas necesidades, aunque éstas no sean explícitas, adecuando a ellas los productos o servicios.
  • Buscar el beneficio del cliente a largo plazo

    • Entablar una relación con el cliente, con perspectivas de largo plazo.
    • Si es necesario, “sacrificar el hoy por el mañana”.
    • Iniciar acciones que puedan suponer en éxito visible para el cliente, atribuyéndole a él el éxito.
    • Actuar como un asesor de confianza y como defensor del cliente.
  • Características

    • Dinamismo.
    • Amabilidad.
    • Sentido del humor.
    • Escucha activa.


* MADUREZ/SEGURIDAD EN SÍ MISMO

Creencia en las capacidades de uno mismo para llevar a cabo tareas en situaciones difíciles. Convencimiento de que uno es capaz de cumplir con éxito el trabajo o la responsabilidad encomendada, mostrando una actitud de confianza en los propios enfoques, recursos y decisiones ante nuevas dificultades.

Conductas observables

  • Trabajar de forma independiente

    • Trabajar de la manera adecuada, de manera autónoma, sin tener que recibir órdenes constantemente.
  • Trabajar sin supervisión

    • Trabajar eficazmente sin requerir un control o supervisión constante.
  • Tomar decisiones a pesar del desacuerdo

    • Defender decisiones que benefician a la organización, aunque sean impopulares, polémicas o difíciles de llevar a la práctica.
    • Tomar decisiones o actuar a pesar del desacuerdo manifestado por compañeros o subordinados.
  • Valorar las propias capacidades

    • Considerarse un experto, valorando las propias capacidades favorablemente en comparación con otros.
    • Tener una buena autoestima.
  • Aceptar responsabilidades

    • Disfrutar de las responsabilidades retadoras.
    • Buscar nuevas responsabilidades.
    • Defender y expresar su postura con claridad, tacto y seguridad ante situaciones conflictivas con sus superiores o clientes externos o internos.
    • En situaciones en las que haya que enfrentarse a un rechazo o fracaso, no atribuirlo a los demás o a las circunstancias.
    • No aceptar la responsabilidad de un fracaso en su totalidad, cuando se es responsable sólo de errores concretos o sólo de algún punto de vista.
  • Aprender de los propios errores

    • Analizar el propio rendimiento para entender el porqué de los fallos y para mejorar en el futuro.
    • Admitir los propios errores ante los demás, asumiendo la responsabilidad por ellos y actuando para corregirlos.
  • Características

    • Fiabilidad.
    • Metódico.
    • Equilibrado.
    • Justo.
    • Organizado.

* ORIENTACIÓN AL LOGRO (A RESULTADOS)

Preocupación por realizar el trabajo de la mejor forma posible o por sobrepasar los estándares establecidos. Los estándares de calidad pueden ser el propio rendimiento en el pasado, el cumplimiento de objetivos medibles establecidos o metas personales que uno mismo se ha marcado.

Conductas observables

  • Trabajar para conseguir los objetivos

    • Intentar realizar el trabajo bien.
    • Trabajar para conseguir los objetivos propios de su unidad o área establecidos por la Dirección (por ejemplo, alcanzar objetivos de ventas, cumplir un presupuesto, cumplir estándares de calidad, etc.).
  • Comparar resultados

    • Crear sus propios estándares en el trabajo, utilizando sus propios sistemas para medir y comparar sus resultados con esos estándares.
    • Realizar comparaciones de su rendimiento actual con otros pasados (por ejemplo, “cuando yo me hice cargo de esta área, la eficacia era de un 25% y ahora es de un 85%”).
  • Establecer metas
    • Fijarse objetivos retadores.
  • Cumplir objetivos retadores

    • Conseguir las metas previamente establecidas, aunque sean difíciles de lograr.
  • Aumentar la productividad
    • Tomar decisiones y establecer prioridades y objetivos sopesando recursos utilizados y resultados obtenidos.
    • Hacer continuas referencias a los beneficios y la rentabilidad.
    • Comprometer recursos importantes y tiempo, para mejorar los resultados a través de la introducción de nuevos productos, servicios o líneas de negocio, tomando las medidas necesarias para minimizar el riesgo.
    • Animar y apoyar a sus colaboradores para que asuman riesgos calculados.
    • Emprender muchas y continuas acciones para alcanzar los objetivos estratégicos de negocio, enfrentándose a los obstáculos que se le presentan.
  • Características

    • Capacidad de análisis.
    • Capacidad para comparar.
    • Intenta ir más allá.
    • Sentido de empresa.


* AFÁN DE LOGRO: INNOVACIÓN

Es la capacidad de esforzarse en realizar cosas nuevas que mejoren los resultados.

Conductas observables

  • Llevar a cabo acciones nuevas en su puesto

    • Ser capaz de realizar cosas novedosas en su puesto, que mejoren el rendimiento en el mismo y que hayan sido realizadas en otro lugar de la empresa.
  • Mejorar el rendimiento

    • Elevar su nivel de rendimiento haciendo algo nuevo o diferente que antes no se ha hecho en la organización (pero no necesariamente nuevo en el sector).
  • Introducir novedades singulares

    • Hacer algo novedoso o puntero que antes nunca se había aplicado en el sector y que mejore los resultados de la empresa.
  • Características

    • Dinámico.
    • Activo.
    • Estimulador.
    • Animador.
    • Entusiasta.

* TRABAJO EN EQUIPO

Trabajar en equipo implica la intención de colaborar y cooperar con otros, formar parte de un grupo, trabajar juntos, como opuesto a hacerlo individual o competitivamente.

Conductas observables

  • Cooperar

    • Participar de buen grado en el grupo.
    • Apoyar las decisiones del grupo.
    • Realizar la parte del trabajo que le corresponde.
  • Compartir la información

    • Mantener a los demás miembros informados y al corriente de temas que afecten al grupo.
    • Compartir con los miembros del grupo toda la información importante o útil.
  • Expresar expectativas positivas

    • Hablar bien de los demás miembros del grupo.
  • Solicitar opiniones del grupo

    • Valorar las ideas y experiencia de los demás.
    • Mantener una actitud abierta a aprender de los otros.
  • Crear espíritu de equipo

    • Actuar para desarrollar un clima de trabajo en equipo y cooperación como, por ejemplo, celebrar reuniones y crear símbolos de identidad en el equipo.
    • Defender la identidad y buena reputación del equipo frente a terceros.
  • Resolver conflictos
    • Sacar a la luz los conflictos del grupo.
    • Afrontar los problemas que surgen en el grupo.
    • Trabajar para resolver los problemas en beneficio del grupo.
  • Características

    • Capacidad para mantener buenas relaciones.
    • Atento.
    • Asertivo.
    • Capacidad de diálogo.


* LIDERAZGO

Capacidad de desempeñar el papel o rol de líder de un grupo o equipo. El liderazgo implica el deseo de guiar a los demás y suele estar asociado, generalmente, a posiciones que tienen una autoridad formal.

Conductas observables

  • Realizar reuniones con el equipo

    • Establecer el orden del día de las reuniones y organizarlas para que sean lo más efectivas posible.
    • Liderar las reuniones controlando el tiempo, asignando los turnos de palabra, etc.
  • Establecer objetivos

    • Fijar los objetivos del equipo y de sus reuniones y acciones.
  • Informar a las personas

    • Mantener informadas a las personas que pueden verse afectadas por una decisión.
    • Asegurarse de que el equipo dispone de la información necesaria.
    • Explicar las razones que han llevado a tomar una decisión.
  • Tomar decisiones impopulares

    • Defender decisiones que benefician a la organización, aunque sean impopulares, polémicas o difíciles de llevar a la práctica.
    • Tomar decisiones o actuar a pesar del desacuerdo manifestado por compañeros o subordinados.
  • Hacer uso de la autoridad de forma justa

    • Utilizar de forma justa y equitativa la autoridad.
    • Esforzarse por tratar a los miembros del equipo por igual, sin favoritismos.
  • Promover la eficacia del equipo

    • Mantener alta la motivación del equipo para alcanzar buenos niveles de productividad y resultados.
    • Solicitar opiniones e ideas de los demás a la hora de tomar decisiones específicas o planes.
    • Invitar a todos los miembros del equipo a tomar parte en los procesos.
  • Motivar

    • Valorar las ideas y experiencia de los demás.
    • Mantener una actitud abierta para aprender de los otros, especialmente de las personas que tiene a su cargo.
    • Reconocer públicamente el mérito de los miembros del equipo que trabajan bien.
    • Animar y motivar a los demás, haciéndoles sentirse importantes miembros del grupo.
    • Conseguir que los demás participen de sus objetivos.
    • Ser el modelo de actuación para los demás y un líder que transmite credibilidad.
    • Ser un líder con carisma especial, que es capaz de generar en su equipo un ambiente de entusiasmo, ilusión y compromiso hacia el proyecto de la empresa.
  • Exigir altos rendimientos

    • Expresar expectativas positivas respecto de los miembros del equipo.
    • Establecer estándares y exigir en elevado nivel de rendimiento o calidad.
    • Insistir en que se cumplan las órdenes o peticiones superiores.
    • Llevar a cabo un seguimiento estrecho del rendimiento, comparando los objetivos individuales establecidos con los alcanzados.
    • Tratar con cada miembro del equipo, abierta y directamente, los problemas de rendimiento.
  • Características

    • Comunicar de forma excelente.
    • Comprensivo.
    • Atento.
    • Asertivo.
    • Justo.
    • Capacidad de diálogo.

* DESARROLLO DE PERSONAS

Capacidad para emprender acciones eficaces para mejorar el talento y las capacidades de los demás, a partir de un apropiado análisis previo de sus necesidades y de la organización. Se refiere al esfuerzo por desarrollar a los demás.

Conductas observables

  • Dedicar tiempo a explicar cómo se hacen las cosas

    • Dar instrucciones y guías de acción detalladas.
    • Dedicar tiempo a explicar a los demás cómo realizar los trabajos.
  • Ofrecer sugerencias para ayudarles
    Explicar el cómo y el porqué

    • Explicar cómo se hacen las cosas y por qué se hacen así, como vía para facilitar el aprendizaje.
    • Ofrecer a los colaboradores ayuda práctica o instrumentos que les faciliten el trabajo (por ejemplo, recursos adicionales, información, consejos de expertos, etc.).
    • Asegurarse, por distintos medios, de que los demás han comprendido bien sus explicaciones o instrucciones (por ejemplo, hace preguntas, observa, etc.).
  • Proporcionar feed-back de lo positivo y lo mejorable

    • Proporcionar información correcta de forma clara y sistemática a sus colaboradores para que sepan qué están haciendo bien y qué es los que no se adapta a lo esperado, concretando por qué.
  • Comunicar la evolución del rendimiento

    • Comunicar de forma específica a los demás, la evolución de su rendimiento para favorecer su desarrollo.
    • Comunicar a cada uno de los colaboradores las evoluciones negativas de su rendimiento en términos de comportamientos concretos y sin desacreditarlo personalmente.
  • Animar y motivar. Alentar a los demás

    • Animar y motivar a los demás después de un contratiempo o revés.
    • Expresar a cada uno su confianza en que mejorarán en el futuro y ofrecerles sugerencias individuales para que mejoren.
  • Fomentar el aprendizaje y la formación a largo plazo

    • Tomar medidas apropiadas y beneficiosas para fomentar el aprendizaje y el desarrollo de las personas.
    • Hacer que las personas lleguen a la solución de los problemas en lugar de darles simplemente la respuesta.
    • Identificar necesidades de desarrollo y formación en relación con la mejora de habilidades actuales y futuras y crear un clima de confianza en los demás.
  • Delegar para desarrollar

    • Después de evaluar la capacidad de sus colaboradores y, con el fin de buscar su máximo desarrollo, delegar en ellos la autoridad, dejándoles vía libre para que realicen las tareas según su criterio y dándoles la oportunidad de que puedan aprender de sus propios errores.
  • Identificar necesidades de desarrollo y proporcionar planes de mejora

    • Identificar necesidades de desarrollo y formación.
    • Diseñar y preparar planes para la mejora de habilidades actuales y futuras.
    • Crear un clima de confianza en los demás.
  • Características

    • Justo.
    • Asertivo.
    • Buen comunicador.
    • Equilibrado.
    • Flexible.


* IMPACTO E INFLUENCIA

Capacidad para producir un efecto en los demás, de convencerles, etc., con el fin de conducirles a acciones de trabajo.

Conductas observables

  • Preparar datos para exponerlos eficazmente

    • Preparar cuidadosamente los datos para, después, exponerlos.
  • Elaborar varios argumentos

    • Elaborar varios argumentos o puntos de vista para una presentación o discusión, aun sin tomar en consideración el nivel o los intereses de su interlocutor.
  • Adaptar y reorientar argumentos

    • Adaptar la presentación o discusión para atraer el interés de los demás.
  • Anticipar respuestas y reacciones

    • Pensar de antemano en el efecto que una acción o cualquier otro detalle producirá en la imagen que su interlocutor tiene de él.
  • Pensar con anticipación

    • Se anticipa y se prepara para las reacciones de los demás.
  • Características

    • Rapidez y agilidad de respuesta.
    • Buen nivel de comunicación.
    • Campechano. Llega a la gente.
    • Está seguro de lo que dice.


* DESARROLLO DE INTERRELACIONES

Consiste en actuar para construir y mantener relaciones cordiales o redes de contacto que son o pueden ser valiosas para conseguir los objetivos de la empresa.

Conductas observables

  • Mantener relaciones en el trabajo

    • Aceptar invitaciones u otros gestos amistosos de los demás.
    • Mantener relaciones de trabajo, principalmente asociadas a temas laborales, aunque no utilice necesariamente un estilo o tono formal.
  • Relacionarse con diferentes grupos

    • De vez en cuando, tomar la iniciativa para establecer en el trabajo relaciones informales, es decir, al margen de asuntos laborales.
  • Relacionarse horizontal y verticalmente

    • Establecer buenas relaciones, tanto con sus compañeros, como con sus jefes y sus subordinados.
  • Mantener buenas relaciones con todos los niveles y grupos

    • Establecer buenas relaciones con otros equipos o grupos dentro y fuera de la organización, pertenecientes a diferentes estamentos.
  • Características

    • Empático.
    • Agradable.
    • Buen comunicador.
    • Escucha.


* COMPRENSIÓN INTERPERSONAL

Capacidad para escuchar, comprender y responder a los demás sin que éstos lo hayan expresado. Implica adaptar la respuesta en función de los sentimientos, preocupaciones o pensamientos de otros.

Conductas observables

  • Escuchar con interés

    • Escuchar a los demás cuando acuden a él.
    • Tener por costumbre hacer preguntas para confirmar los mensajes que le transmiten otros.
    • Captar las preocupaciones de los demás, esforzándose para que sea fácil y cómodo que los demás le hablen, o bien modificar su propio comportamiento para ayudar con interés a resolver las preocupaciones ajenas.
  • Predecir la respuesta de los demás

    • Usar su capacidad de comprensión para predecir y prepararse ante la reacción de los demás (a menudo para influir, desarrollar, ayudar o incluso guiar a las personas).
  • Estar al alcance de los demás

    • Tener la “puerta abierta”, invitar a otros a que conversen.
    • Esforzarse activamente por entender a las personas.
  • Comprender las razones de fondo

    • Ir más allá de lo aparente e intentar ver cuáles son las causas o razones de una determinada situación.
  • Características

    • Atento.
    • Actitud de disponibilidad.
    • Buen carácter.
    • Puertas abiertas.


* ADQUISICIÓN Y UTILIZACIÓN DE CONOCIMIENTOS

Afán de poner en práctica y ampliar los conocimientos técnicos profesionales o de gestión.

Conductas observables

  • Mantener y compartir conocimientos

    • Como experto en su materia, ofrecer y transmitir conocimientos a los demás.
    • Esforzarse por mantener sus conocimientos y destrezas al día.
  • Utilizar y ampliar conocimientos

    • Utilizar sus conocimientos técnicos para resolver dudas, contestar a las preguntas, o bien ayudar a otros a solucionar problemas técnicos.
    • Preocuparse por ampliar conocimientos más allá de su área de actividad inmediata.
  • Ofrecer ayuda técnica

    • Actuar como un consultor interno ofreciendo los propios conocimientos a los demás para mejorar la actuación de éstos o resolver sus problemas.
  • Difundir nuevas prácticas

    • Emprender acciones para difundir nuevas tecnologías/ metodologías en la organización.
  • Características

    • Conocimientos técnicos.
    • Comunicador-Formador.
    • Capacidad de aprendizaje.
    • Actitud de disponibilidad.


* CAPACIDAD DE ANÁLISIS/SÍNTESIS

Capacidad para comprender las citaciones y resolver los problemas en base a separar sus partes y pensar sobre ellas de una forma lógica y sistemática, realizando comparaciones entre sus diferentes aspectos y detalles y estableciendo prioridades. También supone entender las secuencias temporales y las relaciones causa-efecto de los hechos.

Conductas observables

  • Capacidad para concentrarse

    • Abstraerse de las distracciones para poder llegar a comprender la situación o el problema.
  • Analizar y separar las partes de un todo

    • Desglosar los problemas o situaciones y establecer una relación sencilla de tareas o actividades a realizar.
  • Relacionar datos

    • Analizar relaciones entre varias partes de un problema o situación.
    • Reconocer varias posibles causas de un hecho o varias consecuencias.
    • Anticipar obstáculos y planificar los siguientes pasos.
    • Hacer un análisis pormenorizado para llegar a conclusiones.
  • Capacidad de generalizar

    • Transferir la experiencia llevada a cabo en una situación, a otras situaciones o problemas similares.
  • Características

    • Observador.
    • Metódico.
    • Ordenado.
    • Prioriza.


* INICIATIVA

Predisposición para emprender acciones, mejorar resultados o crear oportunidades. Hacer más de lo que se requiere o espera en el puesto y/o hacer cosas que nadie ha pedido, para mejorar o incrementar los resultados, evitar problemas o encontrar nuevas oportunidades. Predisposición a actuar de forma proactiva y no sólo limitarse a pensar en lo que hay que hacer en el futuro.

Conductas observables

  • Realizar tareas por encima de su responsabilidad

    • Cumplir su trabajo sin necesidad de ser controlado.
    • Trabajar fuera del horario habitual, cuando sea necesario, para completar su trabajo.
    • Realizar tareas que van más allá de sus funciones, o de lo requerido por su superior jerárquico.
  • Iniciar proyectos espontáneamente

    • Iniciar y llevar a cabo nuevos proyectos de forma espontánea, sin que le sea ordenado.
  • Actuar rápidamente ante una crisis

    • Actuar rápida y decididamente en una crisis, cuando lo normal sería esperar, analizarla o ver si se resuelve por sí sola.
  • Enfrentarse a los problemas

    • Llevar a cabo las acciones necesarias para superar los obstáculos o rechazos.
    • No rendirse fácilmente cuando un asunto se complica.
    • Reconocer las oportunidades o enfrentarse a los problemas, actuando en el plazo de 1 ó 2 días.
  • Minimizar los problemas potenciales

    • Crear oportunidades o minimizar problemas potenciales mediante un esfuerzo extra (viaje o visita, nuevo proyecto, etc.) realizado en un plazo de 1 ó 2 meses.
    • Anticiparse y prepararse para oportunidades o problemas específicos que no son evidentes para otros.
    • Realizar acciones para crear oportunidades o evitar crisis futuras, con una antelación de 3 a 12 meses.
    • Anticiparse a las situaciones y actuar para crear oportunidades o evitar problemas.
  • Realizar esfuerzos extraordinarios

    • Asumir, aun sin tener autoridad formal, riesgos personales para conseguir los objetivos. Aquí el énfasis debe estar en conseguir los objetivos y resolver las necesidades del trabajo y no en el desafío a las normas.
  • Asumir riesgos

    • Ofrecerse para misiones extremadamente retadoras.
    • Enfrentarse a los superiores o clientes, cuando es necesario, de forma contundente, firme o rotunda.
  • Características

    • Creatividad.
    • Proactividad.
    • Energía constructiva.
    • Impulso controlado.
    • Orientación comercial.


* PREOCUPACIÓN POR EL ORDEN Y LA CALIDAD

Se refleja en la continua comprobación y control del trabajo y la información, y en la insistencia en que las responsabilidades y funciones asignadas estén claras.

  • Conductas observables

    • Preocuparse de su impacto personal
    • Ser ordenado.
    • Mantener la mesa, archivos y demás herramientas de trabajo ordenadas.
    • Buscar la claridad en funciones, tareas y datos, prefiriendo tenerlo por escrito.
    • Comprobar la calidad y exactitud de la información de su propio trabajo.
  • Características

    • Organizado.
    • Ordenado.
    • Limpieza.
    • Meticulosidad.
    • Detallista.

En cualquier puesto de trabajo concreto, sólo sería importante un subconjunto de esta lista de competencias diferenciadoras. Además, es poco probable que esta lista incluya todas las competencias importantes para alcanzar un desempeño superior en un puesto concreto.

Cada competencia ha sido ordenada en una escala ascendente de indicadores de comportamiento, en función de la intensidad de la acción, el impacto, la complejidad y el horizonte cronológico. Esta clasificación ordenada de indicadores de competencias, es conocida como JND (just difference scale, escala de diferencias fácilmente perceptibles).

8.0: COMPETENCIAS DE LAS PERSONAS

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VIII COMPETENCIAS DE LAS PERSONAS

Los factores que influyen en la definición de los perfiles profesionales son los aplicables también para analizar y establecer un baremo de las competencias de las personas, con la diferencia que lo que para el puesto se trata de requerimientos derivados de la complejidad y responsabilidad exigida, para la persona hay que tener en cuenta elementos de aprendizaje o capacidades ya desarrolladas.

La determinación del perfil de la persona se puede realizar utilizando las siguientes fuentes de información:

  • Evaluación por superiores
    Consiste en recoger información sobre cada persona, evaluando sus conocimientos, habilidades y cualidades, a partir de una entrevista mantenida con el superior directo.Como alternativa a la entrevista individual, se puede crear una comisión donde los superiores de cada área definan el perfil de sus colaboradores, apoyándose en datos y hechos objetivos, así como en la observación de su actuación.
  • Autocuestionarios
    Las personas analizadas reflejan su propia percepción sobre sus competencias mediante un cuestionario de autoevaluación. Esta información suele cruzarse con la recibida de sus superiores inmediatos.Contestar a estos cuestionarios debe tener siempre carácter voluntario para el evaluado. Es un sistema de recogida de información utilizado en organizaciones muy maduras y desarrolladas en recursos humanos.

    Esta información puede complementarse con un cuestionario de información biográfica (CIB), que también cumplimentarán los empleados, donde se recogen los datos referentes a sus conocimientos o formación de base y su trayectoria profesional dentro y fuera de la empresa. Además, el CIB puede ser muy útil para actualizar el inventario de personas del Departamento de Recursos Humanos.

  • Evaluación por terceros (internos o externos)
    Consiste en recoger información sobre cada individuo a través de entrevistas efectuadas por evaluadores internos (por ejemplo, Técnicos de Recursos Humanos) o externos (por ejemplo, consultores externos), con las personas y con los superiores, a partir de las cuales se elabora un informe sobre su nivel actual de competencias.
  • Pruebas profesionales
    Consisten en realizar pruebas dirigidas a conocer en qué medida la persona tiene y desarrolla las competencias exigidas para el puesto. Normalmente son un complemento a otros sistemas y no son imprescindibles para realizar la evaluación.

Una vez definidos los perfiles profesionales y los perfiles de las personas, siguiendo las mismas especificaciones técnicas, se identifica el nivel de ajuste de la persona al puesto que ocupa, comparando las competencias e identificando los puntos fuertes y débiles de la persona respecto al puesto. Este proceso se llama adecuación persona-puesto.

9.0: IMPLANTACIÓN DEL SISTEMA

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IX IMPLANTACIÓN DEL SISTEMA

Una vez abordados los conceptos básicos de un sistema de gestión por competencias, se describirá, en términos generales, el proceso de implantación a desarrollar y algunas ideas a considerar en la implantación.

El primer paso es disponer de información general de partida:

  • Información sobre la compañía de carácter general: facturación, plantilla, ámbito geográfico, estructura organizativa, productos, etc.
  • Información sobre los puestos de trabajo: grupos de Dirección, mandos, técnicos, empleados y operarios.
  • Información sobre las personas: pirámide de edad, titulaciones, antigüedad de la plantilla por grupos, etc.

Además, y ya dentro de un proyecto de gestión por competencias, hay que recoger información sobre las políticas y prácticas de recursos humanos con el fin de evitar, en la medida de lo posible, rupturas del modelo existente respecto al nuevo por competencias, y obtener una evolución de los sistemas actuales hacia el nuevo modelo. Para ello se deben analizar los procesos y procedimientos de recursos humanos relativos a:

  • Selección.
  • Formación.
  • Plan de carreras y sucesión.
  • Promoción.
  • Retribución.
  • Desempeño.
  • Potencial.

Aunque un proyecto de gestión por competencias está enfocado inicialmente a cubrir una necesidad primordial de la organización, el sistema proporciona, independientemente de su aplicación, la siguiente información:

  • Perfiles ideales de los puestos (selección).
  • Grado de adecuación persona-puesto.
  • Necesidades de formación individuales y del grupo.
  • Apreciación general del desempeño de la persona en su puesto.
  • Potencial de la persona a corto plazo.

