Smart city: Ciudades para ciudadanos inteligentes

que es y como crear una smart city

El término Smart City es como el término “sostenible“, “reciclable”, “economía circular”… Son palabras que se ponen de moda y comienzan a usarse por doquier, aunque muchas veces sin mucho criterio.

Cualquier ciudad que se precie, si se le pregunta a su alcalde, es una Smart City. A ver quién es el guapo que se atreve a decir que su ciudad no está a la vanguardia de las ciudades rompedoras.

Características de las smart cities

Y cuando se le pregunta al político en cuestión qué es lo que caracteriza a su ciudad para ser considerada como Smart City, se abre un abanico casi infinito, según la imaginación que tenga el entrevistado, desde el hecho de tener Wifi en las bibliotecas, poder ver en un móvil el horario de los autobuses, tener un canal de Whatsapp para que los ciudadanos pongan quejas de elementos estropeados en la ciudad,… hasta tener carril bici, placas solares en el ayuntamiento o farolas que se apagan cuando nadie pasa por ese parque.

Lo cierto es que todos ellos tendrá un punto de razón y es por ello por lo que decidimos en IMF Business School impartir una sesión para tratar de aclarar los términos de lo que se puede considerar una Smart City y poder así contar con una herramienta para centrar los esfuerzos en el caso de que se desee hacer de nuestra ciudad un ejemplo de ciudad inteligente.

¡Quiero ver la masterclass completa!

Pilares de una smart city

Así, según nuestro punto de vista (esto no es una ciencia exacta), una ciudad que quiera ser una Smart City debe asentarse en 6 pilares muy claros:

Una gestión eficiente y sostenible de la energía

En lo que corresponde a la gestión eficiente y sostenible de la energía, es evidente que los dos parámetros que serían más importantes serían los de la interconexión entre los puntos de producción y de consumo de energía y, obviamente, el que la energía sea renovable.

Así una ciudad ha de estar interconectada de tal forma que aquellos edificios o industrias que generen una determinada cantidad de energía, ya sea térmica o eléctrica, puedan cederlo a otros vecinos que lo necesiten.

Un ejemplo muy interesante de este tipo de cuestiones es el llamado district heating consistente en que una determinada industria que, por la razón que sea produce una gran cantidad de calor, pueda cederlo a otros vecinos que, por ejemplo, lo usen para calentar sus casas. Así, lo que a uno le sobra puede servir a otro. Este no es más que uno de los muchos ejemplos que podemos encontrar.

Unos servicios públicos inteligentes, un plan de movilidad sostenible

Otro de los elementos esenciales, como comentábamos serían los servicios públicos inteligentes, que permiten mejorar la experiencia del ciudadano al tiempo que se ahorra.

Pueden ser muy diversos, pero un ejemplo muy interesante lo encontramos en zonas de la ciudad que adaptan la intensidad y cantidad de su iluminación al hecho de que haya o no transeúntes que precisen de esa iluminación.

Así, por ejemplo, en un parque se establece una iluminación dada al llegar el anochecer pero a partir de media noche dicha iluminación desciende al 40% puesto que no hay nadie que precise de más luz.

Pero si alguien pasada esa hora atravesase el parque, un sensor lo detectaría y, automáticamente, la iluminación aumentaría al 100% hasta que la persona de que se trate haya abandonado el parque tras lo que volvería al 40%. Con una medida tan sencilla como esta se ahorra casi un 60% de la energía que se consume sin que suponga ningún menoscabo para los vecinos.

Obviamente en una ciudad que pretenda ser inteligente, la movilidad también ha de serlo. Así, desde la gestión del tráfico optimizando rutas según el nivel de ocupación a la información en directo de toda la red de transporte público, son múltiples los ejemplos que se están aplicando en ciudades para optimizar y mejorar un hecho tan crucial como el de poder moverse de la mejor forma posible por la ciudad.

Y está claro que ahí las nuevas tecnologías pueden ser muy buenos aliados.

Un planteamiento de impulso de los edificios inteligentes

En cuarto lugar, hemos comentado que contar con edificios inteligentes supone un elemento fundamental.

Obviamente aquí hay que diferenciar entre los edificios ya existentes en los que el reto supone rehabilitar dichos edificios para que mejoren sus características y comportamiento y los edificios nuevos en los que el propio edificio ha de concebirse como un elemento que minimice su impacto ambiental, regule el consumo de recursos, incluya la domótica como un elemento de su propia concepción y, en definitiva, se adelante a los propios deseos de sus habitantes mejorando el confort y reduciendo el impacto económico y ambiental de dichos edificios.

Una concepción urbana sostenible

A continuación, tendríamos un elemento que en ocasiones se olvida cuando se trata la cuestión de la llamada construcción sostenible y es el hecho del urbanismo sostenible.

La propia concepción de los espacios, recorridos, usos del suelo, integración de diferentes modalidades en un mismo espacio, etc… Hablamos de una ciudad integrada en la que los modos de uso, residencial, comercial, deportivo, educativo o laboral, se entrecruzan.

Se trata de una ciudad, obviamente adaptada para todos sus ciudadanos, también para los que tienen movilidad reducida o algún tipo de discapacidad. Son ciudades pensadas para los ciudadanos de tal forma que todo el entorno facilite el día a día con el mayor confort posible.

Un parámetro de interconexión de la ciudad

Y, finalmente, todos los elementos anteriores tienen que darse en una ciudad interconectada. En el que desde cualquier punto los vecinos puedan interactuar con la propia ciudad tanto recibiendo la información o el servicio que precian como aportando información sobre cualquier incidente o necesidad.

Pero no pensemos que esa conexión es solamente mediante dispositivos electrónicos, que también, esa interconexión debe ser económica, haciendo que toda la comunidad apoye a que nadie se quede excluido, conectada ambientalmente de tal forma que todo se utilice de forma coherente y todo se integre en un sistema de economía circular real. Así, una ciudad conectada lo es digital, económica, ambiental y socialmente.

Obviamente no existe ninguna ciudad en el mundo que cumpla con todos y cada uno de estos requisitos, pero casi todas están avanzando.

No olividemos que, como decía el arquitecto Jaime Lerner:

la batalla de la sostenibilidad se ganará o se perderá en las ciudades. De ahí que este concepto de Smart City sea más importante de lo que a veces pensamos.”

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