Otras posibles aplicaciones (el plan de formación, la política retributiva, el plan de carreras y sucesión, la promoción, el desempeño) requieren un desarrollo específico posterior, tomando como base el sistema de gestión por competencias.

Por todo ello, es necesario conocer la situación actual de las prácticas de recursos humanos para adecuarlas e incluirlas dentro del modelo de gestión por competencias.

Fig. 5. Características para una implantación de éxito de un sistema de gestión por competencias

10.0: DIFICULTADES

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X DIFICULTADES

Hasta ahora se han expuesto las ventajas de la implantación de un sistema de gestión por competencias en la empresa. Sin embargo, y como sucede en cualquier actividad, también hay dificultades y problemas que se deben prever y resolver, para que su impacto sea el menor posible en el proceso y en la empresa.

La medida de efectividad de un sistema de gestión por competencias está en función de la aceptación y del número de promotores y seguidores que crean en él y lo lleven a cabo.

Su fuerza, que determina el éxito o el fracaso, se puede comparar con el crecimiento de una bola de nieve: cuando comienza a rodar, adquiere una fuerza de adhesión exponencial en la que el motor, o centro de la bola, es el equipo directivo, y su crecimiento está función de la nieve que se une a lo largo del recorrido. Por ello, los primeros que deben creer y dar la fuerza e importancia requerida serán los componentes del equipo directivo, para obtener resultados de gran dimensión.

El primer inconveniente que se plantea para realizar un proyecto de la envergadura del de gestión por competencias, es que requiere un esfuerzo inicial importante, tanto en tiempo como en recursos económicos y materiales.

Otra dificultad, y la causa del mayor número de fracasos, es la falta de compromiso con el proyecto por parte de los directivos, quienes en ocasiones generan expectativas vagas e irreales que carecen de medidas objetivas y cuantificables.

En la transformación que debe realizar la empresa para ser la deseada en un futuro definido, no es suficiente con realizar cambios en procesos y en tecnologías. Muchas veces, el fracaso en la implantación de sistemas se debe a la falta de planificación en la gestión del cambio requerido en las personas dentro de la organización, pues son ellas las que utilizan la tecnología y las que llevan a cabo los procesos.

Por ello, todo cambio se debe realizar mediante una estrategia integral.

11.0: LA PLANIFICACIÓN DE RECURSOS HUMANOS

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XI LA PLANIFICACIÓN DE RECURSOS HUMANOS

En este apartado se establecerá una descripción general de los métodos y sistemas para realizar la planificación de la gestión del cambio requerido a las personas, de acuerdo a las características que presenta el entorno y a las necesidades de la empresa.

La reflexión estratégica de la dirección relativa a los recursos humanos está orientada al futuro: se deben identificar estructuras, sistemas, procesos y actividades para el desarrollo de directivos y para la sucesión, que permitan conseguir los objetivos planteados en la organización.

En la transformación de procesos o de tecnología, es necesario identificar el efecto que éstos tendrán en las actividades llevadas a cabo dentro de la organización. Algunos puestos de trabajo se verán afectados poco y otros de manera significativa. Habrá incluso actividades para las que se deberá diseñar un puesto de trabajo nuevo.

Fig. 6. Esquema de procesos de transformación

Fig. 6. Procesos de transformación

Todo ello requiere un proceso de planificación de recursos humanos en el que se identifique la estructura actual y el inventario de las personas que lo hacen, para determinar la formación, reubicación, selección o los excedentes que habrá que gestionar dentro de los recursos humanos en la empresa, siguiendo el enfoque de competencias.

Para realizar una estrategia integral es necesario determinar de forma sistemática las necesidades futuras de recursos humanos, tanto cualitativa como cuantitativamente, para facilitar la toma de decisiones y diseñar anticipadamente las acciones a desarrollar.
Un procedimiento sencillo y efectivo para realizar la planificación de recursos humanos pasa por estos pasos:

  • Definición de los perfiles de requerimientos profesionales de los puestos tipo para desarrollar adecuadamente las funciones futuras, de acuerdo a las competencias de cada puesto de trabajo.
  • Realización del inventario de personal, considerando las competencias de cada persona en términos de conocimientos, trayectoria profesional, capacidades y aspiraciones.
  • Análisis del nivel de adecuación de las competencias de las personas, según el puesto desempeñado, a desarrollar en el futuro.
  • Clasificación del personal en grupos de tratamiento diferenciado que permita tomar decisiones objetivas en materia de promoción, formación y desarrollo profesional.
  • Determinación de las necesidades futuras del personal, cualitativa y cuantitativamente, con un plan que considere el tiempo y los plazos de los requerimientos.
  • Diseño objetivo de los planes individualizados de formación, selección y reubicación.

Fig. 7. Clasificación del personal en función de la adecuación y el desempeño

12.0: APLICACIONES EN POLÍTICAS DE RR HH

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XII APLICACIONES EN POLÍTICAS DE RR HH

El objetivo fundamental de la implantación de un sistema de gestión por competencias es dirigir de manera integral los recursos humanos dentro de la empresa a través del aprovechamiento de los conocimientos, habilidades y capacidades de cada persona.

Para lograrlo, se debe desarrollar una política de recursos humanos de acuerdo a las características y necesidades de cada empresa, contemplando todos y cada uno de los procesos de la gestión de recursos humanos:

  • Selección.
  • Formación y Desarrollo.
  • Evaluación del desempeño.
  • Evaluación 360º.
  • Análisis del potencial.
  • Diseño organizativo/polivalencia.
  • Política retributiva.
  • Planes de carrera y sucesión.

A la cohesión de todos estos procesos se la denomina Gestión Integrada de Recursos Humanos. En la figura 8 (página siguiente) se muestra el modelo de competencias como base o centro de un sistema que integra todos los aspectos de la gestión de recursos humanos dentro de la empresa. A continuación, se muestran las diferentes aplicaciones del sistema de gestión por competencias en el ámbito de recursos humanos.

Fig. 8. Gestión integrada de recursos humanos basada en competencias

12.1: Selección

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Existen diferentes métodos y sistemas de selección para incorporar personas a la organización. El más efectivo será el que identifique qué candidato se adapta mejor al puesto de trabajo con un coste adecuado.

Los sistemas de selección basados en competencias conciben y emplean éstas como filtros, mediante los cuales se consigue seleccionar un pequeño número de candidatos adecuados. Estos sistemas se basan en una evolución ascendente, comprobada en un pequeño número de competencias (6 ó 7) difíciles de desarrollar y que aportan valor al desempeño en un puesto de trabajo.

La descripción de puestos y de sus perfiles de competencias permite detectar los conocimientos, habilidades y capacidades necesarias para un desempeño adecuado o superior en el puesto de trabajo. Con esto como base, es posible implantar un mejor sistema de selección comparando las competencias requeridas para el puesto con aquellas con las que cuenta cada candidato.

Algunas de las técnicas utilizadas en la selección por competencias son:

  • Entrevista focalizada o entrevista de incidentes críticos. Esta técnica de exploración consiste en solicitar al candidato que describa detalladamente experiencias relevantes de su pasado para poder detectar los comportamientos asociados con alguna de las competencias de selección.
  • Assessment Center. Son procesos que integran diversas técnicas (entrevista, dinámica de grupo, presentaciones cruzadas, cuestionario de intereses, etc.), donde participan varios candidatos simultáneamente para evaluar las competencias.
  • Evaluación 360º. Para los candidatos que ya están trabajando en la organización (selección interna), las valoraciones de las competencias de cada aspirante se pueden obtener mediante la evaluación 360º, utilizando los cuestionarios de valoración de las mismas. Con este método, los superiores compañeros y subordinados pueden valorar, en base a sus observaciones sobre el candidato en su puesto, la frecuencia con que éste muestra los comportamientos asociados con unas competencias en particular, en circunstancias apropiadas.

12.2: Formación y desarrollo

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Los miembros de la organización deben adquirir y mejorar las competencias necesarias para desempeñar su puesto de trabajo con éxito. Como se ha mencionado, el sistema analiza las competencias exigidas para cada puesto y las capacidades poseídas por las personas. Por ello, resulta una excelente herramienta para detectar las necesidades de formación que requieren, o requerirán, las personas dentro de cada puesto de trabajo.

A través del análisis de la adecuación persona-puesto, se busca detectar las competencias clave que posee el individuo y el grado de adecuación existente, con el objeto de realizar un plan de formación específico, individual o colectivo.

Por tanto, es posible detectar las necesidades de formación permitiendo el desarrollo y la actualización de las competencias de las personas, para promover los conocimientos técnicos y la conciencia y el compromiso profesional hacia los estándares fijados por la empresa.

Existen diferentes métodos complementarios al sistema de competencias, para detectar las necesidades de formación:

  • Observación directa por expertos en formación.
  • Análisis del desempeño y del potencial de los planes de carrera y desarrollo.
  • Encuestas estructuradas al grupo.
  • Sesiones estructurales (workshops, tormenta de ideas, etc.).

El diseño del plan de formación se debe realizar específicamente para satisfacer las características y necesidades de cada situación. Antes de establecer el programa es necesario conocer la formación que se desea transmitir a las personas y cuál es el método ideal para la adquisición de los conocimientos. Asimismo, hay que considerar la implicación en costes de cada programa y los beneficios que aportará.

Para garantizar el éxito en la implantación de un plan de formación, se utilizará una metodología que considere aspectos para planificar, diseñar, desarrollar y mantener la formación de acuerdo a las necesidades de la organización.

Un plan de formación bien diseñado e implantado puede aportar diferentes beneficios a la empresa:

  • Motivación del personal en un ambiente estimulante y emprendedor.
  • Creación de un canal de comunicación interpersonal e intergrupal a través de la organización.
  • Mejora del desempeño de las actividades de la organización, favoreciendo la adecuación profesional de las personas a las exigencias de los puestos.
  • Promoción del desarrollo personal y profesional en la organización.
  • Integración de los objetivos individuales con los de la organización.
  • Creación y mantenimiento de una cultura corporativa, marco de referencia de todas las decisiones dentro de la empresa y elemento de integración.
  • Es una buena herramienta para promover y difundir los cambios dentro de la organización.
  • Fomento de la participación activa de los individuos en la consecución de objetivos.

A partir de este enfoque, la empresa debe ser capaz de generar, transmitir y difundir los conocimientos previamente adquiridos. Asimismo, deberá aprender de sí misma continuamente.

12.3: Evaluación del desempeño

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En la gestión de los recursos humanos es necesario tomar decisiones sobre la promoción, desarrollo y reubicación de las personas.

Generalmente esta práctica se divide en dos partes:

  • Una que permite realizar una evaluación del desempeño (pasado).
  • Otra que permite determinar el potencial de las personas dentro de la organización (futuro).

Los sistemas de evaluación del desempeño basados en competencias incorporan a los estándares de evaluación tradicionales, aquellas conductas del trabajo necesarias para realizar tareas específicas.

Una evaluación del desempeño efectiva se basará en el análisis de actuación de las personas en los puestos y en su evolución, según unos parámetros predeterminados y objetivos para que proporcionen información medible y cuantificable.

Un método efectivo para una primera aproximación al desempeño de las personas es el análisis de adecuación al puesto. Se mantienen las mismas especificaciones técnicas de los perfiles definidos por competencias y se identifica el nivel de ajuste de la persona a la ocupación de manera objetiva, utilizando las competencias necesarias para cada puesto y definiendo los puntos débiles y fuertes de cada persona.

12.4: Evaluación 360º

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En procesos tradicionales, únicamente el jefe o superior inmediato realizaba la evaluación de cada uno de sus subordinados, que algunas veces se veía influida, tanto positiva como negativamente, por aspectos subjetivos de la persona que no tenían relación directa con su desempeño en el puesto de trabajo.

Para obtener una visión más global y objetiva, se ha implantado en las organizaciones lo que se denomina evaluación de 360º.

Con el enfoque de competencias, este método consiste en la cumplimentación de un cuestionario confidencial por parte de todas las personas relacionadas con el evaluado, ya sean internas o externas.

Dicho cuestionario busca conseguir información acerca del desarrollo de las competencias para el puesto de trabajo de una manera objetiva y completa. Es decir, los superiores, compañeros, subordinados, proveedores y alguna otra persona que tenga relación profesional con el puesto, evalúan a la persona en relación con las competencias necesarias en esa tarea.

El objetivo de la evaluación 360º es ayudar al individuo a determinar y delimitar las áreas en las que necesita desarrollarse. En algunas organizaciones es usado también para determinar mejoras en el rendimiento como una parte del proceso de evaluación del desempeño.

Fig. 9. Evaluación 360º: Global y objetiva

12.5: Análisis del potencial

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Una vez conocidos los resultados que cada una de las personas ha aportado a la empresa, es necesario conocer su potencial de desarrollo dentro de la organización, lo que depende principalmente de los siguientes factores:

  • Capacidades actuales.
  • Nivel de adecuación al puesto que ocupa.
  • Evaluación del desempeño.
  • Intereses profesionales.

Fig. 10. Análisis del potencial

12.6: Diseño organizativo/polivalencia

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Para flexibilizar la organización es necesario que sus recursos sean adaptables a diferentes situaciones. Mediante el sistema de competencias se logra un conocimiento superior del equipo humano en la empresa, de las características y aptitudes de cada uno de los integrantes del equipo de trabajo.

Si se utiliza correctamente esta información es posible hacer que la empresa sea más flexible en el campo de los recursos humanos. El personal tiene competencias similares en el desarrollo de puestos de trabajo diferentes, así que se les puede ubicar y reubicar de acuerdo a sus competencias y a las necesidades del puesto.

Considerando el nivel de adecuación de la persona al puesto y su potencial de desarrollo, se darán las siguientes situaciones que implicarán diferentes acciones a llevar a cabo en el diseño organizativo, tal y como se muestra en la figura 11 de la página siguiente.

Fig. 11. Acciones en el diseño organizativo

12.7: Política retributiva

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La tendencia hacia estructuras más planas en las organizaciones, con un menor grado de jerarquía, requiere la implantación de una nueva política retributiva que añada un parámetro adicional al puesto de trabajo desempeñado.

Las competencias pueden ser un buen marco de referencia para fijar el salario variable en función al desempeño realizado, dado que permiten remunerar a las personas en función a sus conocimientos, habilidades y cualidades con parámetros objetivos de medición previamente definidos.

Fig. 12. Tendencias en política de retribución

Las competencias son una variable muy efectiva para medir la retribución variable dentro de un sistema, pues miden el desempeño de las personas en su puesto de trabajo. Sin embargo, no pueden ser el único parámetro para fijar el salario base o fijo, ya que se deben tener en cuenta otros factores:

  • La responsabilidad del puesto.
  • El salario que se paga en el mercado laboral.
  • Los requerimientos del puesto

Este cambio en los enfoques retributivos se destaca en la figura 12.

12.8: Planes de carrera y sucesión

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* Planes de carrera en base a competencias

A través de una política de recursos humanos se busca la formación de personas que vayan creciendo profesional y personalmente dentro de la organización.

Siguiendo el enfoque de competencias, el plan de carreras es un proceso que determina las tareas organizativas y los conocimientos y habilidades clave a desarrollar para un desempeño superior, ya sea en el puesto de trabajo actual o en otro de la organización.

Con el canal de información que proporcionan las competencias es posible identificar las características y aptitudes de cada persona y de cada puesto, para proponer un plan de carrera adaptado a ellas.

El plan de carrera conlleva la relación de una serie de adecuaciones persona-puesto, que permite a la persona ascender hasta niveles superiores de responsabilidad, garantizando de ese modo a la organización la disponibilidad del personal de valía que necesita para alcanzar sus objetivos.

El producto resultante de un sistema de planes de carrera, en base a competencias, incluye:

  • Una descripción de las tareas requeridas por el puesto objetivo y por los puestos que ocupan los candidatos.
  • Un modelo de competencias para los puestos de trabajo incluidos en el plan.
  • Un diccionario para cada competencia del modelo, mediante la descripción de comportamientos.
  • Unos indicadores de desempeño (comportamientos) que proporcionen el material de soporte para un programa de evaluación basado en competencias y para una base de datos.
  • Una tabla de perfiles de competencias para utilizarla en la selección, tanto interna como externa.
  • Un mapa de carreras dentro de la organización, que identifique puestos precedentes para los puestos de alto nivel.
  • Recomendaciones de formación o selección, para cada competencia del plan de carrera.


* Planes de sucesión en base a competencias

Los sistemas de selección interna, basados en competencias, encaminados a la cobertura del plan de sucesión, se centran en la identificación de los candidatos más aptos para los puestos de mayor valor añadido de una organización. Por tanto, en los sistemas de selección se debe dar prioridad a la identificación de las competencias más importantes requeridas por los puestos de trabajo críticos.

Los planes de sucesión en base a competencias permiten a una organización determinar las competencias actuales críticas, necesarias para triunfar en puestos clave, así como las competencias estratégicas necesarias para el éxito futuro.

Una vez determinado quiénes son las personas idóneas, se pueden elaborar planes de desarrollo específicos basados en las competencias requeridas, para mejorar la capacidad de las personas y para hacer que cubran los objetivos de negocio de la organización.

Los principales pasos para implantar un plan de sucesión en base a competencias, son los siguientes:

  • Identificar los puestos críticos que la empresa necesita cubrir.
  • Elaborar un modelo de competencias para los puestos críticos y para los puestos de entrada, es decir, las competencias necesarias en cada peldaño de la escalera de la familia de puestos.
  • Evaluar a las personas comparándolas con el modelo de competencias del puesto, utilizando los métodos más apropiados de evaluación: assessment center, entrevista de incidentes críticos, etc.
  • Tomar decisiones: persona promocionable, no promocionable o contratar en el exterior.
  • Proporcionar datos al sistema de información de recursos humanos, para hacer un seguimiento de los empleados promocionables a los puestos críticos y las competencias exigidas para el puesto de trabajo en cuestión.

TEMA 2: GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y GESTIÓN DEL TALENTO

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1.0: INTRODUCCIÓN

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I INTRODUCCIÓN

El escenario socioeconómico sobre el que se desarrolla la actividad empresarial actual está dominado por una globalización y una complejidad creciente. Para actuar en este ambiente es fundamental aplicar estrategias especializadas en interpretar el entorno y utilizar convenientemente el empleo de los recursos para alcanzar, defender y renovar las ventajas competitivas.

La teoría basada en el conocimiento (knowledge based view) considera que la empresa es una comunidad social representante de un cúmulo de conocimientos, experta en la creación, transmisión interna y aplicación del conocimiento. Se establece que la principal fuente de ventaja competitiva duradera residirá en el stock de cierto conocimiento y las empresas competitivas serán aquellas capaces de crear y aplicar constantemente nuevos conocimientos específicos que les permita obtener sus objetivos.

En este enfoque dinámico, aspectos tales como la adquisición de habilidades, el conocimiento, el aprendizaje y la acumulación de activos intangibles adquieren una dimensión estratégica relevante.

Es por este motivo que conceptos como información, capital intelectual, aprendizaje organizativo y gestión del conocimiento se convierten en variables indicadoras del éxito competitivo de las organizaciones actuales. Desde mediados de la década de 1990, tales elementos adquieren más capacidad explicativa de la posición privilegiada de algunas empresas frente a otras.

* La era del conocimiento

Internet constituye un récord en cuanto a su velocidad de difusión en comparación con otras tecnologías que se insertaron en el entorno del hombre y las organizaciones. A partir de la década de 1990, impulsada por las ideas de Internet, la información y su tecnología asociada dejó de ser un recurso de los entes sociales para transformarse en el ambiente en el cual se encuentran inmersos. Así surgía la sensación de que la “era de la información” había comenzado.

Sin embargo, el fenómeno de Internet no era más que la punta de un iceberg que ocultaba una transformación mucho más profunda y trascendente: la revolución del conocimiento. Esto significa la transición hacia la “era del conocimiento”.
La era del conocimiento surge a raíz de un cambio rápido, masivo, general y profundo del centro de gravedad de la escala de valores de las empresas, desde las fuentes tangibles del capital, bienes y trabajo, a las intangibles de hoy, conocimiento y tiempo.

2.0: CONCEPTO Y APLICACIONES EN LA EMPRESA

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II CONCEPTO Y APLICACIONES EN LA EMPRESA

2.1: La creación del conocimiento
2.2: La gestión del conocimiento
2.3: El aprendizaje organizativo

2.1: La creación del conocimiento

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* El Dato

El primer elemento necesario para la creación de conocimiento son los datos, que se pueden definir como:

Un conjunto de hechos distintos y objetivos, parámetros que representan aspectos de la realidad.

En el contexto de una empresa, los datos son descritos como registros estructurados de transacciones, pero sin dar ningún juicio de valor o interpretación de ese registro.

Estos registros carecen de sentido sin un contexto, no tienen significado en sí mismos. Describen únicamente una parte de lo que pasa en la realidad, y, por tanto, no son orientativos para la acción y toma de decisiones, al no proporcionar interpretaciones. La toma de decisiones se basará en datos, pero éstos nunca dirán lo que hay que hacer.

A pesar de todo, los datos son importantes para las organizaciones, ya que son la base para la creación de información.

* La información

Cuando los datos son ordenados, comparados, analizados o consultados y se construyen conclusiones, se transforman en información. La información tiene una esencia y un propósito.

A diferencia de los datos, la información tiene significado ya que supone relevancia y propósito. Los datos se convierten en información cuando su creador les añade significado, les aporta valor.


* El conocimiento

Cuando la información se pone en contacto con la experiencia, en un contexto acotado, con un conjunto de expectativas, determinadas por la necesidad de alcanzar un objetivo, se produce la creación de conocimiento, que reside en el hombre.

El conocimiento se puede definir como:

Un conjunto integrado por información, reglas, interpretaciones y conexiones puestas dentro de un contexto y de una experiencia.

En la transición de los datos al conocimiento se produce una depuración, se agrega valor y aumenta la calidad, decreciendo el volumen o cantidad de datos, información o conocimiento.

Ejemplo:
El proceso es análogo al de la minería: se extraen grandes cantidades de roca (datos) de las cuales sólo una pequeña proporción es el producto deseado (conocimiento).

Fig. 1. La creación del conocimiento

Las características del conocimiento son básicamente cuatro:

  • El conocimiento es personal, en el sentido de que se origina y reside en las personas, que lo asimilan como resultado de su propia experiencia y lo incorporan a su acervo personal, estando convencidas de su significado e implicaciones.
  • Está en constante cambio, ya que el conocimiento puede ser distribuido, criticado, aumentado y además puede repetirse sin que se “consuma” como ocurre con los bienes físicos.
  • Está sustentado por reglas, porque la creación de patrones en el cerebro, con el paso del tiempo, permite actuar con rapidez y eficacia, de forma automática, en situaciones distintas.
  • Sirve de guía para la acción de las personas, en el sentido de decidir qué hacer en cada momento, porque esa acción tiene por objetivo, en general, mejorar las consecuencias de los fenómenos percibidos.

Estas características convierten al conocimiento, cuando en él se basa la oferta de una empresa en el mercado, en una base sólida para el desarrollo de sus ventajas competitivas.

* Modelos de creación del conocimiento

Aunque existen distintos modelos de creación de conocimiento organizativo, el más conocido y aceptado es el realizado por Nonaka y Takeuchi, que diferencia dos tipos de conocimiento:

  • Conocimiento explícito: se trata del conocimiento basado en datos concretos que pueden ser expresados en lenguaje formal (palabras, números, fórmulas, etc.) y, por lo tanto, es “empaquetable”, es decir, se puede formalizar y sistematizar.Puede utilizarse y compartirse empleando algún medio conveniente, y es transferible, siempre que el receptor posea las claves de conocimiento adecuadas para aprovecharlo. Por ejemplo: fórmulas científicas, ecuaciones, software, tecnología en general.
  • Conocimiento tácito: se encuentra en la mente de las personas. Es aquel conocimiento que la persona tiene incorporado, sin tenerlo permanentemente accesible a la conciencia, pero del cual el individuo hace uso cuando las circunstancias lo requieren y que es utilizado como instrumento para manipular el fenómeno que se está analizando.Parte del conocimiento que es específico del contexto, es personal y difícil de formalizar, comunicar y transferir. Se compone de ideas, habilidades y valores del individuo, estando íntimamente ligado a las personas, sus experiencias que determinan sus conductas. Por ejemplo: el know how, los modelos mentales y las experiencias.

Los autores consideran cuatros posibles procesos de conversión del conocimiento:

  • Tácito a tácito (socialización): los individuos adquieren nuevos conocimientos directamente unos de otros.
  • Tácito a explícito (externalización): el conocimiento se articula de una manera tangible, a través del diálogo, plasmándose en esquemas, fórmulas y métodos.
  • Explícito a explícito (combinación): se combinan diferentes formas de conocimiento explícito mediante el intercambio de documentos, sistemas electrónicos, bases de datos, etc.
  • Explícito a tácito (internalización): los individuos internalizan el conocimiento de los documentos en su propia experiencia.

Fig. 2. Los procesos de conversión del conocimiento

2.2: La gestión del conocimiento

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Siendo muchas y variadas las definiciones posibles de la gestión del conocimiento, se podría interpretar como:

El conjunto de procedimientos, reglas y sistemas destinados a identificar, agrupar, ordenar y compartir continuamente conocimiento, para satisfacer necesidades presentes y futuras, para identificar y explotar recursos de conocimiento y para desarrollar nuevas oportunidades.

La finalidad es constituir un stock de conocimientos aplicables a las actividades de la empresa, con objeto de mejorar su eficiencia, mediante la formalización y sistematización de los procesos de identificación, administración y control del conocimiento.

Algunas de las razones que justifican la aparición de estos procesos de gestión del conocimiento son:

  • La tecnología y la información nivelan la competitividad, lo que demanda mayor innovación en los productos, y, por tanto, el conocimiento debe desarrollarse y ser asimilado cada vez con mayor rapidez.
  • Las empresas están organizando sus negocios enfocando sus esfuerzos en crear mayor valor para sus clientes. Los niveles administrativos se han ido reduciendo. Existe la necesidad de reemplazar la manera informal en que se gestionaba el conocimiento en las funciones administrativas, por métodos formales dentro de procesos de negocio orientados al cliente.
  • La presión de la competencia está reduciendo el tamaño de los grupos de empleados que poseen el conocimiento.
  • Se requiere tiempo para adquirir conocimiento y lograr experiencia a partir de él. Los empleados cada vez tienen menos tiempo para esta adquisición.
  • Está creciendo la tendencia dentro de los empleados de retirarse antes en su vida laboral o de aumentar su movilidad entre empresas, lo que ocasiona la pérdida del conocimiento para la empresa.
  • Existe la necesidad de manejar una mayor complejidad en empresas pequeñas y con operaciones transnacionales.
  • Cambios en la dirección estratégica de la empresa pueden causar pérdida de conocimiento en un área específica. Una decisión posterior que retome la orientación anterior puede requerir ese conocimiento, pero el empleado que lo posee puede ya no estar en la empresa.

La gestión del conocimiento implica dos variables fundamentales:

  • Variable hard: implica los aspectos más duros o formalizables de la gestión del conocimiento. Incluye los procesos relacionados con la administración del conocimiento generado en la empresa. Es la gestión operativa.
  • Variable soft: implica los aspectos más blandos o menos formalizables de la gestión del conocimiento. Incluye los procesos relacionados con la identificación de talentos, formalización de best practices (mejores prácticas) y estandarización de competencias. Es la gestión del talento.

* La gestión operativa del conocimiento

Los procesos relacionados con la administración del conocimiento generado en la empresa que incluye son: los sistemas de comunicación formal de la organización, su estructura de procesos en términos de cadena de valor, así como los sistemas informáticos a través de los cuales la información se almacena, clasifica y distribuye a lo largo de toda la estructura de la empresa. También la tecnología de la información aplicada a la gestión del conocimiento se incluye dentro de esta categoría.

En estos procesos, el objetivo es transformar los conocimientos generados por las personas nuevamente en información susceptible de ser almacenada, clasificada y distribuida para que resulte accesible a quien la necesite en el momento adecuado.

La implantación y las herramientas de la gestión operativa del conocimiento se desarrollan en los capítulos 5 (“Estrategia de implantación”) y 6 (“Modelos de gestión del conocimiento”).

* La gestión del talento

Desde esta perspectiva, la gestión del conocimiento es un proceso de gestión organizacional cuyo objetivo es identificar el conocimiento que producen los empleados de alto desempeño de una empresa, para convertirlo en información que pueda ser reutilizada por el resto de los empleados de la organización.

El objetivo fundamental de este proceso consiste en identificar el modo en que las personas utilizan la información para generar nuevos conocimientos, las competencias que ponen en juego para ello, los procesos de comunicación informal, la capacidad de trabajo en equipo, y la motivación que las personas pueden tener o no para compartir sus conocimientos.

2.3: El aprendizaje organizativo

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El concepto de Learning Organizations (organizaciones que aprenden, también asimilado al concepto de organizaciones inteligentes) ha sido bastante difundido en el medio empresarial y está intrínsecamente relacionado al concepto de gestión del conocimiento.

A través del aprendizaje individual y de procesos de captación, estructuración y transmisión del conocimiento corporativo, se puede llegar a hablar de aprendizaje organizativo.

El aprendizaje organizativo es el enfoque subyacente que da sentido y continuidad al proceso de creación de conocimiento. El aprendizaje, en suma, es la clave para que las personas y las organizaciones puedan ser más inteligentes, memorizando y transformando información en conocimiento.

Este enfoque permite aumentar las capacidades de una organización, es decir, es un medio para que la empresa pueda resolver problemas cada vez más complejos. Cuando una serie de personas empiezan a trabajar en grupo, al principio, se suelen producir problemas de coordinación, pero cuando pasa un tiempo, se van afinando los procesos y cada vez se realiza mejor la tarea. Esto es aprendizaje organizativo, aprender juntos a resolver problemas con una efectividad determinada.

Algunas características de las organizaciones que aprenden son:

  • Aumenta la capacidad estratégica: la empresa se maneja de una forma más realista, se enfoca con más firmeza en su visión y responde con mayor rapidez que la competencia a los cambios del entorno económico.
  • Refuerza la capacidad para cambiar: adquiere rápidamente el conocimiento que valoran los clientes, confía en la tecnología para apoyar el acceso al aprendizaje, reduce el tiempo cíclico, es innovadora, practica la flexibilidad y refuerza el cambio.
  • Mejora el rendimiento: se enfoca en la superación y dirige cada equipo como si fuera un negocio pequeño, aumentando el rendimiento a largo plazo.

La organización inteligente asume que el aprendizaje es una actividad continua y creativa de sus componentes humanos, y se transforma continuamente como respuesta a las necesidades de los individuos que la componen y también las de las empresas, organizaciones e individuos con los que se relaciona (clientes, proveedores, grupos sociales, etc.).
Una organización que aprende en la sociedad del conocimiento será una organización con capacidad de respuesta y adaptación, con facultad de emergencia y evolución, con capacidad de memorización o de incorporar rutinas en un proceso evolutivo.

3.0: EL CAPITAL INTELECTUAL

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III EL CAPITAL INTELECTUAL

Según la mayoría de los expertos, la gestión del conocimiento es el conjunto de procesos y sistemas que permiten que el capital intelectual de una organización aumente de forma significativa, mediante la gestión de todos los activos intangibles que aportan valor en la organización.

El capital intelectual, según su precursor Thomas Stewart, es:

La suma de todos los conocimientos de todos los empleados de una empresa, que le dan a ésta una ventaja competitiva.

El capital intelectual define el conjunto de aportaciones no materiales que en la era de la información se entienden como el principal activo de las empresas. Para comprender de manera sencilla este concepto, se puede recurrir al concepto de fondo de comercio.

Ejemplo:
Cuando un empresario quiere vender un negocio, primero realiza un inventario de activos que contempla el valor del local, instalaciones y mercancía, con lo cual llega a un valor determinado.

Sin embargo, ese valor no es real. El empresario ha trabajado durante años atendiendo a sus clientes, les conoce por su nombre y más de una vez les ha entregado mercancía a cuenta. La empresa goza de una clientela fija que prefiere pagar el producto un poco más caro que en la competencia, a cambio de esa atención personalizada.

En el momento de ponerle un precio al negocio, el empresario pensará que todo ello, aunque intangible y difícilmente cuantificable, tiene un valor, muy distinto al que representan objetivamente sus activos tangibles.

El diferencial entre el valor de mercado de esa empresa y el valor contable (activos tangibles: valor del local, instalaciones, mercancía, etc.) es el fondo de comercio. (FIN EJEMPLO)

El capital intelectual hace referencia a la combinación de activos intangibles que permiten funcionar a la empresa: es conocimiento, información, propiedad intelectual y experiencia, y pueden utilizarse para crear valor. Por tanto, es el conjunto de activos intangibles que genera valor o tiene potencial de generarlo en el futuro, pese a no estar reflejados en los estados contables tradicionales.

Los conocimientos de las personas clave de la empresa, la satisfacción de los empleados, el know how, la satisfacción de los clientes, etc., son activos que explican buena parte de la valoración que el mercado concede a una organización y que, sin embargo, no son recogidos en el valor contable de la misma.

Como es habitual en las ciencias conductivistas en sus inicios aún no se ha llegado a un lenguaje común en la catalogación del capital intelectual, existiendo distintos modelos de estructuración y medición: modelo Intelect, Navigator de Skandia, etc.

Según el modelo INTELECT, el capital intelectual se estructura en tres grandes bloques, cada uno de los cuales debe ser medido y gestionado con una dimensión temporal que integre el futuro:

  • Capital humano
  • Capital estructural
  • Capital relacional

Fig. 3. Los bloques del capital intelectual

* Capital humano

Se refiere al conocimiento explícito o implícito, útil para la empresa, que poseen las personas que trabajan en ella, así como su capacidad para regenerarlo y agregar valor, es decir, su capacidad de aprender. El capital humano es la base de la generación de los otros dos tipos de capital intelectual.

Una forma sencilla de distinguir el capital humano es que la empresa no lo posee, no lo puede comprar, sólo contratarlo durante un período.

Fig. 4. Elementos del capital humano

* Capital estructural

Es el conocimiento que la organización consigue formalizar, explicitar y sistematizar, y que en un principio puede estar latente en las personas y equipos de la empresa. Quedan incluidos en el capital estructural todos aquellos conocimientos estructurados de los que depende la eficacia y eficiencia interna de la empresa: los sistemas de información y comunicación, la tecnología disponible, los procesos de trabajo, las patentes, los sistemas de gestión, etc.

El capital estructural facilita una mejora en el flujo de conocimiento e implica una mejora en la eficacia de la organización, siendo propiedad de la empresa, al permanecer en la organización cuando las personas la abandonan.

Fig. 5. Elementos del capital estructural

* Capital relacional

Se refiere al valor que tiene para una empresa el conjunto de relaciones que mantiene con el exterior. La calidad y sostenibilidad de la base de clientes de una empresa y su potencialidad para generar nuevos clientes en el futuro, son cuestiones clave para su éxito, como también lo es el conocimiento que puede obtenerse de la relación con otros agentes del entorno (alianzas, proveedores, etc.).

Fig. 6. Elementos del capital relacional

El capital intelectual, en todas sus dimensiones, representa el valor concreto y catalogado del conocimiento para una organización. De los activos tangibles de una organización se puede determinar el valor real de la empresa en el presente, mientras que en el capital intelectual yacen latentes las fuentes del valor del futuro.

La identificación del capital intelectual en la empresa es el primer paso para asegurar la supervivencia en la era del conocimiento. La gestión del conocimiento busca manejar el capital intelectual para alinearlo con los fines organizacionales en términos de resultados.

4.0: PRINCIPIOS DE LA GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

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IV PRINCIPIOS DE LA GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

El capital intelectual de la empresa debe ser administrado mediante un conjunto de acciones que constituyen los principios de la gestión del conocimiento:

  • Obtener el conocimiento
  • Capturar el conocimiento
  • Organizar el conocimiento
  • Compartir el conocimiento
  • Reutilizar el conocimiento

Éstas son las tareas de la gestión del conocimiento que en grandes organizaciones son llevadas a cabo por equipos liderados por los Directores de Conocimiento. En cualquier caso, las acciones de conocimiento deben entenderse como una función repartida en todos los integrantes de la organización. En cada nivel, todos en la empresa tienen responsabilidades inherentes a cada una de estas acciones.

* Obtener el conocimiento

La obtención del conocimiento se produce a través de procesos de transferencia desde el ámbito externo a la organización mediante cursos, intercambios, experiencias, etc.

Una parte de este conocimiento obtenido es explícito en el material, e implícito en las personas que lo recibieron. Aquí, la gestión del conocimiento actúa generando un mapa de lo que la organización necesita saber para asignar recursos económicos y de tiempo para su obtención.

* Capturar el conocimiento

La captura del conocimiento consiste en la transformación del conocimiento tácito o implícito en explícito, y se puede producir en las personas o en conjunto de datos o información.

La captura en las personas es la fuente más importante de conocimiento de una organización, pero plantea los desafíos más delicados a afrontar por la gestión del conocimiento, dado que lo que se pretende es que los individuos se desprendan de un factor de poder (el conocimiento es poder).

Resulta evidente que existe un conflicto de intereses que debe ser reconocido y manejado. Es por ello que en la teoría de gestión del conocimiento se da gran importancia a la creación de una estructura de incentivos que no sólo compense esa pérdida de “poder”, sino que transforme la acción individual de compartir el conocimiento, en el centro de una nueva escala de valores.

Ejemplo:
Xerox Corporation gestiona el mantenimiento de numerosos tipos de fotocopiadoras con una importante fuerza de técnicos de mantenimiento alrededor del mundo. En una situación en la que un técnico de mantenimiento es avisado para reparar uno de los muchos tipos de fotocopiadoras, actúa habitualmente de la siguiente forma: escucha lo que el propietario de la fotocopiadora considera que es el problema, observa los detalles defectuosos de la situación, escucha algún ruido anormal en la máquina, consulta el manual, completa el diagnóstico y determina cuál es la reparación adecuada. Más tarde termina de reparar el equipo y se marcha.
En esta situación se ha creado conocimiento, pero ¿cómo capturarlo? Inicialmente, el técnico no tendría ninguna razón para compartir su conocimiento.
Xerox tiene implantado un programa de incentivos que prevé la calificación del conocimiento que se captura y, posteriormente, se reutiliza. La calificación se hace de los contenidos, con una cuota asegurada de objetividad, porque la identidad de quien lo introdujo no es visible al acceder al sistema de valoración. A final de año, quien sume más opiniones favorables es recompensado sustanciosamente en virtud de los grandes ahorros que ha supuesto a la empresa.

La recompensa pecuniaria, en cualquier caso, es una meta limitada en un espectro de oportunidades mucho más amplio. El objetivo más ambicioso sería que la acción de propiciar la captura de conocimientos se instalara en un lugar privilegiado entre los valores y cultura de la organización.

La gran acción de la gestión del conocimiento en esta fase se puede sintetizar en la transformación de capital humano en capital estructural.

La captura en conjuntos de datos o información se llama también “descubrimiento de conocimiento en bases de datos” (KDD-knowledge discovery in databases), también denominado data mining. Consiste en explorar y analizar cantidades masivas de datos e información, para encontrar conocimiento escondido en la forma de relaciones, patrones, tendencias que identifican amenazas u oportunidades con relación a los objetivos de la empresa.

* Organizar el conocimiento

Organizar los conocimientos implica su catalogación sobre la base de una serie de criterios ordenadores, que tienen el propósito de determinar el valor agregado que para cada nivel de decisión, tiene un conocimiento particular.

Ejemplo:
El ruido que permite diagnosticar un fallo en una fotocopiadora, puede ser vital para el nivel técnico, pero irrelevante en el nivel estratégico de la empresa.

Entre los pasos previos de la catalogación o estructuración está la purificación o filtrado del conocimiento.

* Compartir el conocimiento

Consiste en hacer que los conocimientos catalogados sean accesibles a través de un patrón de disponibilidad adaptado a la estructura orgánica. Esto significa que cada integrante de la organización debe poder acceder al conocimiento pertinente a su rol.

La tecnología es determinante de la facilidad para compartir, siendo las tecnologías Web las que han provocado la mayor revolución en este aspecto, a través de la posibilidad de “navegar” en la información y el conocimiento.

* Reutilizar el conocimiento

Es el empleo del conocimiento compartido en aras del cumplimiento de algún objetivo organizacional. En general, se trata de resolver problemas aprovechando la experiencia obtenida por otros, de modo que el proceso decisorio implícito en todo problema se enriquezca con un mejor entendimiento de dicho problema, una mayor rapidez y calidad en la formulación de posibles soluciones y una ponderación más adecuada para seleccionar la mejor opción.
La reutilización del conocimiento fortalece la integridad contextual de las decisiones, puesto que asegura un horizonte dentro del cual el contexto y sus conexiones se tuvieron en cuenta.

Entre los efectos más destacables de la reutilización del conocimiento, destacan:

  • Se reduce el nivel de incertidumbre.
  • Disminuye la probabilidad de error.
  • La decisión se hace más eficiente en términos de tiempo.
  • Propicia las condiciones para el aprendizaje organizacional orientado al objetivo.
  • Favorece las condiciones para la innovación, dado que se pueden descubrir patrones o zonas de pensamiento no explorado que facilitan la creación, análisis y eventual selección de opciones novedosas.
  • Favorece la creación de una visión compartida dentro de la organización que permite lograr concentración en esfuerzos colectivos que de otra manera serían dispersos.

La reutilización es el propósito instrumental de toda acción de gestión del conocimiento orientada al capital intelectual. De nada sirve almacenar conocimientos si no se usan.

5.0: ESTRATEGIA DE IMPLANTACIÓN

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V ESTRATEGIA DE IMPLANTACIÓN

La implantación de un proyecto de capitalización de los conocimientos constituye un reto estratégico fundamental que pretende garantizar el futuro de la empresa mediante la memorización de los conocimientos para su difusión operativa y cultural.

Esta implantación del sistema de capitalización e intercambio de conocimientos se centra en la gestión operativa del conocimiento (administración del conocimiento generado en la empresa, variable hard), y está subordinada a la utilización de una metodología, que se divide en cinco fases:

  • Voluntad estratégica
  • Diagnóstico de prácticas habituales
  • Análisis de las necesidades
  • Organización del sistema
  • Implantación y dirección del cambio

5.1: Voluntad estratégica

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La realización de este tipo de proyectos requiere, por un lado, una auténtica implicación de la Dirección y, por otro, vencer muchos obstáculos, y de distinta naturaleza.

Asimismo, habrá que realizar cambios culturales, lo que dará lugar a numerosos riesgos, tanto psicológicos como organizativos y, además, surgirán incertidumbres en cuanto al valor de utilidad del patrimonio intelectual y que cobra más relevancia por la naturaleza innovadora de la capitalización.

Al no tener mucha experiencia previa, surgirán muchos elementos imprevistos, dudas, experimentos, test y ensayos.

El éxito y la permanencia de implantación del proyecto pasan por la participación activa de todos, y ésta supone una voluntad común de transmitir y formalizar el conocimiento para su explotación.

Para reducir estos riesgos la Dirección de la empresa debe crear un espíritu propicio al intercambio, fijar de forma clara los retos colectivos e individuales y favorecer así una visibilidad real de las aportaciones, completada con el valor de la acción individual.

5.2: Diagnóstico de prácticas habituales

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Se trata de diagnosticar tanto los puntos fuertes como débiles de la empresa, comparados con las diferentes fuentes que le permiten crear un sistema de capitalización duradero.

Por lo general, suele haber cuatro fuentes de acción, sobre las que es fundamental realizar investigaciones propias de las fortalezas y debilidades: gestión y organización de los conocimientos, gestión individual y colectiva del know how, gestión de los sistemas de información y gestión de los sistemas de protección y seguridad.

* Gestión y organización de los conocimientos

La organización y la gestión operativa de los conocimientos dependen de una fuente interna de la empresa (gestión documental) y de una externa (sistema de vigilancia y de control del entorno).

  • Fuente interna
    Por lo que se refiere a la fuente interna, mediante la realización de las siguientes preguntas, que permiten definir las carencias o los puntos fuertes del sistema, se podrá determinar el nivel de implantación del conocimiento en la empresa:

    • ¿Cuáles son las bases documentales utilizadas?, ¿Parecen satisfactorias a primera vista?
    • ¿Cuáles son los medios de transmisión?
    • ¿Cuáles son los sistemas de conversación?
    • ¿Cuáles son los principios de búsqueda de una información?
    • La información, ¿se entrega en bruto o clasificada?, ¿se distribuye respetando el circuito y los permisos necesarios?
    • ¿Qué contienen las bases de datos y cuál es su porcentaje real de utilización? ¿Cómo se actualizan y quién se encarga de esa actualización?
    • ¿De qué forma se utilizan las redes de tratamiento de la información?, ¿quién tiene acceso a ellas?
    • ¿Existen procesos formalizados y seguros? Si no existen, ¿cuáles son los motivos que justifican la ausencia (tiempo, competencia, coste, utilidad, etc.?
    • ¿Existe un sistema que asegure la calidad de la información?
    • En general, ¿la gestión de la información interna es satisfactoria? Y si no lo es, ¿cuáles son los principales reproches que se le hacen (abundancia de información, plazos, grabación, claridad, etc.?
    • ¿Por qué ha dejado de ser satisfactorio el sistema actual (profusión de informaciones, desorden, difícil disponibilidad, obsolescencia demasiado rápida, etc.)?
  • Fuente externa
    La fuente externa requiere un tratamiento más delicado, porque son pocas las empresas, exceptuando algunos grupos, que poseen un sistema de vigilancia económica perfectamente formalizado. Se analizará el fundamento del sistema utilizado, el valor de la información recibida y el uso de ésta, así como las formas de procesamiento de la información en bruto:

    • ¿Responde a las necesidades del destinatario?
    • ¿Es fiable la calidad de sus fuentes?
    • ¿Permite orientar la reflexión y preparar la acción?
    • ¿Se ha depurado, analizado, sintetizado y tratado para su explotación?
    • ¿Se ha difundido en tiempo real para actuar y provocar la acción?
    • ¿Ha sido protegida para garantizar un auténtico avance competitivo?
    • ¿Da lugar a un retorno?

Esté el know how formalizado o no, las empresas deben llevar a cabo una función de vigilancia de su entorno para garantizar la permanencia de sus actividades y ese conocimiento puede proceder de los clientes, de competidores o de cualquier otra fuente.

Ejemplo:
La empresa de confección y distribución textil Zara, dispone de un grupo de trabajo que viaja por todo el mundo visitando campus universitarios y discotecas para observar cómo visten los jóvenes y los modernos. Esta información se envía a las oficinas centrales de Zara, a menudo utilizando ordenadores portátiles con capacidad para transmitir imágenes.
Para Zara es vital seguir muy de cerca las modas, ya que sólo fabrica con antelación una parte muy pequeña de sus colecciones.

* Gestión individual y colectiva del know how

La gestión del know how conlleva dos actividades íntimamente relacionadas, como son la formación de las personas y la gestión de las competencias.

Calcular la variación entre los recursos actuales y las necesidades, permite definir los grandes ejes de acción, mediante el esquema de formación y gestión proactiva de las competencias individuales y colectivas. Se pueden analizar los siguientes parámetros:

  • ¿Cómo se garantiza la conservación de las competencias clave?
  • ¿De qué forma se gestionan los puestos de trabajo críticos?, ¿pasan esos conocimientos a la memoria colectiva?
  • ¿Cuáles son los medios que permiten prever las necesidades futuras?
  • ¿Dan lugar las jubilaciones a una capitalización previa de los conocimientos?
  • ¿Existe una referencia de competencias directamente vinculada al plan de formación?
  • ¿Hay formadores internos procedentes de una red de expertos?
  • ¿Cuál es el proceso de evaluación de las necesidades de formación?
  • ¿Cómo y quién define el esquema del plan de formación?
  • ¿Existe un proceso de control de calidad de la formación?
  • ¿Cuáles son las herramientas informáticas disponibles al respecto?
  • ¿Cómo se mide la adquisición de los conocimientos?

Si se pretende que la organización perdure hay que conseguir desarrollar las competencias, crear un entorno interno dispuesto a aprender, disponible y preparado para captar cualquier tipo de oportunidad.

* Gestión de los sistemas de información

El objetivo perseguido por un sistema de información es producir, a partir de medios de entrada (mensaje, conocimiento), unas salidas que puedan satisfacer las necesidades de los usuarios en el marco de un entorno o en contexto dado. Ningún sector puede dispensarse de una informatización de sus flujos de conocimientos.

Fig. 7. Arquitectura de los sistemas de información

El análisis de los sistemas de información implica conocer si puede gestionar eficazmente los flujos útiles y necesarios para la actividad de los diferentes agentes de la empresa. Como apoyo, se pueden analizar los siguientes aspectos:

  • ¿Cuál es la utilización real de las nuevas tecnologías de la información?
  • ¿Qué uso se hace de la mensajería (saturación y sobrecarga de información, utilización interna, externa, calidad de los mensajes, etc.)?
  • ¿Cuáles son los protocolos de comunicación que permiten garantizar la transferencia de los datos (archivos, imágenes, carpetas, estudios, etc.)?
  • ¿Cómo se procesa la información cuando llega?
  • ¿Cómo se procesa la información obsoleta?
  • ¿Cómo se archiva y almacena la información?
  • ¿Cuáles son los motores de búsqueda?

* Gestión de los sistemas de protección y seguridad

Para diagnosticar esta fuente, hay que detectar las vulnerabilidades de la empresa para poder construir un sistema de protección adaptado a las necesidades actuales y futuras de la misma.

Dicho análisis debe consistir en tratar los siguientes conceptos:

  • ¿Se transmite la información confidencial sólo a las personas involucradas?
  • ¿Quién puede acceder a este tipo de información (mensajero, secretariado, etc.)?
  • ¿Ha sido la información sensible codificada, clasificada, marcada con la mención “difusión confidencial o restringida”?
  • ¿Qué ocurre con la información una vez que ha llegado a su destinatario (clasificación, destrucción, copias, etc.)?
  • ¿Está protegida la destrucción de los documentos?
  • ¿Existen procesos o instrucciones técnicas de protección?
  • ¿Existen programas de formación dirigidos a la seguridad del know how, de los conocimientos, de la información?
  • ¿Existen procesos de gestión en crisis (programa dañado, copias de seguridad, etc.)?
  • ¿Han sido comprobadas las publicaciones antes de su salida?, ¿por quién y cómo?
  • ¿Existe un proceso relativo a las patentes?
  • ¿Cómo se filtran las llamadas telefónicas externas y quién las filtra?
  • ¿Es la discreción una realidad en la empresa?
  • ¿De qué forma se organizan las visitas externas?, ¿por quién?, ¿mediante qué accesos?, ¿qué seguridad?
  • ¿Existe un sistema antivirus?
  • ¿Cuáles son los sistemas de protección contra la intrusión de “piratas” informáticos?

La seguridad del conocimiento y del know how es esencial. Sería absurdo implantar un sistema de vigilancia y control del entorno si la obtención de la información recogida no estuviese protegida mínimamente.

5.3: Análisis de las necesidades

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El principal objetivo de esta etapa es identificar las necesidades de cada agente de la empresa, para que pueda utilizar de manera práctica el saber a través de la acción.

Una vez realizado el diagnóstico, se analizan los puntos fuertes y débiles, tanto de la gestión de los conocimientos, del know how, del sistema de información como de la seguridad de los datos.

No es posible organizar correctamente un sistema de gestión operativa del conocimiento sin haber previamente identificado a los clientes o beneficiarios, por lo que es necesario realizar un inventario de la totalidad de los clientes internos potenciales (empleados), y luego repartirlos por profesiones en función de un primer enfoque de las necesidades y las fuentes de conocimientos.

Una vez creada esta lista “objetivo”, sólo queda por identificar los conocimientos detallados que necesitará cada protagonista y hacer una lista de las preocupaciones, mediante un cuestionario y/o una entrevista, formalizando por escrito estos elementos.

5.4: Organización del sistema

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Una vez que han sido llevados a cabo el inventario de las fuentes emisoras y la recopilación de las necesidades de los usuarios, falta por definir la “arquitectura” global del proyecto que deberá permitir optimizar y/o adaptar el sistema existente.

La primera tarea es la de revisar la organización existente y organizar la recopilación de todos los medios existentes, realizando una primera clasificación selectiva de los que se debe conservar, almacenar, archivar o destruir, mediante la identificación de lo que está relacionado con el conocimiento técnico o general.

Una vez realizada esta operación, cada persona dispone de una base documental personal (en papel y/o informatizada).

5.5: Implantación del cambio

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Además del compromiso y del soporte de la Dirección de la empresa, la continuidad de un sistema de gestión operativa del conocimiento depende, en esencia, de los valores culturales existentes en la empresa, que debe integrar una nueva dimensión del intercambio de conocimiento, ya que capitalizar el know how es una forma de cultura específica.

Es de prever muchas resistencias al finalizar esta etapa, como en toda situación de cambio.

En un principio, pueden surgir ciertos frenos estructurales u obligaciones particulares de cada empresa, por ejemplo, de los problemas que generan la confidencialidad de algunos conocimientos, la protección de los trabajos de investigación, etc.

Posteriormente, habrá que tratar los rechazos individuales y colectivos, y modificar las prácticas así como cambiar las conductas en profundidad.

Ahora bien, todas estas resistencias podrán ir desapareciendo si el método utilizado es participativo y transparente.

6.0: MODELOS DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

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VI MODELOS DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

Los modelos de absorción de la información y la gestión del conocimiento son específicos a cada realidad particular de cada empresa en particular. No obstante, un intento de estructuración básica es útil para comprender sus dimensiones y seleccionar aquellos procesos que mejor se adaptan a las particularidades de cada organización.

A los fines de construir este marco conceptual, se proponen tres dimensiones relevantes:

  • La dimensión diseminación
  • La dimensión motivación
  • La dimensión coordinación

* La dimensión “diseminación”

Puede denominarse modelo aditivo y contempla los procesos, mecanismos, agentes e instrumentos que intervienen en la dinámica de cómo la información y el conocimiento se transmiten dentro del sistema organizativo.

Se focaliza en las áreas de captura y registro, que implican la selección, localización, búsqueda de fuentes de contenidos y la transferencia a otros soportes. Normalmente se apoya en herramientas de gestión documental para facilitar la codificación, edición y almacenaje de documentos.

Un componente importante de esta dimensión es la clasificación de la información, a los fines de asociarle un contexto que permita su codificación a los fines de su consumo y explotación posterior.

Finalmente, se destaca la distribución de la información que implica su diseminación y transferencia pertinente a través de los agentes que conforman la organización (figura 8).

Fig. 8. Modelo aditivo: diseminación del conocimiento


* La dimensión “motivación”

Contempla los mecanismos y condicionantes que favorecen la transferencia y asimilación de conocimientos. Está centrada en las dinámicas de creación y transferencia de información y conocimientos entre los individuos, y se representa a través de un modelo radial.

Su detonante son las necesidades de aprendizaje basadas en las carencias de conocimiento y brechas de competencias manifiestamente explicitadas en la organización.

Esta dimensión se orienta a los procesos de creación y captura individual de conocimiento y los procesos de búsqueda y contextualización que permiten, por la vía de la asociación, el intercambio de conocimiento (figura 9).

Fig. 9. Modelo radial: intercambio del conocimiento

* La dimensión “coordinación”

Da soporte a los procesos de gestión de ámbito organizacional. Este modelo, que pudiese denominarse modelo de capas, incluye:

  • Las políticas de reconocimiento y retribución a los individuos.
  • Las estrategias de comunicación tanto de los esfuerzos que se llevan a cabo en materia de gestión del conocimiento, como de los logros individuales y organizacionales.
  • Los incentivos a la innovación, permitiendo de esta manera, el fomento de conductas positivas hacia la gestión del conocimiento.
  • Las políticas que redunden en la adopción de valores y una cultura organizativa que fomente y estimule el aprendizaje, la innovación y la agregación de valor.

Este plano de actuación supone una estructura organizativa de soporte a las acciones e iniciativas individuales que pasa por la definición de pautas de trabajo, procedimientos y normas, y muy comprometida con la gestión del talento (figura 10).

Fig. 10. Modelo de capas: soporte a la gestión

Las tres dimensiones anteriormente descritas conforman un posible marco de actuación para la gestión del conocimiento y la definición de procesos claves de conocimiento en la organización.

Su aplicación está en función de la madurez organizativa y de las necesidades propias de cada organización en materia de gestión del conocimiento, absorción de la información y aprendizaje organizacional.

Es posible, en este sentido, identificar tres estereotipos de organización basados en los modelos antes descritos, lo que no necesariamente supone una aplicación clara e individualizada de cada uno de ellos por separado.

Todo lo contrario, las tres dimensiones están normalmente presentes, con énfasis distinto y con niveles de explicitación diferentes:

  • Organizaciones basadas en el modelo aditivo. El énfasis se centra en dotar a la propia organización de medios y herramientas para la diseminación de información.Estas organizaciones disponen de plataformas tecnológicas avanzadas (bases de datos, Intranet, Internet, sistemas de tratamiento de información, motores de búsqueda, etc.), que facilitan la captura, codificación y disposición de la información para su consumo.En algunos casos, se conocen los patrones de comportamiento e intereses de grupos e individuos permitiendo así la difusión selectiva de la información.

    Este tipo de organizaciones asume que la exposición telemática asegura la educación de los individuos y su predisposición a compartir información y conocimiento. En este sentido, se trata de un complejo sistema de tuberías que no asegura que fluya algún conocimiento por ellos.

  • Organizaciones basadas en el modelo radial. Centran su atención en la conformación de estructuras de colaboración basadas en la automotivación de los individuos.Parten de la premisa que los individuos están automotivados y que sólo es necesario propiciar y favorecer los contactos para que el conocimiento fluya. Las necesidades de aprendizaje individual son los detonantes de un proceso de colaboración y transferencia de conocimiento.Bajo este esquema se encuentran las iniciativas de comunidades de práctica que han concentrado la atención reciente.
  • Organizaciones basadas en el modelo de capas. Establecen rutinas administrativas para crear un marco de actuación que facilite los procesos de transferencia del conocimiento.

7.0: LA GESTIÓN DEL TALENTO

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VII LA GESTIÓN DEL TALENTO

7.1: El talento individual
7.2: El talento organizativo
7.3: El proceso de gestión del talento

7.1: El talento individual

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El talento individual se puede definir como:

La capacidad de una persona comprometida, para obtener resultados superiores en un entorno y organización determinados.

El talento está conformado por el conjunto de destrezas que una persona pone en juego en su actividad profesional para producir unos resultados extraordinarios o sobresalientes: capacidades (conocimientos y competencias), compromiso y acción.

Fig. 11. Componentes del talento

Por tanto, los componentes del talento son:

  • Capacidades: son los conocimientos y competencias que permiten lograr los resultados.
    Ejemplo:
    En el caso de un consultor de sistemas, éste requerirá conocimientos en los sistemas informáticos sobre los que asesora y, además, flexibilidad, capacidad analítica, impacto e influencia o capacidad de gestión de personas.
  • Compromiso: con el proyecto o con su empresa. Si las capacidades constituyen el substrato básico del talento, el compromiso es el motor para que el profesional con talento aporte lo máximo en la obtención de los resultados superiores.
    Ejemplo:
    Siguiendo con el ejemplo anterior, el consultor no sólo ha de saber hacer bien su trabajo, sino además querer hacerlo y hacerlo bien. Debe ser un experto y tener la motivación para aportar valor.
  • Acción: no sólo hay que saber y querer hacer, sino también llevarlo a cabo y en el tiempo que se requiere. En la economía actual, la acción significa velocidad, no demorar la toma de decisiones.
    Ejemplo:
    Si el consultor de sistemas no resuelve las demandas de sus clientes en los plazos acordados, difícilmente se le considerará como un profesional con talento.

Existen diferentes tipos de talento: talento directivo, talento comercial, talento técnico, talento operativo, etc. Cada uno requiere unas capacidades distintas y maximiza su aportación de valor desde un rol determinado. Un profesional que no alcance resultados superiores en su puesto, no significa que no pueda hacerlo en otro entorno, en otra empresa, o en otro puesto.

El talento es más que conocimiento, ya que implica unos resultados derivados del compromiso, la acción y las capacidades.

7.2: El talento organizativo

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La principal aportación del talento individual es ser materia prima del talento organizativo, aquel que reside en los grupos de trabajo y en las organizaciones.

Se puede definir talento organizativo como:

La capacidad de una organización para armonizar los talentos individuales.

Lo que interesa a la organización es la creación y desarrollo del talento organizativo, y eso es precisamente lo que se obtiene gestionando el talento. La creación de talento organizativo se puede realizar, principalmente, de dos formas:

  • Seleccionando a profesionales con capacidades, potencial de acción y compromiso, acorde con lo que la empresa necesita y puede gestionar (captación o atracción del talento).
  • Generando un entorno organizativo que cree valor al profesional con talento, y que le motive a aportar (desarrollo del talento) y a continuar en la empresa (retención del talento).

Para pasar del talento de cada persona al talento organizativo, es necesario crearles valor a los profesionales que ofrecen resultados superiores. Al igual que las empresas crean valor a sus clientes y se preocupan por su satisfacción, por sus expectativas y solucionan los motivos por los que se reducen las ventas, los mismos mecanismos se han de implantar en las organizaciones con los empleados con talento.

Crear valor al profesional con talento implica satisfacer su motivación para que éste se comprometa con el proyecto, así como una necesidad estratégica para crear valor al cliente, al accionista y a la sociedad.

7.3: El proceso de gestión del talento

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Las tendencias de mercado actuales originan ciertas preguntas a las empresas que desean desarrollarse en un mercado tan competitivo:

  • ¿De qué está hecho el conocimiento que proporciona una ventaja competitiva?
  • ¿Quiénes son aquellos empleados que utilizan la información de manera creativa e innovadora en función del negocio?
  • ¿Cómo se transforma nuevamente el conocimiento en información?
  • ¿Qué competencias son las que le permiten a los profesionales con talento generar nuevos conocimientos?
  • ¿Cómo se gestiona para que el resto de los empleados de la empresa puedan hacer lo mismo que los talentos?
  • ¿Cómo se sale del paradigma que sostiene que la información es poder?

La respuesta a estas preguntas resulta en un proceso de gestión del talento, cuyos pasos esenciales son los siguientes:

  • Definir el negocio en términos de conocimiento.
  • Determinar el capital intelectual de la empresa.
  • Identificar los talentos.
  • Convertir el conocimiento de los talentos en información.
  • Identificar las competencias de los talentos.
  • Impulsar un cambio cultural.

* Definir el negocio en términos de conocimiento

La tarea de definir un negocio basado en el conocimiento consiste en identificar el negocio en términos de lo que la empresa “conoce”, es decir, la manera en que utiliza la información para actuar. Es la culminación de la gestión operativa del conocimiento como paso previo a la gestión del talento.

La ventaja competitiva de la empresa está conformada, no sólo por las habituales variables relacionadas con calidad de producto, calidad de servicio y satisfacción del cliente, sino que tiene que redefinir su estrategia en términos del valor añadido que la organización aporta a su entorno de mercado.

En términos de gestión del conocimiento, ese valor añadido está dado por la especificidad de la necesidad de mercado que la empresa satisface, y es ese conocimiento acerca de necesidad-satisfacción lo que representa el conocimiento de una empresa. Es decir, la empresa debe buscar el conocimiento de lo que necesita el mercado: ¿qué necesidad de mercado sabe satisfacer?

La única razón por la que existe una organización es para cumplir con su propósito fundamental: satisfacer una necesidad de mercado, ya sea de productos o servicios.

* Determinar el capital intelectual de la empresa

Ya se ha comentado en capítulos anteriores que la gestión del conocimiento permite que el capital intelectual de una empresa aumente de forma significativa, mediante la gestión de todos los activos intangibles que aportan valor a la organización.

Por tanto, la empresa necesita, por un lado, esclarecer cómo se compone su capital intelectual (capital humano, capital estructural y capital relacional), y de otro, identificar a quienes producen este capital dentro de la misma, motivarlos a compartirlo y luego gestionarlo.

* Identificar los talentos

Se trata de identificar aquellos empleados que producen los conocimientos que dan ventaja competitiva a la empresa.

Los talentos son aquellas personas que producen resultados sobresalientes, aquellos que se diferencian del resto de las personas que ocupan su mismo rol dentro de una organización.

Cuando se trata de identificarlos, las empresas suelen cometer un error habitual: considerar que los talentos son quienes generan las grandes ideas que adquieren renombre o aquellos que, por una razón u otra, logran tener buena prensa en el mercado. Sin embargo, el talento no necesariamente adquiere visibilidad fuera de la empresa. A menudo, quizá la mayoría de las veces, el talento está distribuido a lo largo de toda la estructura organizacional en los diferentes puestos que la conforman.

Los talentos son las personas capaces de hacer, con la misma información al alcance de todos, algo distinto.

  • Identificación de los talentos
    Habitualmente se relaciona la capacidad de innovación con ciertos roles o clichés como el liderazgo, el planeamiento estratégico y el desarrollo de productos. Sin embargo, una empresa que sólo posee talentos en estas áreas, no necesariamente será exitosa. Si así fuera, bastaría con contratar talentos para esos roles y el éxito estaría garantizado.En la realidad, las empresas exitosas tienen empleados con talento distribuidos en todo los roles, desde director hasta los operarios de planta. Identificar a esas personas, comprender qué hacen y cómo lo hacen, genera cierta información acerca del capital intelectual de la empresa que es posible gestionar.

    Ejemplo:
    Si una empresa dispone de una fuerza de ventas conformada por veinte vendedores, donde tres realizan ventas por encima de los objetivos, consiguiendo resultados superiores, mediante la gestión del talento la empresa debe lograr identificar a esos tres vendedores, saber cómo lo hacen, y conseguir que transfieran su conocimiento al resto de vendedores, de manera que el desempeño superior tienda a estandarizarse.

    Identificar talentos es un trabajo relativamente sencillo, pues se trata de construir indicadores de gestión que le permitan a la empresa identificar quiénes producen los mejores resultados en términos tales como cantidad de ventas, mejora de procesos, satisfacción del cliente, trabajo en equipo, etc.

  • Best practices (mejores prácticas)
    Una vez identificados los talentos en la empresa, es necesario comprender la manera en que realizan su trabajo (qué hacen, cómo lo hacen): son las best practices (mejores prácticas).Definir las mejores prácticas implica un proceso complejo y riguroso. Están compuestas de aquellas conductas que exhiben los talentos en el ejercicio de su trabajo, particularmente las conductas que exhiben cuando tienen que afrontar las situaciones críticas que les permiten alcanzar sus objetivos, o lo que es lo mismo, cumplir con la misión de su puesto.

    Ejemplo:
    Supongamos un Gerente de Proyectos para quien se ha definido la misión de puesto de la siguiente manera: “liderar la ejecución de los proyectos con un alto nivel de calidad”.
    Para lograr este objetivo, debe administrar recursos humanos, financieros y materiales, verificar la calidad de los productos, planificar y organizar las acciones, documentar el proceso, monitorear los avances, identificar contingencias o desviaciones y resolverlas, obtener feed-back del cliente para garantizar su satisfacción, etc.
    Cada una de estas situaciones no supone por sí misma la misión del puesto. Sin embargo, es necesario cumplimentar cada una de ellas si quiere alcanzar el resultado deseado.
    Ahora bien, no todas las situaciones descritas resultan igualmente “críticas”, es decir, no todas resultan cruciales para alcanzar el resultado final. Por ejemplo, identificar contingencias y resolverlas es fundamental en el proceso global para liderar un proyecto de calidad, mientras que verificar la calidad de los productos no es tan crítico para el proceso global, ya que un error de producto representa una contingencia anecdótica y previsible.

    Cada situación crítica implica poner en juego diferentes conocimientos, habilidades y actitudes, es decir, diferentes competencias, que permiten a los talentos desempeñar el puesto del modo que lo hacen en cada una de esas situaciones críticas.

    En resumen, identificar a quienes producen los conocimientos que dan ventaja competitiva a la empresa es el proceso de identificar las mejores prácticas, definirlas, estandarizarlas, e identificar las competencias que les permiten realizar las conductas necesarias.

* Convertir el conocimiento de los talentos en información

Se trata de convertir el conocimiento generado por los empleados de desempeño superior en información: clasificarla, distribuirla y hacerla accesible.

Una vez identificadas las mejores prácticas, se trata de crear reservas de información sobre las mismas, esto es, almacenarlas, clasificarlas, redactarlas de manera comprensible, en lo posible representarlas a través de gráficos o diagramas de flujo y colocarlas en un sistema informático basado en Web, que torne dicha información accesible para cualquiera que la necesita en cualquier momento.

* Identificar las competencias de los talentos

Se trata de identificar las competencias que permiten a los empleados de desempeño superior utilizar la información de manera inteligente.

Ya se ha comentado anteriormente que las mejores prácticas se sostienen en las competencias de los talentos. Identificar dichas competencias supone la implementación de un modelo de gestión por competencias en toda la empresa.

Dado que el objetivo último de toda gestión por competencias consiste en estandarizar el nivel de adquisición de las competencias que exhiben los empleados de desempeño superior, se enumerarán los pasos de la misma en función de cómo se aplica este modelo en el marco de la gestión del talento.

Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Identificación de empleados de desempeño superior.
  • Administración de entrevistas de incidentes críticos para identificar situaciones críticas de éxito en el puesto.
  • Codificación de las entrevistas.
  • Definición de competencias e indicadores de conductas observables, determinando los grados de adquisición.
  • Construcción de perfiles de puesto basados en las competencias detectadas en los talentos y definición de grados.
  • Evaluación del potencial en función del perfil definido como estándar, a través de Assessment Center u otras técnicas situacionales.
  • Determinación de los niveles de desempeño contra estándares actuales y futuros, en función de los objetivos de negocio establecidos para cada puesto.
  • Diseño de un plan de desarrollo que permita a los empleados de desempeño promedio desarrollar sus competencias a niveles superiores en el medio plazo, y a los empleados de desempeño superior desarrollar sus propias competencias en función de los objetivos estratégicos de largo plazo.

La implantación del sistema de gestión por competencias es necesaria para la posterior implantación de la gestión del talento. No se trata de un requisito entre otros, sino que resulta imprescindible para cualquier abordaje no limitado de esta herramienta.

*Impulsar un cambio cultural

Se trata de impulsar un cambio cultural para que los talentos compartan sus conocimientos. Éste es un punto interesante y de difícil resolución, pues implica romper con el paradigma de que la información es poder.

¿A cambio de qué un empleado estrella (talento) desvelará sus secretos, el conocimiento que él mismo ha generado? No se trata de compartir la información disponible, para ello sólo sería necesario desarrollar los métodos de búsqueda de información del resto de los empleados. Se trata de compartir ese conocimiento generado a partir de las propias competencias y que conforma la escénica de la acción de cada persona.

Veámoslo mediante un ejemplo:

Una empresa de semiconductores, Texas Instruments, se encontraba con una situación de mercado en expansión. Sin embargo, la empresa no quería invertir en el montaje de una nueva planta debido a la inestabilidad de dicha industria. Como esos mercados cambian rápidamente, si la empresa no puede producir cuando la demanda está candente, el cliente se pierde.

Así planteada la situación, el desafío de Texas Instruments fue aprender a producir más y diferentes tipos de semiconductores sin construir otra planta. El jefe de la división de semiconductores le dijo a sus gerentes que debían alcanzar el rendimiento equivalente al de otra planta de semiconductores con las instalaciones existentes. Les dijo: “Algunos de ustedes son buenos en ciertas áreas y otros en otras, y tengo la información que lo demuestra. De manera que es necesario que encuentren la manera de compartir esas mejores prácticas rápidamente”.

Teniendo en cuenta que compartir este tipo de conocimientos se opone al paradigma de los gerentes, el jefe de la división de semiconductores cambió el sistema de incentivos para sus gerentes: en lugar de recibir una compensación basada en el rendimiento individual de las plantas que tenían cada uno a su cargo, serían recompensados en función del rendimiento colectivo de todas las plantas. Así motivados, los gerentes conformaron equipos de trabajo para estudiar los procesos clave en cada planta y descubrieron la mejor manera de hacer cada tarea. Compartieron los conocimientos, reunieron la información necesaria y la trasladaron a sus propias plantas.

Como resultado de esta gestión, la empresa alcanzó sus metas de rendimiento en seis meses, lo suficientemente rápido para responder a los cambios del mercado, y en tres meses menos que el requerido para construir una planta nueva, con un ahorro de mil quinientos millones de dólares.
Aunque la experiencia es ilustradora, una estrategia semejante resulta de difícil aplicación a empleados de niveles jerárquicos más bajos, o en empresas donde la remuneración no está asociada al desempeño.

8.0: ATRACCIÓN DEL TALENTO

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VIII ATRACCIÓN DEL TALENTO

* Escasez de talento

En primer lugar, antes de abordar los factores de atracción de talento, es necesario destacar que vivimos una época de escasez de talento.

En el año 2000, fecha de la explosión del sector de las nuevas tecnologías, algunas empresas de software tuvieron que ingeniar estrategias de captación de talento de lo más sorprendentes, e impensables hoy en día, ante la escasez de talentos especializados en el mercado. No cabe duda que la escasez de profesionales en Internet era realmente llamativa, pero hoy en día, afecta a todos los sectores en general.

Según el último estudio de APD y Hay Group sobre la gestión del talento en España, el talento realmente escaso era el comercial, seguido del innovador y emprendedor, el talento directivo, y por último, el técnico. Asimismo, en el informe referido destacaron como colectivos críticos los comerciales cualificados sectorialmente, los mandos intermedios y los técnicos especializados. Estos colectivos eran considerados críticos, especialmente, por tres motivos:

  • Escasez en el mercado.
  • Alto coste de formación en inversión y tiempo.
  • Función estratégica que desempeñan en la empresa.

La escasez de talento no se refiere exclusivamente a un determinado perfil profesional difícil de encontrar en el mercado, como el de experto en Internet u otras áreas, sino a perfiles profesionales que tienen unas determinadas cualidades o que desempeñan funciones estratégicas con alto coste de desarrollo.

Cuando la escasez es debida a que hay menos profesionales de talento en el mercado de los que las empresas demandan, ésta finaliza, bien cuando disminuye la demanda (caso de las empresas “.com” que desaparecieron), bien cuando aumenta la oferta.

Sin embargo, entendiendo el talento como aquella capacidad para alcanzar resultados superiores en un entorno u organización determinada, las personas con talento, además de contar con unos conocimientos específicos, han de disponer de unas cualidades o competencias que les diferencien; como son, por ejemplo, la capacidad de innovación, de emprender nuevos proyectos, de gestionar personas o de anticiparse a las necesidades de los clientes.

Estas competencias son más difíciles de desarrollar y de encontrar en el mercado que los conocimientos técnicos.

* Factores de atracción de talento

Como se ha comentado anteriormente, en la época de pleno apogeo de Internet, había una “guerra” por contratar y retener a los expertos en nuevas tecnologías. Las empresas clásicas, además, habían perdido su atractivo para los profesionales, deslumbrados por las empresas emergentes, tanto por la retribución que percibían, como por la cultura empresarial de que hacían gala (no a las corbatas, no a los horarios fijos, etc.).

Sin embargo, la coyuntura ha cambiado. Con las incertidumbres actuales, el talento vuelve a preferir trabajar en empresas con prestigio, estables y con seguras oportunidades de desarrollo. Así lo evidencia el estudio de gestión de talento referido con anterioridad.

En conclusión, algunos de los factores de atracción del talento son:

  • Prestigio de la empresa.
  • Nivel de innovación de la empresa.
  • Estabilidad de la empresa.
  • Posibilidades de desarrollo profesional, vinculado a un plan de carrera (que el nuevo talento sepa hasta dónde puede llegar).
  • Buen clima organizacional.
  • Programa de compensación específico (sueldo, prestaciones y beneficios sociales).

Además del tipo de proceso o mecánica para atraer talento, la empresa tiene que tener plenamente definido y claramente establecido:

  • Su Misión, Visión y Valores.
  • Cuál es el perfil o tipo de talento requerido.
  • Cuál es el objetivo/finalidad a corto, mediano y largo plazo de la contratación de dicho talento.

9.0: DESARROLLO DEL TALENTO

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IX DESARROLLO DEL TALENTO

Una de las claves del éxito de la gestión del talento es desarrollar, potenciar y retener el talento individual. La cultura participativa involucra al empleado en la toma de decisiones, fomenta el compromiso y posibilita la puesta en marcha de sus habilidades en una organización, cuyos cimientos son la gestión del talento.

Las estrategias del éxito en el desarrollo del talento son aquellas que se diseñan y orientan para satisfacer las necesidades de la empresa en el desarrollo de su estrategia, y para satisfacer las necesidades y los deseos de los profesionales de la organización.

El desarrollo del talento es un factor crítico para su atracción y retención, siendo un aspecto valorado por los profesionales con talento, tanto a la hora de elegir una empresa para trabajar como a la hora de permanecer en ella.

Entre las estrategias más practicadas se encuentra el Coaching.

9.1: Coaching

9.1: Coaching

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Coaching es una herramienta de desarrollo de talentos que se lleva a cabo mediante un sistema de asesoramiento personal y profesional para el posterior impacto en la organización.

Dicho sistema proporciona información, conocimientos, habilidades, referencias, colaboración y asesoramiento personalizado para que cada profesional desarrolle las competencias clave (core competencies).

Aunque el coaching está destinado principalmente a las personas consideradas “clave” en la organización, se está aplicando también al resto de personas con responsabilidad dentro de la empresa.

  • El coach
    El coaching realmente es una conversación en la que se practica un nuevo estilo de vínculo interpersonal a partir del cual se accede al conocimiento de recursos que facilita la charla sobre temas “difíciles”.El coach o tutor, que puede ser interno (el superior inmediato) o externo a la organización (consultor externo), lo que hace es plantear preguntas, no se posiciona como experto, ya que el que verdaderamente tiene las respuestas para una situación, es la persona que la está viviendo, aunque le cueste verlas o ponerlas en práctica. Por tanto, se aborda en el lugar de trabajo, y desde la perspectiva de los problemas que pueden surgir en el ámbito laboral.

    La misión principal del coach es escuchar activamente. Hace preguntas abiertas y señala las incoherencias que observa y acompaña al profesional por todo el ciclo de análisis y toma de decisiones: la meta, la realidad, las opciones y el compromiso.

    Es preciso interiorizar que la función del coach no es dar consejos, sino escuchar de forma activa para que el profesional se “suelte” y conozca sus debilidades y fortalezas. El objetivo es que aprenda a gestionar por sí mismo sus puntos fuertes y se comprometa a fomentarlos.

  • Ventajas del coaching ante otro tipo de técnicas

    • El profesional no se siente puesto en evidencia, como puede ocurrir en los entrenamientos en grupo, y el miedo a que su imagen quede dañada al hablar de sus dudas, desaparece.
    • Se desarrolla en un clima de absoluta confianza y confidencialidad. De esta manera todos los asuntos pueden ser abordados durante una sesión de coaching.
    • Se sigue un proceso totalmente personalizado.
    • El coach o tutor ayuda a desarrollar una adecuada percepción de la realidad y a posicionarse desde una perspectiva más amplia y menos individual a la hora de abordar las distintas situaciones, lo que conduce a la búsqueda de soluciones desde otros puntos de vista antes no contemplados.
  • El proceso de coaching
    El proceso de coaching implica las siguientes etapas:

    • Elección de los profesionales o personas “clave” en los cuales la empresa tiene interés para realizar un coaching de desarrollo de las competencias clave.
    • Primera entrevista con el coach. Realización de un diagnóstico directivo concreto, que detalle el nivel adquirido de cada una de las competencias buscadas. Este diagnóstico se puede realizar mediante una entrevista personal, y una serie de cuestionarios.
    • Entrevista de devolución del diagnóstico. El coach habla con el profesional para explicarle lo que se ha observado, las competencias que tiene desarrolladas de forma óptima, y aquellas en las que se debería mejorar. El fin de esta entrevista es contrastar si él tiene esa misma percepción de su problemática, y si está de acuerdo con trabajar en esos puntos en concreto. A partir de aquí, el profesional elabora personalmente su plan de desarrollo.
    • Entrevista para fijar objetivos de desarrollo desde el diagnóstico y plan personal. Se realiza un “contrato” en el que el coach se compromete a ayudarle a lograr esos objetivos, y el profesional se compromete a trabajar para el mismo fin.
    • Entrevistas de desarrollo. A partir de aquí se realizan una serie de entrevistas, con una periodicidad determinada, para trabajar a fondo sobre los objetivos, los cuales se irán desarrollando poco a poco, poniendo en práctica, revisando, y se irá confirmando si el plan de acción es efectivo o no. De no ser así, se revisa el diagnóstico, y la forma de trabajar sobre los objetivos.

10.0: RETENCIÓN DEL TALENTO

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X RETENCIÓN DEL TALENTO

El tiempo y el capital ya no son suficientes para que una organización se mantenga vigente. Hoy en día, es indispensable contar con capacidad de innovación y talento. Es por ello, que el responsable de Recursos Humanos debe saber cómo retener a los profesionales que aportan gran valor a la empresa (los “talentos”).

El talento en los trabajadores es un recurso escaso que hay que saber buscar, captar, desarrollar y, por último, retener, a través de las políticas de Recursos Humanos adecuadas.

El principal objetivo de las políticas de retención del talento es reforzar el compromiso de los trabajadores que ofrecen resultados superiores, compromiso que puede disminuir por varias razones:

  • Cambian las motivaciones individuales del trabajador.
  • Cambio cultural en la organización, consecuencia de una nueva situación empresarial (por ejemplo, una fusión) o de un estilo de liderazgo distinto a la propuesta de valor que le atrajo. En este último caso, el entorno organizativo resulta muy desfavorable para el profesional con talento, al poner en peligro su compromiso y perjudicar la creación de talento organizativo.

Además de la falta de compromiso, la situación del mercado de trabajo para ese talento en ese momento, afectará a una posible decisión de cambiar de empresa.

La pérdida de un trabajador con talento, además de suponer una pérdida de productividad, tiene otros efectos:

  • Si el profesional es una persona admirada o apreciada en su equipo, su marcha de la empresa puede producir efectos negativos entre sus compañeros y, por supuesto, en el talento organizativo.
  • Si además tiene la posibilidad de recomendar a antiguos colaboradores en su nueva empresa, puede provocar una rotación en cadena.

Ahora bien, aunque la organización no tuviera un índice de rotación de talentos alarmante, eso no significa que la organización no realice el análisis de las causas de la rotación de un talento. Es necesario conocer los motivos por los que las personas cambian de empleo, conocer aquellos factores que influyen para que los profesionales con talento no se comprometan con la organización.

* Factores de compromiso

Las políticas de retención del talento deben determinar qué factores reducen la “fuga” de talento (rotación) y, por tanto, refuerzan el compromiso de los profesionales. Hasta el momento, lo que ha movido principalmente a los talentos ha sido la remuneración, entendida como una cantidad fija, un variable, beneficios sociales, incentivos, participación en el accionariado, etc.

Con el paso de los años, se ha hecho necesario buscar nuevas fórmulas de compensación que provoquen que los trabajadores con talento se sientan comprometidos con la empresa, y por lo tanto, decidan quedarse en ella. El profesional con talento ya no busca sólo las mejores condiciones salariales, sino que aprecia otras características de la compañía, como son: el estilo de liderazgo, el clima laboral, la cultura y los valores, y la estructura organizativa.

  • Liderazgo
    De los seis estilos de liderazgo posibles que analizó Daniel Goleman, el líder debe apoyarse, como facilitador de la retención del talento, fundamentalmente, en el orientativo, capacitador, participativo y afiliativo; o lo que es lo mismo, no abusar de los estilos imitativos y coercitivos (más propios de un gestor), los cuales limitan el desarrollo de las capacidades de los profesionales y la generación del talento organizativo.

Fig. 12. Estilos de liderazgo (D. Goleman)

  • Clima laboral
    Las percepciones de los profesionales sobre los comportamientos organizativos que afectan al rendimiento de trabajo son importantes, entre otros, por un motivo de eficiencia. El clima organizativo es el factor que más refuerza el compromiso de los profesionales.
  • Cultura y valores organizativos
    La cultura puede entenderse como el conjunto de normas, valores, creencias y pautas del comportamiento no escritas que caracterizan los modos de hacer y de comportarse los miembros de la organización, y que determinan la forma en que se resuelven los problemas y se toman las decisiones. Es decir, no son palabras, son hechos.La cultura organizativa debe provocar el orgullo y sentimiento de pertenencia a la empresa.
  • Estructura organizativa
    Una estructura que permite crear talento organizativo es aquella que no cumple el principio de Peters: “En una jerarquía todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”.Una estructura eficiente es aquélla donde está repartido el trabajo y las responsabilidades de forma tal que los profesionales puedan comprometerse con la empresa y desarrollar su talento.

    Si el objetivo es innovar en este entorno tan cambiante, la organización ha de ser lo más flexible posible, orientada al mercado para detectar nuevas necesidades y adelantarse. El cliente es el mejor consultor de la empresa, hay que dedicarle tiempo, la estructura debe fomentarlo e impedir que la burocracia anule los recursos profesionales.

    Si el talento reinventa la empresa y abre nuevos negocios, la estructura debe estar al servicio del talento. La organización por proyectos en red ofrece la flexibilidad que necesitan los profesionales con talento para afrontar nuevos retos.

    Y para ello, se deberá evolucionar de estructuras organizativas funcionales y de proceso, a organizaciones por proyectos y en red.

    Hoy en día, muchas empresas del sector de las telecomunicaciones y la alta tecnología han aplicado prácticas que fomentan la conciliación, como es la flexibilidad de horario, orientada a la consecución de resultados antes que a la dedicación de una jornada laboral determinada.

  • Retribución
    Para conseguir que las políticas retributivas refuercen el compromiso de los profesionales y eviten que se marchen a otra organización han de reunir dos características:

    • Ser una retribución equitativa en cuanto a la aportación de cada uno de los talentos (equidad interna).
    • Resultar competitiva con respecto al mercado (equidad externa).

    La falta de equidad interna es posiblemente uno de los factores más desmotivadores, dado que impide el compromiso de los profesionales retribuidos por debajo de otros que aportan el mismo valor.

    Por otra parte, está la competitividad externa, es decir, la adecuación de los niveles retributivos al mercado. La falta de equidad externa puede provocar desmotivación y la pérdida de los mejores talentos a otras compañías.

    En algunas empresas se utiliza la compensación diferida como herramienta de retención de talento, como los bonos o las opciones sobre acciones (stock options).

TEMA 3: GESTIÓN POR OBJETIVOS

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1.0: GESTIÓN POR OBJETIVOS: ANTECEDENTES

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I GESTIÓN POR OBJETIVOS: ANTECEDENTES

* Orígenes

La Gestión por Objetivos, tal y como se entiende en la actualidad esta herramienta de gestión empresarial, fue desarrollada por el teórico del management Peter Drucker, en el año 1954.

En sus orígenes, y con anterioridad a la concepción de Drucker, la gestión o dirección por objetivos fue concebida estrictamente como un instrumento para abordar el proceso de la planificación empresarial, tratando de clarificar pormenorizadamente el resultado genérico de las organizaciones empresariales, mediante la identificación de la aportación concreta de cada una de las áreas de la empresa a ese resultado final.

Para ello, resultaba necesario detallar y determinar con exactitud los distintos objetivos parciales de cada una de las áreas y departamentos en los que se estructuraban las empresas.

Desde este punto de vista, la gestión por objetivos trataba de especificar el grado de rentabilidad aportada por cada área, diferencialmente considerada, a la rentabilidad de la organización empresarial, configurándose de esta forma como una herramienta de planificación asociada directamente a consideraciones y parámetros económicos-financieros.

En la medida en que la gestión por objetivos se desarrollaba e implantaba, pronto se reveló como una potente herramienta de gestión empresarial, fundamentalmente porque su uso implicaba, no sólo consideraciones económico-financieras, sino que de su implantación se derivaba la identificación y clarificación específica de los objetivos diferenciales para cada una de las áreas que configuraban la organización empresarial, integrándolos a su vez en los objetivos estratégicos que definían la misión de la empresa y su posicionamiento en el mercado.

* Aportaciones de la dirección por objetivos a la gestión

Las aportaciones de Peter Ducker a la gestión empresarial y al management, a través de la formulación y sistematización de la dirección por objetivos, configuran el marco de referencia conceptual y funcional en el que se basa en la actualidad el uso de esta herramienta de gestión.

Estas contribuciones son, básicamente, las siguientes:

  • Logros. Se concibe la organización empresarial y se diseña su estructura organizativa en términos de “logro” en contraposición a términos de “tarea”. Se organiza la empresa por lo que hay que lograr, en vez de estructurarla por lo que hay que hacer.Las distintas áreas que configuran la organización no se definen en función de las actividades que realizan (comprar, vender, producir, etc.), sino identificando los resultados concretos, articulados y formulados en términos de objetivos, de lo que deben alcanzar en un período determinado de tiempo.El protagonismo no lo tienen las actividades o las tareas que se realizan, éstas serán un medio para lograr un fin, y nunca una finalidad en sí mismas.
  • Resultados obtenidos. La diferenciación entre tareas y logros, establece y posibilita una clara identificación entre los “recursos absorbidos” y los “resultados obtenidos”, optimizando con ello todos los recursos y medios involucrados. No se trata solamente de ser eficaz, sino de ser fundamentalmente eficiente; no se trata de hacer las cosas absorbiendo recursos, sino de utilizarlos óptimamente y sólo los que sean necesarios para alcanzar unos determinados y específicos resultados.
  • Hacer lo que hay que hacer. La identificación de objetivos específicos y la consideración de las tareas y las actividades como meros instrumentos para posibilitar el logro, implican la focalización de lo que en realidad es crítico en cada uno de los puestos de trabajo, identificando lo que realmente es importante, y diferenciándolo de lo que no lo es, o es secundario.Los distintos puestos de trabajo que configuran la organización empresarial son descritos en la dirección por objetivos en términos, no de lo que las personas tienen que hacer, sino de los objetivos que tienen que alcanzar. No se trata de “hacer bien lo que se hace” (la tarea), sino de “hacer aquello que se debe de hacer”.
  • Protagonismo de la persona. En la dirección por objetivos las personas emergen haciéndose directamente responsables de los objetivos que tienen que lograr, no estando ocultas tras las tareas o actividades que realizan.
  • Herramienta de gestión de personas. La emergencia y la concepción de las personas en la gestión por objetivos, como responsables de sus propios objetivos concretos que deben lograr, hace que esta herramienta de gestión, inicialmente desarrollada para la planificación empresarial, tenga su auténtico valor añadido como herramienta para la gestión de los recursos humanos de la empresa. En efecto, la gestión por objetivos posibilita la involucración de las personas en los resultados empresariales, participando en la configuración de los propios objetivos, a la vez que identifica y mide su aportación individual concreta a dichos resultados.El factor clave que convierte la gestión por objetivos en una herramienta crítica para la gestión de los recursos humanos de la empresa, es la participación de las personas en la identificación, planificación, descripción y desarrollo de los propios objetivos individuales de los que van a ser responsables. Las personas tienen que alcanzar objetivos vinculados directamente a las actividades y tareas que están implícitas en su puesto de trabajo, pero, a través de la gestión por objetivos, se explicitan y traducen en términos de objetivos concretos a alcanzar en un período determinado de tiempo (normalmente un año o ejercicio económico).Durante el proceso por el cual se identifican los objetivos para cada persona, la participación activa de éstas en su establecimiento y definición, conlleva tener en cuenta la opinión técnica de aquellos que los van a asumir y van a responsabilizarse de su logro.

    Esta opinión tiene el valor añadido de ser realizada desde el propio puesto de trabajo, aportando el trabajador su conocimiento y experiencia al propio proceso de planificación y convirtiéndose en sujeto activo de la configuración de los propios objetivos. De esta forma, se involucra en su ejecución y su motivación, pues luchará por alcanzar unos objetivos en los que ha participado en su descripción y que no le han sido impuestos sin tener en cuenta su propio punto de vista profesional.

    Este sistema de gestión alcanza todo su potencial cuando los propios interesados luchan por alcanzar sus propios objetivos, y esto sólo se logra mediante la articulación de mecanismos participativos, introduciendo en el proceso opinión de los que los tienen que alcanzar.

Fig. 1. Gestión TRADICIONAL vs Gestión por OBJETIVOS


* Beneficios en la gestión empresarial

La gestión por objetivos es, en la actualidad, una herramienta que goza de gran difusión, siendo ampliamente utilizada en multitud de empresas de todos los sectores, al ser fácilmente adaptable a las características concretas que definen directamente a cada organización empresarial, aportando beneficios para su gestión. En este sentido, se pueden señalar las siguientes ventajas competitivas:

  • Está orientada a la obtención de resultados tangibles, ordenando desde un punto de vista finalista (logros a alcanzar), todas las actividades que se desarrollan en la organización empresarial.
  • Se inserta en el ciclo natural de la planificación estratégica de la empresa, comenzando con la definición e identificación de objetivos, continuando con su ejecución y finalizando con la evaluación de lo finalmente conseguido sobre lo inicialmente planificado.
  • Puede ser utilizada e implantada en todos los niveles que conforman la estructura organizativa, partiendo de los objetivos estratégicos de la empresa y descendiendo hasta identificar y establecer los objetivos individuales para cada área, posición o puesto y miembro de la organización.
  • Su implantación no requiere modificaciones estructurales en la organización, pues se realiza por departamentos o áreas de negocio, a través de sus responsables y colaboradores a su cargo.
  • Integra las funciones directivas de gestión con las de liderazgo o manejo del factor humano de la organización, pues el superior inmediato planifica marcando objetivos, pero a la vez involucra haciendo participar a sus colaboradores en la gestión de sus objetivos.

2.0: DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

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II DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

2.1: La gestión por objetivos. Concepto
2.2: Características y finalidad
2.3: Riesgos

2.1: La gestión por objetivos. Concepto

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Se puede definir la gestión por objetivos, como:

La herramienta de gestión empresarial que utiliza objetivos de rendimiento identificados y explícitos y que se desarrolla a través de la participación e involucración de los colaboradores, con la finalidad de lograr las metas de la organización.

La dirección por objetivos como herramienta de gestión tiene una proyección positiva en el conjunto de la organización empresarial en la medida en que genera y potencia algunos aspectos:

  • Compromiso. Desarrolla compromisos explícitos y concretos con los objetivos y metas de la organización para ser alcanzados por todos los miembros que componen su capital humano.
  • Tarea-logro. Vincula las distintas posiciones y puestos de la organización con los objetivos de ésta, traduciendo las actividades implícitas en cada posición y puesto en objetivos a alcanzar personalmente por su ocupante.
  • Motivación. Eleva el grado de motivación e involucración de los colaboradores, vinculando sus propios objetivos con los de la organización, en la medida que los ocupantes de las distintas posiciones o puestos, participan en el proceso de establecimiento de sus propios objetivos traduciendo sus actividades y tareas en logros a alcanzar.
  • Cultura. Genera una cultura corporativa de “obtención de resultados tangibles”, vinculando todas las actividades y tareas a la consecución de objetivos específicos de rendimiento.
  • Elementos críticos del puesto. Clarifica para cada puesto y posición de trabajo, qué es lo realmente crítico e importante en el puesto, configurando los puestos que forman la organización empresarial desde la óptica finalista, es decir, identificando qué es lo que el puesto debe entregar como resultado específico, concreto y medible al conjunto de la organización.
  • Comunicación ascendente. Se abre en la organización un canal de comunicación ascendente, durante el proceso de establecimiento de objetivos personales y en función de la participación del interesado, en su identificación y descripción. Si bien los objetivos caen en cascada descendente hasta cada posición y ocupante del puesto, éste, al participar en la traducción de las actividades de su puesto en términos de objetivos de resultado, entregará durante dicho proceso de definición de objetivos todo su conocimiento técnico, su know how y su experiencia personal relativa a cómo alcanzar sus propios objetivos de rendimiento.
  • Sistematización. Permite sistematizar una medición de la actuación personal, confrontando los resultados finalmente conseguidos con los objetivos inicialmente planificados. Introduce la medida de la actuación individual (qué ha conseguido cada persona), como parámetro referencial de la cultura corporativa, identificando con ello la aportación concreta de cada uno a la organización y posibilitando la articulación de sistemas salariales variables, en función de los resultados efectivamente conseguidos.
  • Comunicación profesional. Favorece y refuerza la comunicación profesional continua entre mandos y colaboradores, en la medida en que ambos participan en la identificación de objetivos, en el diseño y desarrollo de las condiciones previstas para su ejecución, y en la evaluación de los resultados finalmente alcanzados.

En definitiva, el grado de eficiencia de la organización se ve significativamente incrementado, dado que a través de la dirección por objetivos cada puesto se focaliza en lo que es realmente crítico, estableciendo objetivos específicos de rendimiento para cada persona, identificando los recursos y medios necesarios para alcanzarlos y analizando las desviaciones en un proceso de mejora.

En conclusión, y retomando la definición del concepto de gestión por objetivos, se puede afirmar que es un sistema de gestión que utiliza como herramienta diferenciadora el establecimiento de objetivos personales:

  • Adecuadamente identificados, definidos y acordados de forma participativa con los responsables de su logro.
  • Ejecutados a través de la involucración de los colaboradores.
  • En un proceso de evaluación y retroalimentación continuo.
  • Para la consecución de los fines y metas de la organización.

2.2: Características y finalidad

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* Características diferenciadoras

Las características diferenciadoras fundamentales de la dirección por objetivos respecto a otras herramientas de gestión son:

  • Resultados concretos y medibles. Es una herramienta que orienta a toda la organización empresarial hacia el logro de resultados concretos y mensurables, en vez de orientar a la empresa en función de las tareas a realizar. El protagonismo lo tiene el resultado y no la tarea, los objetivos que definen el resultado esperado y las personas que se comprometen a su consecución son las de dos variables críticas, o factores de referencia funcional de todo el sistema de gestión por objetivos.
  • Parte de la estrategia. La herramienta queda insertada en el propio ciclo de planificación estratégica de la organización. Los objetivos caen de forma descendente por la estructura organizativa, desde los objetivos estratégicos para el período hasta su traducción en objetivos personales de rendimiento para cada trabajador, en el mismo período de planificación empresarial.
  • Integra todos los sistemas. La herramienta de gestión es compatible, complementaria y posibilita la integración y coordinación de todos los sistemas de la organización (sistemas de planificación y control, de producción y venta, de investigación y desarrollo, de calidad, etc.).
  • Involucra al trabajador. Introduce como valor añadido la implicación real de los trabajadores en la consecución de los objetivos de la empresa, mediante la participación en la propia configuración de los objetivos personales.

* Finalidad de la gestión por objetivos

En relación con la finalidad que persigue la gestión por objetivos, se puede afirmar que sienta las bases, sistematiza y posibilita:

  • La concreción y definición cuantitativa de la aportación esperada, individual y personalizada de cada trabajador a los objetivos de su departamento, y por consiguiente a los objetivos de la empresa.
  • Ofrecer a cada miembro de la organización, a nivel individual, retos profesionales y personales que incidan significativamente en su motivación y desarrollo.
  • Disponer de una herramienta sistematizada que articule y potencie eficazmente el compromiso tangible de las personas con el posicionamiento y los objetivos empresariales.
  • Proporcionar a la organización una metodología práctica que posibilite el establecimiento de la medida de la aportación personal a los objetivos empresariales, proporcionando la base para el reconocimiento individualizado de la actuación personal.
  • Favorecer y potenciar la identificación de los trabajadores con la misión, valores y objetivos de la empresa, involucrándolos activamente en su posición y desarrollo a través de la participación y la medida, tanto de su resultado, como de la calidad de sus actuaciones.

2.3: Riesgos

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Una implementación inadecuada o parcial de la gestión por objetivos implica una serie de riesgos, que conviene tener presente antes de llevar a efecto su articulación a través de la estructura de la empresa:

  • Convertir la gestión por objetivos en una simple herramienta de planificación y control, limitándose exclusivamente a establecer y controlar objetivos, no aprovechando su auténtico valor como herramienta de involucración y motivación de los colaboradores, vía participación en la configuración de los propios objetivos personales de rendimiento.
  • Utilizar la gestión por objetivos y el proceso de establecimiento y evaluación de éstos, como un factor para presionar a los colaboradores en la consecución de unos resultados u objetivos, con la de que no hayan participado en su configuración, siendo percibidos como ajenos.
  • Gestionar la dirección por objetivos como procedimiento burocrático, limitándose a cumplimentar la identificación y establecimiento de objetivos anuales.
  • Fomentar un individualismo departamental no deseado, al no integrar los objetivos individuales con los de los demás miembros del departamento o área de resultados.

3.0: DETERMINACIÓN DE OBJETIVOS

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III DETERMINACIÓN DE OBJETIVOS

3.1: Elementos estructurales básicos de la gestión por objetivos
3.2: Los objetivos. Tipología
3.3: Características de los objetivos

3.1: Elementos estructurales básicos de la gestión por objetivos

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Los factores que conforman la estructura básica de la gestión por objetivos son, evidentemente, los propios objetivos.

La gestión por objetivos, funciona, se proyecta e implanta en la estructura organizativa en un sentido descendente.

Los objetivos definidos e identificados en la planificación estratégica a largo plazo derivados de la misión de la empresa, son traducidos a objetivos a corto plazo, normalmente un año, a través de los planes operativos anuales. Los planes operativos anuales o de negocio, marcan los objetivos para el año natural o ejercicio económico para cada una de las áreas de la organización (producción, ventas, finanzas, investigación y desarrollo, RR HH, etc.).

Cada una de las áreas despliega, a su vez, sus objetivos anuales marcados por su planificación operativa entre los diversos departamentos o unidades que la forman.

Igualmente, cada unidad o departamento despliega sus objetivos internamente entre las distintas personas que lo integran, de tal modo que cada persona se responsabiliza individualmente de los objetivos de su departamento que en función de la posición o puesto que ocupa le corresponden.

Este último aspecto es el punto crítico para entender y poder implantar la gestión por objetivos. Cada responsable de departamento se reúne con cada uno de sus colaboradores de forma individual, y fijan conjuntamente los objetivos a alcanzar por el colaborador durante el año.

El instrumento a manejar por ambos, mando y colaborador, para identificar y marcar los objetivos individuales es la descripción del puesto concreto de cada colaborador, donde se recogen y describen sus funciones básicas desde una óptica finalista, es decir, identificando concretamente lo que el puesto deberá de producir y entregar como resultado a la organización.

Ejemplo:
En una empresa de distribución energética, con un amplio desarrollo de la función de recursos humanos, la determinación de los objetivos del puesto de entrevistador, perteneciente al departamento de selección, se podría relacionar de la siguiente forma:

  1. Establecimiento de los objetivos estratégicos de la empresa, acordes con la misión y los valores de la misma.
  2. Fijación de los objetivos operacionales anuales del área funcional de Recursos Humanos.
  3. Determinación de los objetivos del departamento de Selección y Desarrollo, en el cual queda englobado el puesto de entrevistador.
  4. Fijación de los objetivos individuales de la persona.

Por lo tanto, cada persona en función del puesto o posición que ocupa, se responsabilizará del logro de la parte de los objetivos departamentales que en función de la descripción funcional y finalista de su posición o puesto le correspondan:

La descripción del puesto junto a los objetivos departamentales serán los parámetros referenciales que utilizará la Gestión por Objetivos para identificar los objetivos concretos para cada persona concreta.

La identificación de los objetivos personales implica la objetivación del área de resultados, las parcelas básicas y críticas de cada puesto de trabajo, siendo en esta área donde se marcan los objetivos personales.

La planificación de los objetivos personales es la articulación de los planes operacionales y los planes de acción en el ámbito de cada uno de los puestos de trabajo individuales.

Fig. 2. Implantación descendente de la gestión por objetivos en la empresa

3.2: Los objetivos. Tipología

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Se pueden definir los objetivos, desde el ámbito de la gestión por objetivos como:

Logros específicos expresados en términos de resultados, preferentemente cuantitativos, a alcanzar en un período de tiempo definido.

Los objetivos personales son parte de los objetivos departamentales de la empresa, de los que el titular de un puesto o posición se hace personalmente responsable de su logro y consecución.

Así pues, los objetivos son descripciones de resultados que deben alcanzarse al final de un determinado período de actuación, normalmente un año. Son descripciones de resultados en cuanto que cada objetivo debe llevar en su formulación el plan de acción concreto que posibilitará su consecución. No basta, al planificar y marcar un objetivo, expresar qué se va a alcanzar, sino que habrá que describir cómo se va a alcanzar dicho objetivo (recursos, medios, tiempo…).

* Objetivos críticos

Los objetivos de cada persona deberán estar insertados en el área clave que define su puesto de trabajo, aquello que debe de entregar como resultado a la organización, su output o bandeja de salida y que justifica, desde un punto de vista finalista, la existencia funcional de la posición o el puesto.

El puesto, de esta forma, queda definido en términos de logros a alcanzar, y no en términos de tareas a realizar, dando el protagonismo a la persona que ocupa el puesto, y no al puesto o a la actividad que se realiza en él.

Desde este punto de vista, clave para entender la gestión por objetivos, los objetivos críticos o nucleares de cada persona serán aquellos que incidan específicamente en la productividad y rendimiento del puesto, como por ejemplo, vender un número de productos al año, producir una cantidad determinada, etc.

En la medida que los objetivos traducen el área crítica o nuclear de cada puesto, en términos de resultados, el número de objetivos por persona y puesto, no debería ser superior a cuatro o seis objetivos al año, pues un número excesivo de objetivos sería sintomático de una deficiente descripción del puesto de trabajo.

En el caso de un número mayor de objetivos críticos, probablemente, si son cuidadosamente analizados, se podría constatar, con toda probabilidad, que se trata de sucedáneos o partes de objetivos más genéricos de los que dependen y en los que podrían insertarse.

* Objetivos significativos

Al margen de los objetivos críticos de rendimiento o nucleares, en cuanto tal, que son el parámetro referencial básico de la gestión por objetivos, la articulación de objetivos personales puede recoger, en función de las necesidades de la empresa, otra tipología de objetivos.

Existen objetivos que por sus características se revelan como significativos, relevantes y necesarios a desarrollar junto a los de rendimiento, por parte de las personas implicadas, y que igualmente hacen referencia a su ámbito de actuación profesional.

Este tipo de objetivos son los siguientes:

  • Objetivos de Investigación, Desarrollo e Innovación. Tratan de diseñar y establecer cambios y mejoras que aporten valor añadido a los procesos implícitos en la posición o puesto de trabajo. Este tipo de objetivos tiene una clara incidencia en la motivación, autoestima e involucración del responsable del puesto, pues puede éste, a través de generar su formulación y descripción, introducir su conocimiento cualificado y personal, configurando el proceso y la metodología de trabajo de la que es directamente responsable.
  • Objetivos de Análisis y Solución de Problemas. Abordan los aspectos que están dificultando una correcta ejecución y logro de resultados, y donde la actividad y conocimiento del titular del puesto es igualmente crítica para identificar causas y, derivado directamente de ello, desarrollar y proponer soluciones viables.
  • Objetivos de Mantenimiento. Se trata de mantener unos determinados estándares alcanzados y que exigen la articulación de planes de acción específicos para ello. Los estándares pueden ser de todo tipo: calidad, ventas, producción, etc.
  • Objetivos de Desarrollo Personal. Directamente vinculados al proceso de la dirección por objetivos, son generados en la fase de evaluación final de resultados obtenidos. Es probable que durante el desarrollo de la entrevista de evaluación, se pongan de manifiesto las dificultades que el titular del puesto ha tenido para alcanzar parte de sus objetivos y que son consecuencia directa de necesidades de desarrollo, bien de conocimientos o habilidades necesarias a desplegar.

3.3: Características de los objetivos

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Independientemente de la tipología de objetivos, todos ellos deberán necesariamente reunir una serie de características para poder llevarlos a efecto adecuadamente, pues de lo que se trata es de tener resultados tangibles.

Las características, que todo objetivo deberá reunir para insertarse funcionalmente en la gestión por objetivos, serán necesariamente las siguientes:

  • Claros y medibles
    No pueden formularse de una forma ambigua, de ahí la importancia crítica de su cuantificación, que haga posible su evaluación final.
  • Derivados de las áreas críticas de resultados
    Tienen que traducir lo que realmente es importante de cada puesto de trabajo o posición, su output o bandeja de salida.
  • Integrados en los objetivos superiores
    Bien en los objetivos departamentales o en los de función, y adecuadamente compatibilizados con los de otras posiciones o puestos. El responsable del departamento deberá integrar los distintos objetivos parciales de cada uno de los puestos del departamento, configurando una visión compartida y una funcionalidad donde el todo es más que la suma de sus partes.
  • Ambiciosos y alcanzables
    Que impliquen un grado de esfuerzo adicional. Un objetivo no alcanzable es una quimera fundamentalmente contraproducente, pues de partida se establece la inutilidad de todo el proceso.La ventaja de la gestión por objetivos se sitúa en que establece que un objetivo sea alcanzable y que, a la vez, sea ambicioso. El conocimiento de la realidad tangible, con los datos históricos que disponen mando y colaborador, situará la negociación en su lugar adecuado.
  • Manejables
    Deben ser manejables directamente por el responsable de su consecución. En la evaluación se van a medir resultados individuales derivados de los logros alcanzados por personas concretas, en función de un compromiso adquirido cuando se planificaron y marcaron los objetivos.Este compromiso debe implicar que los objetivos se vinculen directamente a las funciones específicas de los puestos y estén en la mano del responsable de su ejecución, la articulación de las acciones descritas en el plan de acción de cada uno de los objetivos. De otra manera no será posible medir la actuación personal y exigir responsabilidades por falta de cumplimiento.
  • En número adecuado
    Los objetivos anuales que representen toda la actividad nuclear de una posición o puesto de trabajo, no deben sobrepasar normalmente un número superior a seis como máximo. Un excesivo número de objetivos implicaría una inadecuada descripción del puesto y funciones, debiéndose entonces, en primer lugar, clarificar la razón de ser de la posición o puesto de trabajo.
  • Consensuados
    Los objetivos deben ser consensuados entre mando y colaborador, para que éste se implique directamente en su consecución. Deben percibirse como propios y no como algo impuesto externamente, sin contar con la opinión de la persona responsable de su consecución.Mando y colaborador, en el proceso de descripción del resultado que implica identificar y marcar objetivos, deberán construir conjuntamente un compromiso de resultados configurado por la aportación de ambos.

    Siempre que se establezcan objetivos, habría que formularse las siguientes preguntas:

    • ¿Está adecuadamente descrito cada objetivo? ¿Se estructura a través de un plan de acción donde se describe un resultado único, estableciendo un límite temporal o fecha concreta para lograrlo? ¿Identifica los recursos y medios que son necesarios desplegar?
    • ¿Está cuantificado y en esa medida es verificable en términos porcentuales su consecución y en cualquier caso, es siempre evaluable?
    • ¿Es operacional y cognitivamente comprensible y susceptible de ser integrado en el marco de conocimientos, habilidades y hábitos de trabajo, es decir en lo que sabe la persona, lo que puede y lo que quiere hacer?
    • El logro que se pide, ¿es pragmático y realista, a la vez que implica la necesidad de introducir un plus o valor añadido por parte del responsable de su consecución?
    • ¿El resultado que se pretende obtener compensa la movilización de los recursos y medios que exige su plan de acción? ¿Es realmente crítico y definitorio de lo que se pide y para lo que se ha creado la posición o el puesto?
    • ¿Se inserta en los valores y principios que configuran la cultura corporativa que posiciona diferencialmente a la empresa en su escenario y ámbito de actuación?

4.0: PLANIFICACIÓN, SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE RESULTADOS

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IV PLANIFICACIÓN, SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE RESULTADOS

La gestión por objetivos se articula a través de una dinámica formalizada en tres entrevistas que realizan mando y colaborador conjuntamente: Planificación, Seguimiento y Evaluación.

Estas tres entrevistas, con objetivos distintos y específicos, son las fases en las que se divide y por las que discurre el desarrollo de la dirección por objetivos como herramienta de gestión en las empresas, implicando directamente a su capital humano.

Fig. 3. Fases de aplicación de la gestión por objetivos

4.1: Entrevista de planificación
4.2: Entrevista de seguimiento
4.3: Entrevista de evaluación

4.1: Entrevista de planificación

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* Finalidad de la planificación

La entrevista de planificación supone el inicio de todo el proceso de gestión por objetivos, siendo su finalidad principal identificar y marcar los objetivos para cada colaborador durante el período de tiempo considerado, normalmente el ejercicio económico o año natural.

En esta fase del proceso habrá que llevar a cabo las siguientes acciones:

  • Clarificar las variables implícitas en el proceso de gestión por objetivos, logrando la comprensión por parte del colaborador de los objetivos que tiene que lograr, especificando su razón causal por la cual deriva la necesidad de su articulación (qué y por qué).
  • Especificar y acordar para cada uno de los objetivos que el colaborador deberá alcanzar, los siguientes aspectos:
    • Cuantificación, específica y diferencial, (por ejemplo: vender 10 unidades, fabricar 15 piezas, etc.), factor de medida imprescindible para establecer su grado real de cumplimiento.
      Ejemplo:
      Vender 10 unidades, fabricar 15 piezas, etc.
    • Peso crítico, derivado de su prioridad o posición respecto al resto de los objetivos, expresado en términos de porcentaje.
      Ejemplo:
      El objetivo de venta fijado tendrá un peso del 40% sobre el total de los objetivos.
    • Nivel crítico, para cada uno de los objetivos que el colaborador deberá alcanzar a lo largo del año, mediante la identificación y fijación de los intervalos cuantitativos donde situar el objetivo para definir su nivel de consecución: alcanzado/no alcanzado.
      Ejemplo:
      Si el objetivo era lograr una producción de 100 toneladas del producto determinado, alcanzar una producción de 90 toneladas supone que el objetivo ha sido logrado. Por debajo de ese intervalo de 90 toneladas se considera al objetivo no alcanzado o valor cero.
    • Trazabilidad temporal para cada objetivo o logros parciales, es decir, dado que para el cumplimiento del objetivo el 100% se alcanzará al final del período considerado, para posibilitar su seguimiento deberán definirse previamente los porcentajes parciales según transcurre el tiempo, expresado igualmente en términos de porcentaje.
      Ejemplo:
      El primer trimestre se habrá alcanzado un 20% del objetivo total del año.
  • Identificar y negociar los recursos y medios que va a ser necesario movilizar para alcanzar los objetivos, así como las ayudas necesarias que puede aportar el mando al colaborador con la finalidad de apoyar técnicamente el logro de los objetivos planificados.
  • Acordar el grado de delegación que el mando va a proyectar sobre el colaborador para la consecución de cada uno de los objetivos planificados, dejando claro hasta dónde el colaborador por iniciativa propia puede tomar decisiones y hasta dónde necesitará el visto bueno o aprobación de su superior inmediato.

Fig. 4. Finalidad de la entrevista de planificación en la gestión por objetivos

  • Acordar el grado de control que se va a establecer sobre el grado de cumplimiento de los objetivos durante el período de ejecución de los mismos, identificando las acciones de seguimiento que se van a articular, número y ubicación temporal de las entrevistas de seguimiento, para adecuar la marcha del proceso teniendo en cuenta los parámetros de trazabilidad de los objetivos, y el análisis de desviaciones.

* Preparación de la entrevista de planificación

La entrevista de planificación deberá prepararse con anterioridad a su celebración, debiendo tenerse específicamente en cuenta para ello los siguientes parámetros referenciales:

  • La descripción de las funciones del puesto o posición, desde el punto de vista finalista, es decir qué es lo que el puesto debe aportar a la organización; no qué es lo que se hace en el puesto. Uno de los valores añadidos de la utilización de la gestión por objetivos como herramienta de gestión es que traduce el hacer por el lograr, identificando qué es lo realmente crítico del puesto.
  • Los resultados y acuerdos del período anterior, en el caso de que ya esté implantada la gestión por objetivos en la organización, son un parámetro referencial básico para abordar los objetivos del año entrante.
  • La planificación estratégica y, fundamentalmente, los planes operativos anuales establecidos para cada área de negocio y actuación de la empresa, y los planes departamentales donde se contemplan los objetivos para cada una de las unidades organizativas.
  • Prever los factores más complejos y que pudieran resultar en cierta medida conflictivos, como la cuantificación de los objetivos en términos de su consecución, la disponibilidad de recursos y medios necesarios para poder alcanzarlos, así como los niveles de delegación que van a autorizarse.

4.2: Entrevista de seguimiento

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La articulación de medidas de seguimiento que informen acerca de la situación de los objetivos planificados, en términos de analizar los avances parciales conseguidos, hace posible convertir el sistema de gestión por objetivos en rendimiento sostenido.

Para ello, a lo largo de la entrevista previa de planificación, donde se identifican los objetivos que cada persona en la empresa debe lograr, a cada uno de los objetivos se les asigna una trazabilidad temporal, marcándoles logros parciales. No tendría demasiado sentido planificar objetivos a principio de año y esperar a final del período para conocer los resultados obtenidos.

El hecho de plantear entrevistas de seguimiento hace posible analizar sobre la marcha los resultados conseguidos, dando opción a rectificar, mientras que la evaluación del resultado final no hace posible su reorientación, en el caso en que las desviaciones detectadas lo aconsejaran.

Por otra parte, la entrevista periódica de seguimiento de resultados es una situación que implica un alto valor añadido tanto para el mando como para el colaborador:

  • Con relación al mando, le facilitará una visión instrumental pragmática y sistematizada acerca de todo aquello que se está realizando y es crítico en su propia área de resultados o departamento.
  • Respecto al colaborador, la entrevista de seguimiento es una oportunidad única de introducir en todo el proceso de gestión por objetivos, su conocimiento profundo acerca del trabajo que realiza. Puede, asimismo, introducir en la toma de decisiones empresarial su voz y consideraciones técnicas, posicionándose con ello como un sujeto activo que configura en alguna medida su propio ámbito de actuación profesional, con las implicaciones de involucración e identificación hacia la empresa que ello conlleva.

* Finalidad del seguimiento

Las acciones a llevar a cabo durante la fase de seguimiento, derivadas de las consideraciones realizadas, son:

  • Intercambiar información entre mando y colaborador acerca de la marcha del grado de cumplimiento sobre los objetivos acordados en la entrevista anterior de planificación.
  • Construir entre mando y colaborador, conjuntamente, una visión compartida de la situación, percepción conjunta asentada tanto en el conocimiento de la ejecución de las acciones encaminadas al logro de los objetivos (qué se está haciendo), como en el conocimiento de su finalidad (qué es lo que se pretende conseguir con ello).
  • Analizar desviaciones sobre la situación prevista en cuanto al logro de los objetivos en el momento de la entrevista de seguimiento, tomando como referencia los parámetros de trazabilidad asignados a los mismos. Abordar los problemas que han emergido posibilitando la articulación de planes de acción encaminados a su solución.
  • Proporcionar el apoyo técnico necesario referente a recursos y medios necesarios para la ejecución de las acciones.
  • Dar, por parte del mando, “feedback” descriptivo acerca de la actuación del colaborador, encaminado a la comprensión del impacto de las actuaciones de éste y proyectado hacia la mejora y el desarrollo personal.
  • Confirmar o modificar los objetivos inicialmente marcados, en función del resultado del análisis de desviaciones objeto de la entrevista de seguimiento.

* Preparación de la entrevista de seguimiento

Al igual que en la entrevista de planificación, las entrevistas de seguimiento que se hayan acordado realizar deberán prepararse con anterioridad a su celebración, debiendo de tenerse específicamente en cuenta para ello los siguientes parámetros referenciales:

  • Los objetivos acordados entre mando y colaborador en la entrevista o fase de planificación. Evidentemente, ello será el punto de arranque y marco de referencia para el desarrollo de la entrevista de seguimiento o análisis de la situación, según se está ejecutando las acciones encaminadas a conseguir el logro de los objetivos.
  • El grado de consecución de los objetivos parciales de cada uno de los objetivos en función de su trazabilidad, en el momento en que se está realizando la entrevista de seguimiento.
  • Incidencias, tanto positivas como negativas, así como todo tipo de problemática surgida que esté dificultando la consecución del logro de los objetivos marcados.

* Contenido de la entrevista de seguimiento

La entrevista de seguimiento deberá estructurarse basándose en la siguiente secuencia:

  • Intercambio de información
    Mando y colaborador intercambian la información significativa y relevante, acerca del grado de cumplimiento de los objetivos inicialmente marcados, tomando como referente el parámetro cuantitativo identificado en su trazabilidad.
  • Análisis de las desviaciones
    Análisis pormenorizado de las desviaciones sobre el resultado previsto, teniendo en cuenta tanto las negativas como las que impliquen aspectos positivos.En relación con las desviaciones negativas significativas y que impliquen una dificultad para la consecución del objetivo al final del período completo habrá que seguir los siguientes pasos:

    • Determinar las causas precisas que están produciendo las desviaciones.
    • En función de la identificación de las causas, proponer las soluciones que realmente estén en manos de los interesados, fundamentalmente referidas a la disponibilidad de recursos y medios.
    • Decidir conjuntamente y acordar la solución final.
    • Aprovechar la reflexión final emitida por el análisis de desviaciones, como fuente de aprendizaje.

    En el caso de desviaciones positivas:

    • Analizar la situación presentada en términos de aprovechar los factores que la integran para su proyección como oportunidad, no conformándose con alcanzar los objetivos propuestos. Analizar detenidamente qué es lo que ha ocurrido y no estaba previsto, y en qué medida es potencialmente manejable para su adecuada optimización.
    • Planificar detenidamente su óptimo aprovechamiento.
  • Confirmación o revisión de objetivos
    Como consecuencia del análisis de desviaciones, es necesario confirmar los objetivos inicialmente marcados en la entrevista de planificación, o bien proceder a su revisión y modificación, en la medida en que se ha constatado la imposibilidad de alcanzarlos, derivado de la situación donde han emergido factores que no se habían tenido en cuenta cuando fueron planificados.

Fig. 5. La entrevista de seguimiento en la gestión por objetivos

  • Plan de acción
    Articular un plan de acción específico derivado del análisis de desviaciones anterior:

    • Estableciendo las acciones a realizar, su inserción en parámetros temporales.
    • Identificando los recursos y medios a emplear.
    • Determinando el grado de delegación.
    • Fijando las nuevas acciones de control sobre el nuevo plan de acción que se está realizando y que cambia el inicialmente definido en la entrevista de planificación.
  • Registro
    Registrar por escrito los resultados cuantitativos de los objetivos alcanzados en función de su trazabilidad temporal, y los acuerdos y planes de acción desarrollados en función del análisis de desviaciones efectuado.

4.3: Entrevista de evaluación

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La entrevista o fase de evaluación cierra el ciclo de la gestión por objetivos, constatando los resultados efectivamente obtenidos por el colaborador a lo largo del período, con relación a sus actuaciones encaminadas al logro de sus objetivos personales, que fueron planificados en la primera fase, y que, al menos, una vez a mediados del período considerado, fueron revisados y analizados.

Ahora se trata de verificar cuantitativamente los logros alcanzados por el colaborador tomando como referencia todos los parámetros en los que se ha definido y situado a cada uno de los objetivos inicialmente planificados y acordados: prioridad o rango, cuantificación, peso crítico y nivel crítico.

Con respecto al parámetro de trazabilidad, su funcionalidad era posibilitar el análisis de desviaciones en la fase de seguimiento, no siendo por consiguiente un factor a analizar en la entrevista o fase final de evaluación de resultados.

El planteamiento básico que debe enmarcar la entrevista final de evaluación de resultados implica tanto al mando como al colaborador, y no puede ser otro que el de la descripción y constatación de los hechos de forma objetiva. La fase de evaluación final deberá constatar lo realmente alcanzado.

Las conclusiones del estudio y reflexión que ambos realizan conjuntamente, deberán ser utilizadas para proyectarse en el futuro, configurándolas desde el aprendizaje y la experiencia compartida.

* Gestión por objetivos y evaluación del desempeño

Respecto a esta última fase del desarrollo de la herramienta de gestión por objetivos, hay que significar que se trata de una evaluación cuantitativa acerca de cuánto se ha conseguido sobre unos objetivos previamente cuantificados, y no de una situación de evaluación cualitativa o de la actuación del desempeño del colaborador.

Aquí la referencia para realizar la evaluación son los objetivos alcanzados o no alcanzados, y no las competencias o conductas desplegadas por el colaborador a lo largo del año, pues, para esto último, la herramienta a utilizar es la evaluación del desempeño y no la gestión por objetivos.

Ocurre que, normalmente, la gestión por objetivos y la evaluación del desempeño se utilizan conjuntamente insertadas ambas herramientas en una gestión integrada de los Recursos Humanos, donde la gestión por objetivos sistematiza metodológicamente el qué se logra, y la evaluación del desempeño el cómo se logra, de ahí que normalmente ambas herramientas queden vinculadas.

Pero, a pesar de su clara vinculación, siempre hay que diferenciar la evaluación cuantitativa de los objetivos alcanzados de la evaluación cualitativa referida a la descripción de las conductas laborales, tomando como referencia no los objetivos a alcanzar, sino las competencias y habilidades a desplegar por los colaboradores.

* Papel del mando en la evaluación

El mando, que en definitiva es el responsable de la evaluación, aunque ésta se haga de forma conjunta, deberá plantear la situación con los siguientes condicionantes:

  • Objetividad y equidad en la opinión, con relación al trabajo realizado por el colaborador para la consecución de los objetivos marcados.
  • Reconocimiento real y descriptivo del trabajo realizado, haciendo constancia de las aportaciones realizadas por el colaborador, su esfuerzo e involucración por alcanzar los objetivos marcados.
  • Retroinformación, describiendo los puntos fuertes que se han puesto de manifiesto en la actuación del colaborador, reconociendo para incidir directamente en su autoestima, y reforzando dichas conductas como hábito de reacción.
  • Apoyo al desarrollo y progreso del colaborador, en la medida en que la entrevista conlleva reflexión técnica acerca de las actuaciones ejecutadas para el logro de los objetivos, está implícito el aprendizaje, con lo cual las áreas de mejora detectadas en el colaborador deberán plantearse como un apoyo a su desarrollo y progreso.

* Papel del colaborador en la evaluación

Por parte del colaborador, su planteamiento durante la entrevista o fase final de evaluación de resultados, debería considerar los siguientes aspectos:

  • Pedir y dejar clara constancia de su actuación a lo largo del período, en términos objetivos.
  • Aclarar qué derivaciones tiene la evaluación con relación a su posicionamiento en la organización, tanto desde el punto de vista de la retribución variable asociada a la consecución de los objetivos, como las políticas de promoción y las acciones de formación que podrían articularse en función de los resultados de la evaluación.

* Finalidad de la evaluación

La finalidad de la fase de evaluación en el desarrollo de la gestión por objetivos será:

  • Medir los resultados finales específicos del colaborador, tomando como referencia la cuantificación de los objetivos marcados en la fase o entrevista de planificación. Requiere consensuar el nivel de cumplimiento de los distintos objetivos motivo de evaluación, utilizando para ello los elementos de medida y control acordados y las especificaciones cuantitativas definidas en los distintos parámetros cuantitativos que se concertaron.
  • Ceñirse a la evaluación cuantitativa, no convirtiéndola en una evaluación de tipo cualitativo pues para ello deberá utilizarse la evaluación del desempeño y no la gestión por objetivos.
  • Integrar el resultado en los sistemas de gestión de Recursos Humanos de la empresa, fundamentalmente en:
    • La retribución variable, asociada al grado de cumplimiento de los objetivos individuales, al margen de la retribución fija que define la posición.
    • El tránsito del evaluado por la estructura organizativa, en función de sus resultados y puntos fuertes manifestados objetivamente a lo largo de su actuación, buscando su mejor ubicación en beneficio de ambas partes, dentro de un diseño integral de políticas de promoción y planes de carrera individuales.
    • Articular las acciones de formación derivadas de las áreas de mejora que se han puesto de manifiesto, en función de las distintas dificultades que el colaborador ha tenido para ejecutar sus actuaciones encaminadas al logro de sus objetivos.Durante el proceso por el que se articula la gestión por objetivos, se pone de manifiesto la problemática de cada colaborador concreto a la hora de alcanzar sus objetivos, y parte de dicha problemática vendrá directamente derivada tanto de su necesidad de incorporar conocimientos técnicos, como de habilidades y competencias.
  • Configurar y potenciar la relación mando–colaborador, presidida por la profesionalidad que conlleva una colaboración real y pragmática, donde hay una corresponsabilidad de resultados enmarcada en una utilización de la comunicación, encaminada a la constatación de la realidad y al logro de resultados.

* Contenido de la entrevista de evaluación

La secuencia de la entrevista o fase de evaluación final será:

  • Revisar las fases previas a la evaluación (planificación y seguimiento), con la finalidad de contextualizar adecuadamente la misma, incluyendo en el caso de que así sea posible, las evaluaciones del anterior período completo de la gestión por objetivos, y por tanto pueda servir de marco de referencia situacional.
  • Proceder a la evaluación cuantitativa en cuanto tal, determinando el específico grado de consecución de cada uno de los objetivos marcados, expresado en términos numéricos.
  • Revisar la problemática detectada que ha incidido negativamente en el logro de los objetivos planificados, sin que ello implique un cambio en la evaluación cuantitativa.
  • Determinar el marco de reflexión operativo para identificar los objetivos y diseñar los planes de acción que posibiliten su logro en el próximo período de la gestión por objetivos, teniendo en cuenta que la evaluación final o última fase enlaza directamente con la primera fase de planificación del siguiente período de planificación de nuevos objetivos.

TEMA 4: CUADRO DE MANDO PARA LA GESTIÓN DE PERSONAS

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1.0: INTRODUCCIÓN

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I INTRODUCCIÓN

Si una compañía pierde su capital o sus activos, con un buen proyecto empresarial podría sobrevivir; pero si, aun conservando los activos, pierde a su personal y al equipo directivo, difícilmente podrá sobrevivir. Entrado ya el siglo XXI, estamos ante la evidencia de que el éxito de la empresa depende, en gran medida, de los conocimientos, las competencias del personal, en definitiva, del equipo humano.

Hoy en día, la mitad de la población trabajadora está empleada en pequeñas y medianas empresas, que no disponen de un departamento específico de Recursos Humanos. El primer garante de la función de Recursos Humanos es y ha sido el jefe, el directivo, quien ha tenido que hacer uso de profesionales de Recursos Humanos internos o externos de la empresa.

El profesional de la empresa, tenga o no Departamento de Recursos Humanos, necesita indicadores comparativos o de tendencia, que le informen sobre el éxito de su gestión, y la aportación de valor que supone cada una de sus decisiones. El directivo necesita comparar su gestión consigo mismo, con el mercado y con sus competidores.

Surge la necesidad, por tanto, de definir parámetros y elaborar indicadores comprensibles y utilizables por los profesionales de cualquier organización, conformando el “Cuadro de Mando”, como herramienta de reflexión, análisis y ayuda a la toma de decisiones y al seguimiento efectivo de los parámetros que se desea tener bajo control.

2.0: IMPORTANCIA DE LAS MEDICIONES

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II IMPORTANCIA DE LAS MEDICIONES

Mientras existen numerosos métodos aceptados universalmente para cuantificar y evaluar la rentabilidad de las inversiones realizadas, tanto en mejoras productivas tangibles (técnicas o tecnológicas), como en inversiones de carácter financiero, en el ámbito de la gestión de Recursos Humanos, o no se conocen, o se utilizan con poca frecuencia.

Los costes de personal se consideran, en la mayoría de los casos, un gasto necesario para la organización, al que no se le exige justificación. Y como sabemos, lo que no se mide no se gestiona.

Renunciar a priori a la utilización de los sistemas de medición supone resignarse a no contrastar el progreso del desarrollo del capital humano y de los sistemas con los que cada organización se dota para gestionarlos adecuadamente.

El modelo en que se basa el Cuadro de Mando parte de un enfoque genérico respecto a la función de gestión de los recursos humanos, cuya responsabilidad corresponde a todos los directivos y mandos que tienen a su cargo un equipo de personas, y no sólo a los responsables de recursos humanos.

* Cuadro de mando para la gestión de personas

El cuadro de mando para la gestión de personas es algo más que una mera “yuxtaposición” de indicadores que informan de la evolución de los aspectos más relevantes en materia de Recursos Humanos de una empresa.

El concepto de cuadro de mando como instrumento de información y control de la gestión existe desde principios de los años setenta. Sin embargo, los cuadros de mando que se han utilizado tradicionalmente carecen de integración, ya que los diferentes indicadores no suelen estar relacionados entre sí. Ello reduce enormemente el valor de análisis de la información, en la medida en que no se reflejan de forma clara las relaciones causa-efecto que existen entre los indicadores.

La estructura del cuadro de mando para la gestión de personas se inspira en el concepto del Balanced ScoreCard (o Tarjeta de Indicadores expuestos como balance), propuesto por R. Kaplan y D. Norton, que en la actualidad constituye uno de los instrumentos más utilizados en la identificación de indicadores para el control de la gestión.

Los autores plantean un completo sistema en el que las relaciones con el cliente son, a largo plazo, el eje sobre el que se sustenta el futuro éxito empresarial. Este planteamiento difiere de los modelos tradicionales inspirados en la contabilidad financiera, basados en la elaboración de informes anuales y trimestrales, que normalmente sólo reflejan información sobre aspectos ya pasados de la gestión.

El sistema contempla tanto indicadores financieros, que reflejan resultados de la gestión pasada, como medidas de inductores de la gestión, que permiten obtener una proyección a futuro, mediante la evaluación de tres perspectivas adicionales:

  • La de los clientes.
  • La de los procesos internos.
  • La del desarrollo de las personas.

Dicho de otro modo, los directivos de una empresa deberían plantearse que los resultados financieros son el fruto de crear valor para sus clientes, presentes y futuros. Esto, a su vez, puede lograrse potenciando adecuadamente las capacidades internas de la organización, invirtiendo en el personal y en la mejora de los sistemas y procedimientos. La traslación de este modelo general a nuestro cuadro de mando, en el que se pretende evaluar la gestión de las personas y su contribución al negocio, supone por parte del directivo responder a cinco cuestiones clave:

Fig. 1. Gestión de las personas asociada a la gestión del negocio

La respuesta a cada una de estas cinco perspectivas permitirá ir desarrollando una estructura de información, que irá configurando el tronco de un árbol, en cuyas ramas y hojas se encontrarán los indicadores que den respuesta a cada pregunta.

Esta estructura de información deberá servir para evaluar la gestión de las personas de forma integrada con el resto de las responsabilidades asociadas a la gestión del negocio.

3.0: LOS ACCIONISTAS

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III LOS ACCIONISTAS

3.1: La creación de valor y la gestión de los Recursos Humanos
3.2: Indicadores para la medición de valor de la empresa y de generación de valor para el accionista

3.1: La creación de valor y la gestión de los Recursos Humanos

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Cada vez más las empresas tienen la necesidad, e incluso la presión, de orientar su gestión para tratar de maximizar el valor de la inversión de sus accionistas. Los motivos que han provocado este fenómeno son de muy diversa naturaleza y origen, pudiéndose todos ellos enmarcar en lo que los expertos han venido a denominar “el despertar de los accionistas”.

Este fenómeno ha venido a producir, entre otros efectos y al margen de otras consideraciones, que en los últimos años se haya desarrollado un interés especial por la llamada Gestión basada en el Valor (Value Based Management), hasta el extremo de poderse decir que existe en estos momentos una especie de fiebre o moda en las empresas por implantar algún sistema de gestión basado en el valor.

Si se compara el valor de mercado (tomado como el valor de la cotización bursátil de la acción por el número de acciones) y el valor contable de las principales compañías líderes en el mundo, se podría ver la magnitud que representa la diferencia entre ambos valores. La totalidad de este diferencial entre el valor de mercado y el valor contable, representa lo que usualmente se ha denominado “fondo de comercio” y que, en la actualidad, en el entorno de la gestión del conocimiento, numerosos autores denominan capital intelectual o “el conocimiento de la empresa”.

Por tanto, si queremos conocer cómo la gestión de los recursos humanos puede generar valor a la empresa, necesitaremos conocer cómo éstos inciden en la generación de ese fondo de comercio y/o capital intelectual en una organización.

Para entender mejor este efecto, en la figura 2 (página siguiente) se presenta el modelo INTELECT, que recoge de forma comprensible todos los elementos, tangibles e intangibles que pueden generar valor para la empresa.

Fig. 2. Modelo INTELECT. El valor de la empresa

El modelo incluye otro tipo de activos de la empresa que van más allá de los valores de la contabilidad tradicional (activos financieros y físicos), y que acercan el valor contable de la empresa a su valor de mercado:

  • Capital Humano. Se refiere al conocimiento (explícito o tácito) útil par la empresa que poseen sus personas y equipos, así como su capacidad para regenerarlo. La empresa no lo posee ni lo puede comprar, sólo alquilarlo durante un período de tiempo.
  • Capital Estructural. En la medida en que el conocimiento latente en las personas y equipos de la empresa consiga ser explicitado, sistematizado e internalizado por la organización, se puede hablar de capital estructural. Por tanto, el capital estructural permanece en la empresa de forma independiente a la rotación del personal.
  • Capital Relacional. Se refiere al valor que tiene para una empresa el conjunto de relaciones que mantiene con el exterior. La calidad y el desarrollo sostenido de su base de clientes, junto con su potencialidad para generar nuevos clientes en el futuro, constituyen cuestiones claves para su éxito.

A la vista de la figura 2, veremos los tipos de indicadores que pueden utilizarse en la generación de valor para el accionista:

  • Indicadores de medición del valor de la empresa: de carácter puramente financiero, servirán al directivo para evaluar cómo la globalidad de su gestión, incluida la de personal, incide en el valor de la empresa y en la generación de valor para el accionista. Se podría decir que estos indicadores son una medida directa de la generación de valor para el accionista.
  • Indicadores pertenecientes al balance de los activos tangibles (financieros y físicos). En nuestro caso, estarán constituidos por las variables o indicadores relacionados con la cuenta de resultados financiera, que reflejan con mayor claridad la contribución de nuestra gestión de personal a los resultados económicos.
  • Indicadores de evaluación de los activos intangibles (capital humano, relacional y estructural). Nos permitirán obtener información sobre la potencialidad de la organización en generar resultados en un plazo futuro. En este caso, se podría decir que estos indicadores constituyen una medida indirecta de la generación de valor para el accionista.

Según Leif Edvinsson, Director de Capital Intelectual de Skandia, “una corporación es como un árbol. Hay una parte que es visible (las frutas) y una parte que es oculta (las raíces). Si solamente te preocupas por las frutas, el árbol puede morir.

Para que el árbol crezca y continúe dando frutos, será necesario que las raíces estén sanas y nutridas. Esto es válido para las empresas: si sólo nos concentramos en los frutos (los resultados financieros) e ignoramos los valores escondidos (intangibles), la compañía no subsistirá en el largo plazo”.

En la figura 3 (página siguiente) se expone la forma en que el Capital Humano puede generar valor en la empresa, teniendo en cuenta el Modelo Intelect.

Desde una perspectiva de la gestión de las personas, el mejor modo de garantizar el valor financiero a largo plazo para los accionistas, consiste en orientar la estrategia hacia una búsqueda coordinada de valor para los empleados (capital humano), clientes (capital relacional) y procesos (capital estructural).

Fig. 3. La creación de valor y la gestión de los recursos humanos

Los indicadores de capital relacional y capital estructural constituyen una medida indirecta que relaciona los indicadores propios de la gestión del personal y los indicadores de medición del valor para el accionista, objeto de este capítulo.

Con esta finalidad, en los apartados de este tema, correspondientes a “Los clientes externos” (punto V) y “Los procesos y capacidades para la gestión de personas” (punto VII), se proponen respectivamente diversos indicadores relacionados con la medición del capital relacional y estructural.

3.2: Indicadores para la medición de valor de la empresa y de generación de valor para el accionista

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El valor de mercado de una empresa se fija calculando el valor actual de sus acciones en bolsa. Para ello, se utilizan tres tipos de datos:

  • El valor nominal, que es la cifra asignada a los títulos de la empresa.
  • El valor contable, que resulta de dividir los fondos propios entre el número de acciones emitidas.
  • El valor de mercado, que expresa la cotización en bolsa.

A partir de estas cifras se pueden calcular los diversos índices que mostrarán el valor global de la empresa en el mercado y que serán tenidos en cuenta por los accionistas (dividendo por acción, política de dividendo o pay-out, beneficio de la acción o PER), en los cuales no vamos a profundizar.

Desde el momento en que se habla de maximización, se puede pensar que cuanto más valor mejor. Pero no parece lógico evaluar los resultados obtenidos, sin considerar los recursos invertidos para ello.

Por ello, el análisis del valor presenta muchas ventajas con respecto a las medidas tradicionales de resultados de las empresas comentadas anteriormente. La principal ventaja consiste en la comparación de los resultados obtenidos con los recursos utilizados, entre éstos, los recursos humanos.

Ésta es la razón para la utilización del indicador “Valor de Mercado Añadido” (VMA), que es la diferencia entre el Valor de Mercado (VM) y el Valor Contable (VC):

Valor de Mercado Añadido
VMA = VM – VC

El valor de mercado recoge los resultados esperados en todos los ejercicios futuros de la empresa y, por tanto, es una medida de rentabilidad esperada en el resto de vida de la empresa. Por ello, se constituye como una medida a largo plazo.

Analizar el valor de mercado añadido permite a las empresas gestionar y aumentar la riqueza que generan. Empresas como Siemens, Endesa, Unilever, Marriot, ATT y muchas otras utilizan mediciones para realizar este tipo de análisis, como herramienta para llevar a cabo una evaluación de la situación y de los recursos utilizados.

Hasta el momento, se ha analizado la generación de valor para el accionista, simplificando la cuestión y refiriéndola a las acciones de una sociedad en el caso de que ésta cotice en bolsa. Cuando esto no ocurra, se necesitarán otro tipo de mediciones basadas en los elementos de la contabilidad financiera.

4.0: LA CUENTA DE RESULTADOS Y LA GESTIÓN DE LOS EMPLEADOS

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IV LA CUENTA DE RESULTADOS Y LA GESTIÓN DE LOS EMPLEADOS

Las preguntas que cualquier directivo puede y debe formularse con relación a la cuenta de resultados en la que inciden los recursos humanos que gestiona son:

  1. ¿Cómo deberíamos evaluar el impacto de la gestión de las personas en la cuenta de resultados?
  2. ¿Qué tipo de indicadores financieros deberíamos utilizar para medir el resultado generado por los empleados?

* Evaluación del impacto de la gestión de personas en la cuenta de resultados

Antes de responder a la primera pregunta, vamos a ver unos ejemplos en los que una adecuada gestión de los empleados puede suponer un impacto positivo en los resultados:

  • Reducir el número de niveles jerárquicos existentes entre la alta Dirección y los empleados de base. En la medida que los empleados sean capaces de asumir una mayor responsabilidad por sí mismos, esto permitirá un consiguiente ahorro en costes para su empresa.
  • Fomentar una cultura de conocimiento y aprendizaje compartido en cualquiera de los niveles de la organización, que produzca un aumento de productividad, eliminando esfuerzos innecesarios de competencia interna.
  • Mejorar las competencias y actitudes de los empleados, de manera que se pueda disponer de personas adecuadas en cada momento, conscientes de sus áreas de mejora individual. Esto redundaría en una mayor velocidad de adaptación a los cambios y, por consiguiente, en una mayor capacidad para aprovechar las oportunidades que presente el mercado.

Entre estos ejemplos se encuentran muy distintos tipos de actuaciones. Del análisis de cada una de ellas se puede deducir que:

  • El impacto no es necesariamente directo sobre la propia cuenta de resultados, existiendo elementos que se deben considerar a la hora de establecer las relaciones existentes entre dichas actuaciones y su repercusión económica.
  • Cada una de las actuaciones tomadas como ejemplo, pueden ubicarse en diferentes “perspectivas” (según la representación de la figura 1 de páginas anteriores).

Por tanto, la respuesta a la primera pregunta, no se puede responder sólo desde dentro de la perspectiva financiera. La respuesta se encontrará cuando se hagan “entrar en juego” las diferentes perspectivas planteadas (accionistas, clientes internos y externos, procesos, etc.) y las relaciones causa-efecto existentes entre las variables que las conforman.

Este hecho sugiere la necesidad de reflexionar sobre cuáles son dichas relaciones causa-efecto e identificar los inductores de la actuación de los recursos humanos que pueden establecerse dentro de cada perspectiva.

Fig. 4. Actuaciones de recursos humanos en relación con las distintas perspectivas

* Indicadores para la medición

Para la segunda pregunta formulada al inicio de este punto, sí es posible encontrar la respuesta dentro de la perspectiva financiera.

Un somero análisis de la diversidad de sectores existentes, pone de manifiesto el diferente peso que el coste y las inversiones en recursos humanos representan con relación al volumen de negocio total de las empresas.

Ejemplo:
El porcentaje que el coste de personal representa es distinto según los sectores de actividad de las empresas:

Sector Consumo entre el 7% y el 12%
Sector Consultoría entre el 40% y el 60%
Sector Transporte entre el 40% y el 50%
Sector Alimentación entre el 15% y el 25%

Esta situación lleva a pensar que el valor de los indicadores que se pueden utilizar como referencia dependerá, en gran medida, del sector en que se encuadren y de la actividad de la empresa.

La propuesta consistiría en la utilización, tanto de indicadores de medición del valor añadido de los recursos humanos, como la consideración de las inversiones y gastos asociados a la función. Ello permitirá evaluar el impacto económico que se pretende conseguir con la estrategia de recursos humanos elegida:

Para la construcción de los indicadores anteriores deberán tenerse en cuenta los criterios establecidos para el cómputo de los diferentes colectivos que componen la plantilla, así como los diferentes tipos de relación laboral del personal que desempeña sus funciones en la empresa (contratación fija, a tiempo parcial, etc.).

5.0: LOS CLIENTES EXTERNOS

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V LOS CLIENTES EXTERNOS

Las relaciones de cualquier empresa o unidad de negocio con sus clientes, canales de distribución, proveedores, competidores, etc. son un activo intangible, ya que éstos significan el valor que tienen el conjunto de las relaciones que la empresa mantiene con su entorno exterior.

En este sentido, la introducción del concepto de Capital Relacional trata de definir y establecer pautas que permitan medirlo y evaluarlo de forma adecuada.

Entre todos los agentes externos con los que se relaciona la empresa, debemos fijarnos en los clientes, pues se puede afirmar que la calidad y el desarrollo sostenido de la base de los clientes y la potencialidad para generar nuevos clientes en el futuro, son cuestiones claves para el éxito de cualquier empresa. Es por ello que, en este apartado, se proponen, de forma breve, diversos indicadores de los mismos, que serán utilizables en función de los objetivos y posicionamiento en el mercado y de la estrategia comercial, de marca, producto, etc.

Aunque a priori los indicadores asociados a la medición del capital relacional, no inciden directamente en la función de recursos humanos, resulta aconsejable su conocimiento y comprensión, dada su posición estratégica en la empresa.

  • Cuota de mercado. Indicadores que reflejan la proporción de ventas que realiza una unidad de negocio, con relación al total de ventas del mercado considerado.
  • Incremento de clientes. Indicadores que evalúan la tasa de ganancia de nuevos clientes o negocio de la propia unidad.
  • Retención de clientes. Indicadores que miden el grado de retención o mantenimiento de las relaciones con los clientes actuales.
  • Satisfacción del cliente. Para evaluar el nivel de satisfacción de los clientes, en primer lugar es necesario un conocimiento de sus necesidades y de los aspectos que valoran en los productos o servicios de la empresa.
  • Rentabilidad de los clientes. Indicadores que evalúan la conveniencia de satisfacer todas las demandas de los clientes y determinar qué clientes no son relevantes desde el punto de vista de su rentabilidad.

6.0: LOS EMPLEADOS O CLIENTES INTERNOS

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VI LOS EMPLEADOS O CLIENTES INTERNOS

La tendencia actual en la mayoría de las empresas es hacia la eliminación de aquellas tareas de carácter repetitivo, donde es posible automatizar los procesos de trabajo e incluso, donde la realización de esfuerzos inversores permite sustituir las tareas desempeñadas por personas, por sistemas automáticos.

Esta transformación puede observarse tanto en empresas productivas, donde las operaciones pueden ser controladas por ordenadores, como en empresas de servicios, donde los sistemas de “autoservicio” permiten a los consumidores servirse por sí mismos. Esta evolución está provocando un cambio con relación al significado del valor añadido de las aportaciones de los trabajadores a las empresas. En un entorno cada vez más competitivo, el valor diferencial de los recursos humanos debe radicar, no tanto en el desarrollo de un trabajo físico, sino en su aportación de valor, es decir, las ideas que se aportan para la mejora de los procesos de trabajo o en la calidad de las actuaciones ante los clientes.

La importancia de medir el Capital Humano se centra con esta reflexión en la necesidad de identificar y evaluar las distintas causas que pueden incidir de una forma más directa en la maximización de las aportaciones de los individuos a sus organizaciones.

Los elementos más significativos que pueden ser considerados a la hora de analizar las aportaciones de los empleados y que, por tanto, conformarán una parte del Cuadro de Mando Integral, son:

  • La satisfacción del empleado
  • La mejora de las competencias
  • La excelencia en el desempeño
  • La mejora de la productividad
  • La fidelización del empleado

6.1: La satisfacción del empleado

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Muchas empresas disponen de encuestas que miden el nivel de satisfacción general de sus empleados, otorgándoles una gran importancia.

Parece lógico pensar que, en la mayoría de los casos, un alto nivel de satisfacción de los empleados constituye una exigencia importante si se quieren obtener elevados niveles de productividad y calidad o excelencia en el desempeño.

Resulta usual que algunas empresas midan la satisfacción de sus empleados realizando encuestas de carácter anual.

Normalmente, los principales conceptos que éstas consideran suelen incluir los aspectos que se detallan a continuación:

  • Nivel de compromiso con el proyecto empresarial.
  • Nivel de satisfacción con relación a los jefes que les dirigen.
  • Nivel de acceso a formación para poder desempeñar adecuadamente su trabajo.
  • Nivel de reconocimiento por la realización del trabajo.
  • Nivel de satisfacción general con la empresa.
  • Nivel de satisfacción con el equipo de trabajo.
  • Nivel de motivación con la retribución percibida.

Si en la empresa existe una herramienta de esta naturaleza y se utiliza de forma sistemática, sus resultados podrán incluirse como indicadores en el cuadro de mando integral. A continuación se facilitan una serie de cuestiones que, bien planteadas, valoradas y ponderadas, podrían constituir un indicador para la valoración y seguimiento de la motivación de las personas en la organización:


Mediante una valoración de las preguntas anteriores, utilizando una escala de 1 a 5 (donde 1 sería máxima insatisfacción y 5 máxima satisfacción), se puede construir el siguiente indicador:

En algunas ocasiones, las empresas efectúan encuestas en el momento de la salida voluntaria de sus empleados, para analizar las causas. En ese caso, sería conveniente la construcción de un indicador alternativo, que evalúe de forma indirecta el nivel de satisfacción de sus empleados, a través del análisis de dichas causas.

6.2: Mejora de las competencias

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Como ya se sabe, una competencia es una característica subyacente que está relacionada con una actuación determinada en el trabajo, siendo las competencias diferenciadoras las que marcan las diferencias entre los empleados con una actuación de éxito, de aquellos con un desempeño normal o adecuado.

Las competencias pueden ser motivos, rasgos de carácter, concepto de uno mismo, conocimientos, comportamientos, etc., es decir, cualquier característica del individuo que se pueda medir de un modo fiable. Modificar las competencias relacionadas con actitudes y valores resulta una tarea difícil, pues éstas empiezan a desarrollarse en los primeros años de nuestra vida, aunque se puede conseguir, tras un proceso largo, difícil y costoso. Los conocimientos y comportamientos son más fáciles de cambiar en la persona, ya que se pueden formar y adiestrar con más facilidad.

El significado de mejorar las competencias debe ir más allá de la formación tradicional (asistencia a cursos), debiendo abarcar otros ámbitos del aprendizaje organizacional (aprendizaje en el propio puesto de trabajo, trabajo en proyectos o equipos específicos, programas de rotación, sistemas de evaluación, etc.).

Se trata, en este caso, de evaluar los esfuerzos de perfeccionamiento de las competencias de las personas, a través de la aportación de conocimientos, habilidades y actitudes.

Los sistemas de evaluación por competencias permiten analizar el perfil profesional del puesto (competencias deseadas), el perfil profesional de las personas que integran la empresa (competencias deseadas) y su evolución a lo largo de su carrera profesional.

En este caso, los indicadores que se proponen a continuación permiten conocer la evolución de la mejora conseguida en un período de tiempo:

En la construcción de estos indicadores se ha considerado que la empresa evalúa las competencias de las personas en una escala de 1 a 5, debiendo aplicar las modificaciones oportunas en función del escalado utilizado por la empresa.

Cuando en la empresa no existan sistemas implantados para la gestión por competencias, existen algunos indicadores indirectos que también permiten conocer la evolución de las capacidades de la organización:

  • Indicador de movilidad funcional: medida en base a los empleados que aceptan la oferta realizada por la empresa para ocupar otros puestos de trabajo o responsabilidades.
Indice de movilidad funcional =  
Nº de cambios en puestos de trabajo X 100%
Nº de empleados
  • Indicador de experiencia: mide las competencias adquiridas por la plantilla a lo largo de los años de trabajo.
Índice de experiencia =
Años de experiencia del personal
Nº de empleados

6.3: Excelencia en el desempeño

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Los inductores anteriormente citados, de satisfacción del empleado y de mejora de las competencias, no generan beneficios directos por sí mismos. Sin embargo, el aumento de sus indicadores conllevará un efecto positivo sobre el nivel de desempeño de las funciones desarrolladas por las personas en su puesto de trabajo.

Cada vez más organizaciones disponen de procesos formales para evaluar el desempeño de sus empleados. A través de estos procesos, cada directivo o mando analiza de forma periódica el nivel de desempeño alcanzado por los empleados que tiene a su cargo.

Al objeto de establecer indicadores que evalúen el nivel de desempeño global obtenido por el conjunto de empleados, se propone, como en los casos anteriores, el siguiente indicador:

En la construcción de este indicador se ha considerado que la empresa evalúa el nivel de desempeño de las personas en una escala de 1 a 3, debiendo aplicar las modificaciones oportunas en función del escalado utilizado por la empresa.

Asimismo, es conveniente discriminar entre los niveles de desempeño definidos (3 – óptimo, 2 – satisfactorio, 1 – insatisfactorio), según los siguientes casos:

  • Número de empleados con nivel de desempeño óptimo, con relación al número de personas evaluadas.
  • Número de empleados con nivel de desempeño satisfactorio, con relación al número de personas evaluadas.
  • Número de empleados con nivel de desempeño insatisfactorio, con relación al número de personas evaluadas.

6.4: Mejora de la productividad

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Existen numerosas formas de medir la productividad.

Una forma consistiría en relacionar el resultado producido por los empleados, con el número de empleados utilizados para producir ese resultado. Por tanto, el indicador más inmediato consistirá en dividir los ingresos totales por el número de empleados de la empresa:

Índice de productividad =
Volumen de negocio
Nº de empleados

La consecuencia inmediata que puede obtenerse de este indicador es que existen dos formas de alcanzar un determinado objetivo de productividad. La primera, consistiría en aumentar el numerador, sin aumentar el denominador. La segunda, sería reducir el denominador, lo que parece que podría producir beneficios a corto plazo.

No hay que obviar los riesgos de este tipo de medidas y la posibilidad de estar comprometiendo el futuro de la compañía a medio y largo plazo.

6.5: Retención y flexibilidad

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Se entiende el objetivo de muchas empresas de retener a los empleados que son de interés para la organización. Al mismo tiempo, una de las razones más habituales para que un empleado quiera abandonar la organización es la falta de retos y oportunidades de desarrollo profesional, o bien la falta de aceptación o reconocimiento de las competencias y cualidades de los jefes por parte de los propios subordinados.

Conviene especificar que al hablar de rotación se debe tener en cuenta y considerar, tanto sus facetas negativas para la empresa (con el objetivo de mejorarlas), como las positivas que se pretendan por parte de la Dirección de la empresa.

A nivel organizacional, el indicador que se acostumbra a utilizar es el índice de rotación:

Ejemplos de excesiva rotación dentro del ámbito empresarial se encuentran en las empresas de la Nueva Economía, cimentadas en las nuevas tecnologías. Algunas pueden ver cómo en un año se renueva el 70% de la plantilla, aunque la media suele ser de un 30%. Estas cifras indican la pérdida de conocimiento, el capital más preciado en las empresas en la actualidad.

En cualquier caso, la alta rotación de profesionales cualificados es un importante problema al que se enfrenta la empresa española en el siglo XXI.

Para medir la flexibilidad, se deben considerar dos aspectos: disponibilidad y capacidad de movilidad. Con tal fin, podrá facilitar la labor de evaluar la flexibilidad en las organizaciones, disponer de inventarios de los perfiles profesionales de los empleados (que facilitarán la tarea de construir los índices de competencias ya mencionados), así como analizar las posibilidades reales de movilizar a los individuos que poseen esas competencias.

Una vez realizado el análisis de movilidad propuesto, a través del siguiente indicador, se puede evaluar el nivel de flexibilidad existente:

Índice de flexibilidad: capacidad de la empresa de adaptar su estrategia y modificar su curso de acción, en caso de enfrentarse con acontecimientos inesperados. Tiene en cuenta a las personas que se encuentran habilitadas para desempeñar otros puestos de trabajo y que poseen cierta movilidad funcional dentro de la organización.

7.0: LOS PROCESOS Y CAPACIDADES DE GESTIÓN DE LAS PERSONAS

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VII LOS PROCESOS Y CAPACIDADES DE GESTIÓN DE LAS PERSONAS

El planteamiento de esta perspectiva considera la empresa como un conjunto de procesos.

Un proceso se puede definir como:

Conjunto de actividades que recibe una o más “entradas”, genera valor añadido y suministra un producto o servicio a un cliente, externo o interno.

En definitiva, es un conjunto de actividades que producen un resultado con valor para el cliente.

Ejemplo:
Un pedido (entrada) sigue un proceso, cuyo resultado es la entrega del producto al cliente.

Conviene distinguir entre los procesos industriales (productivos) y los procesos de negocio. Los procesos de negocio pueden dividirse, a su vez, en:

  • Procesos operacionales: aquellos que enlazan directamente con el cliente externo; por ejemplo, los procesos relacionados con productos y servicios.
  • Procesos de soporte: aquellos que tienen como cliente interno al propio personal; por ejemplo, los procesos de recursos humanos, de gestión y control, etc.

Con frecuencia, los procesos industriales son consecuencia de un detallado diseño. Normalmente, los procesos y los sistemas que sirven para gestionar al personal se han desarrollado a lo largo del tiempo, de una manera informal, acompañando el crecimiento de la actividad o área de responsabilidad, sin considerar el impacto que éstos tienen en el cliente externo, que es en definitiva, el garante del negocio. Por tanto, la cuestión a plantear, si es verdad que se reconoce la importancia del personal como factor clave de éxito, es conocer cuáles son los procesos que están incidiendo en el rendimiento de las personas y analizar el impacto de las actuaciones y decisiones que se toman, con relación a los empleados.

7.1: Indicadores para la medición
7.2: Indicadores de capital estructural
7.3: Las capacidades para la gestión del personal

7.1: Indicadores para la medición

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Los procesos y prácticas de gestión de las personas que afectan de forma más directa a su rendimiento y que, por tanto, pueden tener mayor incidencia en los resultados de las unidades de negocio pueden ser:

  • Planificación de Recursos Humanos

    • Planificación de plantilla.
    • Reclutamiento y selección.
    • Desarrollo de carreras.
    • Planificación de la sucesión.
  • Formación y desarrollo

    • Análisis de competencias requeridas en el futuro.
    • Análisis de competencias actuales de la plantilla.
    • Identificación de diferencias.
    • Programas de formación y desarrollo.
    • Evaluación para el desarrollo profesional.
    • Evaluación de resultados.
  • Compensación y Beneficios

    • Política salarial.
    • Retribución fija y variable.
    • Beneficios empresariales.
    • Programas de reconocimiento.
    • Programas de atracción, retención y desvinculación.
  • Comunicación

    • Programas y acciones de comunicación.
    • Sistemas de información.

La medición, la actuación y las decisiones relativas a estos procesos no deben ser cuestiones privativas de las áreas funcionales de Recursos Humanos, sino que deben ser compartidas con los directivos y mandos, responsables de sus respectivas unidades de negocio.

La falta de garantía del cumplimiento de estos procesos por parte de los directivos no exime de la necesidad de evaluar su nivel de aplicación, si no se quiere tener incompleto el Cuadro de Mando.

A continuación se proponen un conjunto de indicadores para los procesos, sistemas y prácticas mencionados, que deberán permitir evaluar el nivel de implantación y la eficacia de cada uno de ellos en las empresas:

* Indicadores de Planificación de Recursos Humanos

  • Plantilla actual en relación con la necesaria para el nuevo ejercicio.
  • Porcentaje de empleados que tienen potenciales sucesores dentro de la organización.
  • Porcentaje de empleados que tienen identificadas nuevas responsabilidades en la organización.
  • Indicador de promociones: número de empleados promocionados en función del total de puestos ofertados.

  • Indicador de permanencia en el puesto: período de tiempo en que los empleados permanecen en su puesto de trabajo
    • Posiciones (vacantes) ofertadas: número de puestos vacantes a cubrir en un período de tiempo determinado, tanto por personal interno como externo.
    • Indicador de contratación externa: trabajadores que se incorporan a la empresa, tras el proceso de selección, para cubrir el puesto ofertado.

    • Indicador de duración de los procesos de selección: tiempo medio transcurrido en los procesos de selección. A efectos de cómputo, también se podrá considerar como el período de tiempo que transcurre desde la petición o solicitud de necesidades hasta la incorporación del candidato al puesto de trabajo.

    • Indicador de candidatos evaluados: personas evaluadas en relación con los puestos ofertados por la empresa.

    • Gasto medio de selección externa (por proceso).
    • Número de empleados que permanecen en la empresa transcurridos tres años.

    * Indicadores de Formación y Desarrollo

    • Indicador de esfuerzo en la formación: evalúa el nivel de esfuerzo o inversión que tienen las medidas empresariales utilizadas para llevar a cabo los programas presenciales o cursos de formación de sus empleados.

    • Tiempo de formación por empleado.
    • Porcentaje de empleados que participan en programas de formación y desarrollo profesional.
    • Gasto en programas de formación y desarrollo profesional en relación con el número de empleados.
    • Porcentaje de empleados que participan en programas de evaluación para el desarrollo profesional.
    • Porcentaje de empleados que participan en programas de evaluación de resultados.

    * Indicadores de Compensación y Beneficios

    • Importe de la retribución fija, en relación con la retribución total.
    • Importe de la retribución variable, en relación con la retribución total.
    • Retribución diferida, en relación con la retribución total.
    • Coste de la masa salarial del personal, en relación con la plantilla.
    • Indicador del coste salarial real del personal adscrito a convenios colectivos, en relación con el coste salarial según los límites establecidos en el mismo.

    • Indicador de reconocimiento: mide el esfuerzo que realiza la empresa en programas de reconocimiento de los esfuerzos de perfeccionamiento de las competencias de la plantilla.

7.2: Indicadores de capital estructural

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En el apartado relativo a los accionistas se planteó la conveniencia de utilizar indicadores de capital relacional y capital estructural en aquellos casos en los que se considerara necesario establecer una medición intermedia entre los indicadores relacionados con la gestión de personal y la generación de valor para el accionista.

En este apartado, nos referiremos al capital estructural, en el que se incluye conceptualmente el conocimiento sistematizado o “internalizado” por la organización.

En este sentido, se puede decir que capital estructural, es aquel que permanecería en la empresa de forma independiente a la rotación de personas. Dicho de otro modo, los gestores deberían visualizar el capital estructural como una forma de rentabilizar el conocimiento implícito en las personas, logrando mejoras en la eficacia de los procesos.

La elección de los indicadores más útiles para la empresa dependerá de aquellos aspectos de la gestión que realmente estén aportando valor, en función de la estrategia de la compañía.

A continuación se establecen los principales elementos que pueden significar generación de capital estructural en una compañía, realizando la elección teniendo en cuenta aquellos que sean aplicables en cada caso:

* Mejora de procesos de negocio: identificar y clarificar los procesos clave de la compañía que la distinguen de la competencia. El indicador sería:
Reducción del coste de los procesos productivos/inversión en mejora de procesos.

* Propiedad intelectual: medir y encuadrar los beneficios derivados de poseer determinados conocimientos empresariales que se encuentran protegidos legalmente. El indicador sería:
Porcentaje de volumen de negocio generado por las patentes registradas en los últimos tres años.

* Tecnología de productos: evaluar las metodologías que desarrolla la empresa, en la medida que sean elementos diferenciadores de sus productos y servicios, frente a los de la competencia. El indicador sería:
Porcentaje de volumen de negocio generado por nuevos productos o servicios durante los tres últimos años.

* Innovación de procesos: en qué medida la empresa sistematiza la innovación y la creatividad que se genera.
Gastos en I+D / gastos de producción.

7.3: Las capacidades para la gestión del personal

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El concepto de Cuadro de Mando Integral nos revela la importancia que tiene para cualquier empresa invertir para el futuro.

Además, el modelo plantea la necesidad de hacerlo, no sólo en las áreas tradicionales de inversión, como podrían ser las inversiones en nuevos equipos o para el desarrollo de nuevos productos. Las inversiones en equipos o en I+D son, ciertamente, importantes, pero es poco probable que por sí mismas sean suficientes.

De acuerdo al modelo planteado, la última perspectiva debe desarrollar objetivos e indicadores que proporcionen los cimientos sobre los que se sustenten las restantes perspectivas (figura 1 páginas anteriores).

Una vez que se han definido cada una de estas perspectivas en los diferentes capítulos, la pregunta a formular es: ¿Qué conceptos se deben considerar como “infraestructura” en el Cuadro de Mando Integral?

La respuesta se encuentra cuando se profundiza y se piensa en qué elementos de la gestión proporcionan la base para una mejor, más adecuada y correcta implantación de los procesos y prácticas que sirven para gestionar a las personas.

Las variables que componen esta infraestructura, serán los elementos realmente capacitadores que, en cada organización, proporcionan los efectos citados:

  • La estrategia de Recursos Humanos, que orienta tanto sobre el camino a seguir, como sobre la correcta elección y priorización de los sistemas y prácticas de Recursos Humanos, asegurando, de esta manera, que las políticas elegidas son coherentes y apoyan la consecución de los objetivos de negocio.
  • Los líderes, como responsables de la gestión de personas, deberían ser capaces de implantar los sistemas y prácticas de Recursos Humanos.
  • La cultura de la organización que, sin duda, es el elemento cuyo cambio resulta el más difícil de gestionar.

* La estrategia de Recursos Humanos

Teniendo en cuenta la importancia de las personas para los accionistas, clientes y empleados, se debería analizar el proceso de planificación estratégica de estos recursos.

Una organización no puede planificar el futuro eficazmente, sin tener muy en cuenta las capacidades que necesitará para satisfacer sus objetivos y estrategias. Cada estrategia de clientes, de productos o de mercado tiene sus implicaciones en las capacidades organizativas y de las personas.

Establecer indicadores en la organización, que evalúen la bondad de las actuaciones en materia de planificación estratégica de Recursos Humanos no resulta una tarea sencilla, porque se trata de procesos que requieren grandes dosis de inteligencia, experiencia y creatividad al mismo tiempo.

Al desarrollar un proceso de planificación estratégica, se empieza por analizar el sector de mercado y se decide dónde se desea estar posicionados, en el contexto de la organización global, su misión y objetivos.

Una vez están claros los límites y las estrategias principales a desarrollar, se empieza a analizar qué se necesita para conseguir estos objetivos estratégicos, es decir, analizar qué cambios se necesitan realizar en términos de:

  • La estructura, geografía, matriz, líneas de negocio, centros de recursos, etc.
  • Valores, normas, recompensas.
  • Capacidades: conocimientos, habilidades, actitudes y experiencia.
  • Procesos y sistemas.

Considerando que el propósito del cuadro de mando es aportar orientaciones para la construcción de sencillos indicadores de medición, se plantean un conjunto de preguntas abiertas que sirven de medida indirecta del grado de alineamiento de la estrategia de recursos humanos con los objetivos de negocio.

Ello, a su vez, permitirá evaluar la utilidad y funcionalidad del proceso, en cuanto al nivel de formalización, clarificación de la estrategia, conocimiento de la misma por parte de los agentes de la organización que la implantan, etc.

Mediante una valoración de las preguntas que aparecen con posterioridad y utilizando una escala de 1 a 5 (donde 1 sería máxima insatisfacción y 5 máxima satisfacción), se podrá construir un indicador de desarrollo estratégico de la función de Recursos Humanos.

Mediante este indicador se realiza una medición del proceso de planificación estratégica de Recursos Humanos, que permita mantener y sustentar la capacidad de cambio y mejora para la consecución de los objetivos de negocio.

* Liderazgo

El líder es necesario en todos los puestos de mando, cualquiera que sea su nivel de responsabilidad. Ya no basta con el conocimiento técnico o de negocio. Los empleados tienen cada día más inquietudes, hacen más preguntas, quieren saber por qué hacen las cosas y quieren participar en la mejora de la organización.

A esta responsabilidad del líder, se le unen otras presiones que le afectan, derivadas del negocio:

  • Necesidad de invertir en la actualización de conocimientos y habilidades.
  • Recortes de costes que afectan a los empleados.
  • Delegación de responsabilidades desde la sede central a las distintas unidades, etc.

Sin embargo, lo que se ha enseñado a los directores durante décadas está pensado para un mundo diferente, probablemente más ordenado y más predecible.

Las herramientas y las técnicas de dirección tradicionales están destinadas a organizar recursos para conseguir resultados en un mundo relativamente estable. Planificar, organizar, controlar y revisar: éste es el lenguaje de un director centrado en las tareas.

Estas habilidades son esenciales para que las cosas funcionen bien, pero, además, hoy en día se requiere una capacidad mucho más amplia por parte de las personas que ocupan un cargo de Dirección.

Se han realizado muchos estudios a partir de este enfoque de liderazgo. Aunque cada uno de ellos nos introduce una perspectiva distinta, un denominador común sobre el que coinciden la mayoría, es la necesidad de sustituir el hábito de “mandar” por la responsabilidad de dirigir.

Tomando como punto de partida la definición de Andrew Mayo, el líder es alguien que debe reunir los siguientes rasgos:

  • Visionario
  • Potenciador
  • Sabe tomar riesgos
  • Aprende
  • Entrenador
  • Colaborador

La utilidad de esta definición para el cuadro de mando reside en la idea, cada vez más extendida en la empresa de hoy (cuyas organizaciones tienden a establecerse sobre vínculos jerárquicos cada vez más diluidos), del papel de los responsables y líderes como facilitadores, gestores y definidores de prioridades, además de apoyar a sus equipos.

Estos rasgos, que definen el perfil objetivo del líder deseado para nuestro caso, son los que permitirán un auténtico crecimiento de los equipos humanos que gestionan y, por tanto, darán una mayor garantía en el logro de los objetivos del negocio establecidos. Metas a corto, medio y largo plazo, cuya consecución requiere la máxima contribución de todos para que puedan ser alcanzadas.

Partiendo de la definición de dicho autor, a continuación se propone una breve descripción de cada uno de los rasgos, así como diversas preguntas que sirven de guías para evaluar y medir las fortalezas y debilidades con relación al liderazgo:

* Visionario

En el mundo empresarial actual, en el que es necesario convivir en un entorno de incertidumbre, los líderes deben poseer la habilidad de visualizar mentalmente la imagen de la organización que desean crear. Esta visión debe ser compartida, de forma que guíe a los miembros de los equipos.

Ejemplo:
El éxito de la empresa sueca de mobiliario IKEA reside en tener una visión clara para mejorar la calidad de la vida diaria de todos, a través de un mobiliario bien diseñado y de bajo coste enfocado al cliente.

* Potenciador

El líder debe poseer la habilidad de dar a los colaboradores la responsabilidad sobre los resultados. La delegación exige, a cambio, conseguir los resultados consensuados.

Los beneficios de la delegación empowerment son evidentes: las personas que son potenciadas tienen que pensar por sí mismas, tomar decisiones propias y, por tanto, tienen la oportunidad de aprender de sus errores y de desarrollarse en la propia acción.

* Entrenador

Un elemento esencial que caracteriza a un líder es la capacidad de añadir valor a través de componentes que residen en otras personas de su organización.

En este sentido, los líderes tienen que gestionar sus equipos siendo claros en el reconocimiento de las fortalezas y debilidades de las personas con las que trabajan, con el objetivo de potenciar las primeras y minimizar las segundas.

* Saber tomar riesgos

En un entorno empresarial cambiante, es imprescindible la asunción de riesgos. Tanto el éxito como el fracaso, son la consecuencia de haber asumido un riesgo.

Evidentemente, en estos entornos deben existir formas en las que se fomente la toma de decisiones y se sepa calcular y asumir el riesgo de las mismas.

* Aprendizaje

Es importante que se potencie el aprendizaje, por parte de los líderes, y que éste represente un ejemplo para los demás y un objetivo en sí mismo para los propios líderes.

* Colaborador

Ésta constituye una de las características que adquiere especial relevancia para aquellos líderes que tienen relación funcional sobre un gran número de personas sobre las que no tienen jerarquía directa (por ejemplo, director de Recursos Humanos)

Mediante una valoración de los seis rasgos anteriores utilizando una escala de 1 a 5 (donde 1 sería máxima insatisfacción y 5 máxima satisfacción), se puede construir el índice de determinación de capacidades directivas, como indicador de evaluación de las capacidades propias de un directivo, conocimientos, habilidades, actitudes y experiencia:

* La cultura idónea

El poder potencial de los recursos humanos es totalmente dependiente de la existencia de una cultura organizativa que contribuya a la construcción de los valores necesarios para el éxito empresarial. Por ejemplo, si el éxito empresarial de una organización pasa por su capacidad de innovación, será necesario crear una cultura que fomente la curiosidad, la confianza, la asunción de retos y desafíos y el perdón de los errores, en lugar de la rigidez, la jerarquía y la burocracia.

Cultura significa la forma en que se hacen las cosas, es decir, la personalidad y el comportamiento de la organización.

La cultura es el producto de muchas influencias (historia, situación geográfica, influencia de los líderes, etc.) cuyo resultado deriva en un conjunto de normas o pautas de actuación, en algunos casos escritas y formalizadas y en otros, no.

Al igual que ocurre en las personas, cambiar los comportamientos y los hábitos es un proceso difícil de asimilar por muchas organizaciones.

En definitiva, cada organización tiene una cultura única, que se debe entender bien y con la que se trabajará si se quiere lograr el cambio.

La dificultad que entraña, en sí misma, la evaluación de los factores culturales no debe eximir de la necesidad de incluir aquellas variables que permitan evaluar la influencia de los rasgos culturales en los resultados finales, si no se quiere tener incompleto el cuadro de mando integral.

A la hora de establecer unas pautas para “medir” la contribución de la cultura en la organización, se propone la construcción de indicadores que, a través de un conjunto de preguntas, evalúen los siguientes elementos que inciden directamente en la configuración de unos determinados rasgos culturales:

  • Valores y creencias: evaluación de la existencia de un determinado “credo”.
  • Comunicación: cómo es el lenguaje de los empleados de la organización.
  • Comportamientos de la Dirección: cómo contribuyen éstos a la creación de una cultura deseada.
  • Normas de comportamiento: qué es correcto e incorrecto.

Mediante una valoración de las preguntas siguientes y utilizando una escala de 1 a 5 (donde 1 sería máxima insatisfacción y 5 máxima satisfacción), se puede construir un indicador de Idoneidad Cultural.

Este índice refleja los resultados obtenidos de los cuestionarios aplicados por la empresa sobre la cultura organizativa como factor clave de la creación de los valores necesarios para el éxito empresarial.